Historias de vida
Yamil Carmona empezó a correr con el único propósito de bajar de peso. Se sumó al grupo de un amigo y arrancó. Se cansó, quiso dejar, pero lo estimularon para seguir y siguió. A cuatro años de aquella primera decisión, y en plena pandemia, organizó un circuito y sumó su cuarta carrera de 42k.
Sabina Melchiori
Corrió solo pero muy bien acompañado por amigos y compañeros de entrenamiento que también tienen un nombre en el mundo de las maratones: Alejandro Belén, Marcelo Rivero, Emanuel Maistegui y Pablo Aquino López.
“La pandemia me hizo pensar en la posibilidad de llegar a cumplir mi objetivo de los 42 km en mi ciudad, ya que este año se habían suspendido todas las carreras”, cuenta Yamil en una charla con MIRADOR. Pero para lograrlo, primero tuvo que trabajar con mucha dedicación en la organización.
“En una primera instancia me di cuenta que solo no iba a poder y que necesitaría ayuda, entonces hablé con mis amigos y compañeros que entreno a diario. Luego delimité un recorrido que incluyera lugares habituales de mi ciudad. El horario y el día también fue muy estratégico, ya que debía tener cuidado con el tránsito, por este motivo elegí el día domingo a las 6 de la mañana”, detalla Yamil, y deja por último un detalle que para él es sumamente importante: la hidratación. Yamil siempre corre con una botellita de agua en la mano y se ha puesto como objetivo fomentar la hidratación durante la actividad física. Para él es fundamental que el atleta se vaya hidratando, tomando sorbitos de agua durante su recorrido.
Fue así que con todos los detalles importantes bajo control, el domingo pasado, a las 6 de la mañana, desde el corsódromo de Gualeguaychú, Yamil arrancó su cuarta carrera de 42 kilómetros y antes de las 9 ya estaba de nuevo en el mismo lugar.
Un cambio de vida
Yamil Carmona tiene 30 años y trabaja en una empresa láctea. Todas las mañanas viaja hasta su lugar de trabajo ubicado a las afueras de Gualeguaychú, cerca de la Reserva Natural Las Piedras y regresa a su casa ocho horas después. Como su trabajo no es sedentario y requiere de esfuerzo físico, dice que es un buen complemento apara su actividad de atleta.
Pero Yamil no siempre corrió. Arrancó hace cuatro años porque ya no sabía qué hacer para mejorar su calidad de vida. Comía y trabajaba mucho, se sentía mal, sufría de acidez y de dolores de cabeza y de hígado. Cada tanto salía a andar en bici o jugaba partidos de fútbol con sus amigos, pero nada que requiera constancia y conducta.
Un día, le preguntó a un amigo que salía a correr cómo era y éste lo invitó a sumarse al grupo del cual formaba parte. Ese día corrió tanto que después no quiso volver. “Me dolía todo”, recuerda. Pero su amigo le insistió y valió la pena, porque solo con correr se le pasaron todos los malestares.
“Los primeros meses que comencé a hacerme de un hábito a la actividad física fueron muy duros. A partir del cuarto mes comencé a notar un cambio significativo tanto en mi físico como en mi resistencia”, recuerda.
Hoy, cuatro años después, de los siete días de la semana sale a correr 6 y también hace ciclismo.
“Fui escuchando al cuerpo, observando mi respiración y los cambios. No sigo una rutina específica porque te terminas cansando”, señala Yamil feliz con su nueva vida.
Una carrera feliz
Al ser preguntado sobre lo que siente mientras corre, Yamil Carmona respondió que si tuviera que elegir una palabra, sería “felicidad”, porque “en cada entrenamiento renuevo la energía, para mí no solo es un deporte es un estilo de vida”.
“En un comienzo, antes de la pandemia, mis metas eran las fechas de las carreras, pero luego, comprendí muy bien que las metas debían ser una superación de mí mismo, sin importar o esperar algún evento para poder mantenerme física y mentalmente. La pandemia me hizo pensar de la posibilidad de llegar a cumplir mi objetivo de los 42 km en mi ciudad, ya que este año se habían suspendido todas las carreras”.
Considerando que Yamil es un atleta nuevo y que su historia de vida anterior a estos 42 kilómetros de la semana pasada puede parecerse a la de muchas personas, vale la pena pedirle consejos para quienes recién empiezan o creen que no son capaces de correr ni siquiera un kilómetro: “El no poder es una creencia limitante, todos podemos, pero requiere de una disciplina y en mi caso unirte y formar parte de un grupo fue esencial, me ayudó a mantener una constancia y no bajar los brazos.Si tuviera que enumerar lo que se necesita hoy en día con mi experiencia personal, son las ganas de sentirte bien con vos mismo, también tener un buen calzado, ropa cómoda y la hidratación”.
El recorrido
Salida desde el cosmódromo – Costanera del Tiempo – Puerto – Puente Méndez Casariego – Camino de la Costa – Vuelta al Parque Chico – Parque Grande – Salida del Parque hacia Pueblo General Belgrano – Camino hasta el Balneario Ñandubaysal – Regreso por el mismo recorrido hasta el puente Méndez Casariego, bajando por bulevar de León hasta Clavarino – calle Misiones hasta Bulevar Montana – Empalme con bulevar Daneri – Terminal de Ómnibus – Avenida Del Valle –Avenida Parque – Corsódromo.




















