Futuro incierto por la pandemia
Ignacio Pellizzón | region@ellitoral.com
En tiempos de cuarentena, prácticamente toda la actividad aerocomercial se vio afectada. La parálisis de los viajes está generando pérdidas multimillonarias en las compañías aéreas. Sin embargo, el Aeropuerto Internacional de Rosario se mantiene gracias a los fructíferos últimos años que le permitieron generar ganancias que se utilizan para sobrevivir.
“El aeropuerto está comprendido dentro de los organismos esenciales, que es un decreto del gobernador Perotti, por tanto, tiene una actividad regular dentro de este marco de pandemia. Estamos asistiendo vuelos oficiales, ya sea con funcionarios de gobierno, personal de Fuerza Aérea, Fuerzas Armadas en general que necesitan venir a Rosario, también atendemos vuelos sanitarios por emergencias o transporte de órganos, vuelos privados que estén autorizados por cancillería ya sea del exterior o nacionales, hay vuelos regulares también”, explicó a El Litoral el presidente del Aeropuerto Internacional de Rosario (AIR), Eduardo Romagnoli.
“Estamos preparados para recibir vuelos alternativos ya sea por cualquier eventualidad como puede ser el factor climático y que no puedan aterrizar, Rosario está dentro de la posibilidad. Estamos trabajando con las guardias mínimas esenciales, pero sí estamos operativos, estamos 24 horas alertas y vigilantes para poder resolver cualquier necesidad”, aseguró.
Repatriaciones
El presidente del AIR confirmó que “no hay vuelos programados de repatriación para que lleguen a Rosario, aunque sí digo que es muy cambiante y, en algún momento, la autoridad de aplicación para estos casos que es Cancillería puede llegar a aprobar algún vuelo y solamente debe gestionar ante la Asociación Nacional de Aviación Civil (Anac) el uso de nuestro aeropuerto y tendríamos allí un vuelo para ser atendido, pero hasta el momento ninguna notificación al respecto”.
Obras y finanzas
Respecto de las obras de refacción y ampliación de la terminal, que se habían iniciado bajo la administración del anterior gobernador, Miguel Lifschitz, actualmente están paralizadas. “Desde el momento que se declaró la pandemia, por cuestiones de profilaxis, de respeto hacia el otro, lo que se sea obra que supone un tránsito de personas en una situación irregular nos llega a pensar en una neutralización de las obras”, apuntó Romagnoli.
“Son las mismas empresas contratistas las que propusieron, adhiriendo a la política nacional, sumarse al aislamiento obligatorio y no dijeron que no iban a enviar gente, con lo cual seguramente tendremos que rever todo este tipo de cuestiones porque creemos que vamos a tener otro tipo de urgencias”, aseveró el presidente.
Financieramente “el AIR está bien”, dijo y agregó: “Estamos dentro de las generales de la ley. Todos saldremos un poco más pobres de este proceso. El aeropuerto es un ente autárquico que tiene una actividad, hasta ahora, de servicios que sí es una actividad comercial y que gracias a los excelentes números que hubo entre el 2017 y 2018 se pudo ahorrar y hoy no tenemos una situación de asfixia”.
“Lógicamente que, si esto se sostiene durante todo un año u ocho o nueve meses, lo que sean ahorros que tengan que destinarse a los gastos fijos de un ente como este, seguramente se agotarán también, pero somos optimistas. Creemos que esto se va a reencauzar, tenemos mucha fe de que a la Argentina no debería afectarla en gran extremo, aunque nadie ha ganado nada y no hemos salido del foco del problema, pero tenemos fe de que todo esto pasará”, expresó el presidente del AIR.
De hecho, “ya estamos repensando cómo podría ser el futuro cuando se reestablezcan los vuelos y qué forma tendrá la operatoria aerocomercial. Por supuesto que esto dependerá de la salud de cada compañía aérea y de la política comercial que cada firma pretenda llevar a cabo, no dependerá tanto del aeropuerto”, culminó Romagnoli.





















