A un año del ASPO
Desde el 20 de marzo de 2020, con la publicación en el Boletín Oficial del decreto 297, que instauraba en el país el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, la ciudad de La Paz, cambió paulatinamente su fisonomía.
CONRADO BERÓN
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Si bien no es una jungla de cemento, la ciudad tiene su ritmo, pero la pandemia lo cambió todo. Los primeros días costó que se entendiera la gravedad de la situación y muchos seguían con su vida normal. Pero de a poco las calles se fueron despoblando.
Los comercios fueron cerrando y los paceños comenzaron a encerrarse.
Exactamente una semana después del anuncio del Presidente Alberto Fernández, las alarmas del COES de la ciudad se encendieron y se vino una marea de situaciones que merecen ser contadas. El 26 de marzo se detecta el primer caso positivo de Covid-19 en la ciudad y las redes sociales explotaron.
Se aclaró que se trataba de un joven residente en La Paz que había llegado de Brasil y comenzó con síntomas. El protocolo se cumplió de manera perfecta, el contagiado estaba en su casa y el miedo daba la sensación que ganaba las calles, desiertas de gente. Sólo los trabajadores esenciales las recorrían.
Pero un rumor, un posteo en redes sociales y una denuncia hicieron que la calma se pierda. El portador del coronavirus había violado la cuarentena y se lo vio comprando en un supermercado cercano, lo que disparó una caza de brujas mediática que se incrementó con un posteo de su novia en redes sociales defendiéndolo y negando que haya salido, cosa que se comprobó que no fue así.
Todo esto motivó al intendente Sarubi junto a los doctores Engelmann y Cejas, referentes del COES local, a explicar en conferencia de prensa que no se podía dar el nombre de la persona, más allá que todos lo conocían y que se habían tomado las medias que el caso requería en cuanto a sanidad.
Todo un revuelo que se fue calmando cuando el aislamiento fue aumentando y los casos se empezaron a multiplicar.
Con un férreo control en el arco de acceso a la ciudad, se pudo frenar mucho el ingreso del virus. La tasa de contagios en La Paz fue baja hasta mediados de agosto y septiembre, cuando empezó a crecer, y tuvo su pico máximo en enero, luego de las fiestas de fin de año.
Durante el primer tiempo del ASPO, como nunca, el puerto, las barrancas, la plaza y los parques no tenían paceños disfrutando de la naturaleza. El tiempo se paró y la ciudad hizo honor a su nombre, más que nunca, en sus 185 años.




















