Calle Churruarín
Con el objetivo de reducir la cantidad de residuos y generar abono natural, un grupo de vecinos de Paraná instaló una compostera comunitaria. En la semana internacional del reciclaje, MIRADOR ENTRE RÍOS indagó sobre la importancia de difundir esta práctica socio-ambiental.
Guillermina Ferraris
redaccion-er@miradorprovincial.com
Durante la pandemia y gracias al activismo socio-ambiental, las composteras comunitarias se convirtieron en una práctica social y colectiva que se desarrolla cada vez más en las diferentes localidades y provincias del país. En la ciudad de Paraná, un grupo de vecinos viene realizando compostaje colectivo desde hace aproximadamente un año.
El compost es un tipo de abono fertilizante que se logra separando los residuos orgánicos del resto de la basura. Se produce de manera natural por la descomposición de los desechos orgánicos, por medio de la reproducción de bacterias que están presentes en cualquier lugar.
Teniendo como premisa que los desechos orgánicos son el mayor problema de contaminación del mundo y que casi la mitad de los residuos que producimos son orgánicos y compostables, la cuestión radica en la posibilidad de fabricar abono natural para fertilizar plantas, utilizando una técnica de separación de residuos orgánicos y reduciendo a su vez la cantidad de basura que va a entierro. Otro de los beneficios que trae el compostaje comunitario es que las personas que se dedican a reciclar residuos inorgánicos, pueden obtenerlos de manera limpia y no se mezclan con orgánicos.
Inicios
Para profundizar en la experiencia de compostaje colectivo que se está dando en la ciudad de Paraná, MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con Enzo Culasso Orué, joven abogado activista por los derechos de la naturaleza y miembro de la Unidad de Vinculación Ecologista de la Fundación La Hendija. Además integra la Multisectorial por los Humedales de Paraná y junto con su hermana, dieron origen a la compostera comunitaria ubicada en calle Churruarín.
"Surgió al principio de la pandemia. La idea era construir una compostera hecha de palets reutilizados y colocarla debajo de un fresno ubicado frente a mi casa. Buscábamos que sirva para la fertilidad del árbol y que se expanda como una práctica entre les vecinos, que poco a poco fueron entendiendo qué significaba compostar, cómo funcionaba", contó. Y continuó explicando que "colocamos tres instrucciones muy básicas para que los vecinos puedan usarla. Con ciertos miedos y dudas por parte de algunos, decidimos continuar para adelante y ubicar la compostera. Al principio surgió la pregunta por el permiso para usar ese espacio, pero de a poco fueron comprendiendo los beneficios palpables que esta práctica trae al barrio, ya que reduce la cantidad de orgánicos que están en el tacho general, evitando que se genere olor a podrido".
Acuerdos
Como en toda lógica comunitaria o vecinal, para que el trabajo colectivo dé sus frutos, deben existir ciertos acuerdos de base que marcan un compromiso grupal. Consultado sobre la dinámica de funcionamiento, Enzo detalló que "la lógica es muy sencilla: los vecinos saben qué puede y qué no puede ir dentro de la compostera. Cada uno viene y trae sus residuos y también hay una verdulería que hace poco empezó a usarla. Esta compostera ya recibió un año de residuos, además de todas las hojas del fresno bastante grande que tiene al lado y recién este año cosechamos compost maduro".
Por su condición comunitaria, este tipo de prácticas de compostaje necesita tutores o encargados que puedan intervenir y ayudar a que el sistema funcione en caso de ser necesario. "Si bien la compostera funciona naturalmente de manera espontánea, cada tanto yo voy con un rastrillo y la remuevo un poco en la superficie. El sistema es continuo, lo único que hay que hacer es echarle más desechos orgánicos arriba. A medida que esté listo, se va cosechando el abono por debajo", añadió Culasso.
Un dato clave que acerca el abogado activista es que del 100% que entra a la compostera, sólo el 10% sale convertido en compost. Teniendo en cuenta que los camiones recolectores de residuos transportan un 70% de residuos orgánicos, que podrían ser convertidos en compost, este dato es un indicador clave para comprender el impacto a nivel macro que se podría generar y cuánto se podrían reducir los residuos, si se gestionan de la manera correcta.
"Lo que veo de positivo en el compostaje es que nos conecta con una parte de nosotros que nos cuesta mucho aceptar, que es la manera de generar y gestionar nuestros residuos. Son cosas que no las queremos, vemos el residuo como algo sucio, que tiene mal olor, pero si nos ponemos a pensar, todos los días generamos residuos y todos los días interactuamos de alguna u otra manera con la naturaleza aunque no lo podamos percibir", argumenta el joven.
Crisis
La separación de residuos como práctica colectiva y comunitaria aporta la potencia de un impacto mucho más fuerte a nivel ambiental, que se enmarca en un nivel de conciencia de la crisis ecológica, ambiental y civilizatoria en la que se encuentra el planeta Tierra. Sobre la cuestión de fondo, Enzo reflexionó sobre algo que dicen múltiples pensadores a lo largo y ancho del mundo: "la crisis ambiental o ecológica que estamos viviendo es en verdad una crisis de civilización que ha inaugurado una nueva era geológica. Es la primera por causa de una especie propia del planeta, es decir por causas antrópicas. Se llama el Antropoceno, es la era geológica donde una sola especie logró modificar la vida y destino de todo el resto de las especies y ecosistemas, incluidos aquellos con los que aún no hemos entrado en contacto. Como especie hemos modificado todo".
Las experiencias como esta compostera comunitaria en un rincón de Paraná, evidencian que la diferencia entre la basura y un recurso, es el lugar a donde lo ubicamos: "convertimos las cosas en basura cuando las ponemos fuera de lugar, cuando en realidad son un recurso que sirve para volver a generar otra cosa distinta o lo mismo. Mi lectura es que la especie humana también es basura, porque está fuera de lugar. Fuera de la naturaleza", manifestó el abogado.
Autorregulación y pandemia
Enzo Culasso Orué llamó a la reflexión recordando que "en tanto o en cuanto no podamos percibir y asumir nuestra interdependencia con el resto de las especies y sigamos actuando como una especie que está fuera de control, la Tierra va a empezar a generar sus mecanismos para autorregularse. Y cuando una especie se convierte en una plaga, de alguna u otra manera, va a buscar eliminarla. Creo que esa es la lectura de la pandemia también".




















