Huerta agroecológica
En Villaguay, el grupo de Huerta de la Dirección de Derechos Humanos, Género y Diversidad trabaja para generar producción, conciencia ambiental y el desarrollo del emprendimiento, brindando espacios y herramientas con diferentes propuestas y programas de capacitación para la formación laboral y búsqueda de oportunidades.
CEFERINO AZAMBUYO
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La Huerta agroecológica de mujeres y disidencias es un proyecto para brindar un espacio colectivo de aprendizaje y producción con el cometido de generar emprendimientos socio-productivos que fomenten la inclusión, los vínculos interpersonales y, además, generar ingresos económicos para quienes participan.
A principios del año pasado se planificó una serie de talleres, previo a la pandemia, pero por las restricciones sólo se pudo mantener el de huertas, porque los otros estaban dispuestos en ambientes cerrados. Esta actividad puede mantenerse todo el año en la producción de alimentos con un ingreso económico para la población más necesitada.
Todas las personas tienen saberes y lo comparten colectivamente. A partir de eso crece el proyecto, con herramientas e información que aporta la Dirección de la Producción. “Desde tiempos ancestrales surgen las formas de cultivos y conservas de los propios alimentos, eran en realidad proyectos comunitarios. Hoy, además de los saberes tenemos redes sociales para vender, lo que ayuda a obtener mayores ingresos y conjugar cuestiones que nos hubieran dejado de lado ante la irrupción de la pandemia que nos obligó a estar en casa. Vemos lo positivo porque estas dificultades dejan procesos que nos transforman”, señaló la responsable del área Derechos Humanos, Valentina Vinzón.
“Las comunidades charrúas sabían de las propiedades de hierbas y plantas, con todos sus beneficios y estamos en ese camino de tomarnos el trabajo de investigar para conocer y a partir de eso producir en otros aspectos en el futuro, como la posibilidad de otras formas como té de yuyos, ungüentos medicinales, estética desde lo natural”, describió la funcionaria.
LA CONTRACORRIENTE DE LO NATURAL
“Es una contracorriente a lo que viene, que son productos artificiales, multiprocesados, con químicos de efectos adversos para el cuerpo, por eso crece esta otra corriente con productos naturales y nos vamos encausando a otro modo de vivir y convivir”, expresó Vinzón.
Con el producido de la huerta agroecológica se realizan distintos tipos de conservas, así como también se abre la propuesta a la comunidad, a quienes se interesen por este tipo de emprendimiento. Lo cosechado en la huerta orgánica se vende en el mercado popular y/o se realizan alimentos como conservas, panes rellenos, salsas, etc.
EMPRENDIMIENTO Y CONSERVAS
Uno de los emprendimientos que produce esos alimentos se llama “Raíz” y está realizado por un pequeño grupo de mujeres. A partir de este proyecto colectivo se promueve el respeto a la diversidad, el cuidado de la salud y la naturaleza, como así también la autonomía económica.
Actualmente hay un stock de remolacha que se ha conservado y eso da la posibilidad de aprovechar al máximo la producción y que no se pierda, agregando valor al producto.
La funcionaria mencionó que “se ha conseguido un predio para ampliar la producción a partir de una convocatoria que hicimos en el patio de la Dirección de DD.HH., allí conseguimos a préstamo un espacio para poder darle mayor dimensión a la producción y los emprendimientos”.
“Apostamos al trabajo con la tierra porque esa conexión es una base muy poderosa para lograr objetivos que se darán paso a paso y con el compromiso de quienes integran estos espacios de inclusión”, concluyó la responsable de DD.HH. de Villaguay.




















