A un año del ASPO
Desde el inicio de la pandemia de Covid-19 se alzaron rumores que se esparcieron y fueron generando miedo y confusiones. Fue importante estar informados, con la necesidad de encontrar conceptos nuevos y temas que sean los que conecten con la realidad que a nivel mundial se cernía, amenazado el presente y el futuro de todos.
CEFERINO AZAMBUYO
redaccion-er@miradorprovincial.com
Villaguay, la ciudad cabecera departamental, está ubicada en el centro de Entre Ríos, y comprende una importante zona rural, comunas, localidades y Juntas de gobierno. Tuvo comportamientos disímiles en su población al comienzo de las restricciones, en particular durante la llamada cuarentena que limitó al máximo el contacto social.
Hubo personas muy despreocupadas hasta otras que hicieron saber de optimismo quizás como defensa ante la amenaza que avanzaba y se acercaba cada vez más a medida que las noticias llegaban sobre casos en los alrededores y sabiendo que un descuido se podía pagar caro porque ya se hablaba de casos de personas que habían perdido la vida.
El paisaje cotidiano cambió en esos días mostrando las calles vacías y algunas personas que eran designadas por sus familiares para realizar las compras caminaban entre apresuradas y temerosas hacia los destinos en busca de provisiones cuando llegaban a sus oídos ecos de desabastecimiento y de precios que escalaban.
El primer caso llegó de España. Un familiar de visita tomó todas las previsiones de aislamiento y llegaron los síntomas compatibles de Covid-19, fue internado y atendido en al sanatorio local superando el ataque del coronavirus. La gente imaginó e inventó diversas historias, incluso las redes sociales mostraron una foto de la persona afectada en una reunión familiar, pero resultó ser de años anteriores. No hubo nexo de ningún caso con el turista.
Conformado el Gabinete de Emergencia y llamadas a conferencia de prensa, se conocían las novedades que eran alentadoras y las principales medidas estaban dando resultado positivo, pero la concientización era fundamental para conservar los números que se mostraban, muy bajos en relación a las casuística provincial y nacional.
Las veredas despejadas no seguían mostrando esas juntadas del mate y las charlas ocasionales que se dan en ciudades como Villaguay donde la mayoría nos hemos visto alguna vez. Todo amainó y fue tornándose de un tono gris, aburrido, tedioso y rutinario.
Las colas interminables de los bancos -porque las personas parecían elegir los momentos en que más gente se concentraba- daban un panorama que mostraba el trabajo de las fuerzas de seguridad y los controles de tránsito se intensificaban en horas no permitidas con la retención de vehículos y la aplicación de las disposiciones de los DNU que le trajeron dolores de cabeza a más de uno por no cumplirlos. Lo mismo sucedía en los accesos norte y sur de la ciudad.
Fue necesaria, durante este año de pandemia, una sola derivación por saturación de respiradores. Lamentablemente, 25 personas perdieron la vida al agravarse sus cuadros complicados por patologías preexistentes. El pico llegó en enero, con 85 casos en total producto de las fiestas de fin de año y actividades clandestinas.
Vino la movilidad social con los protocolos, se habilitaron muchas actividades, hubo picos preocupantes de casos que fueron amainando por el insistente llamado a no dejar de lado las medidas preventivas y controlando la implementación de protocolos se logró estabilizar, actualmente con tendencia a la baja, los casos positivos de Covid-19.
Aún hoy existen actividades que no han podido retomar sus potencialidades y sufren las consecuencias económicas que han impactado fuertemente en esos sectores relacionado con artistas, músicos, Dj's, técnicos, sonidistas, animadores, boliches, eventos, salones de fiesta y catering, quienes hicieron una manifestación reclamando protocolos y vuelta a las actividades.
Esta “nueva normalidad” ha mostrado muchos aspectos de las personas y ha establecido parámetros en los cuales nos hemos preparado, porque esta manera de actuar en comunidad sirve sin dudas para estar atentos a cualquier otra situación similar en el futuro.
Las vacunas trajeron cierta esperanza pero aún falta para que la inmunización alcance un nivel aceptable de resguardo.




















