Música
El arte comunica. O dicho de otra forma, el arte conforma comunidades. Expresa emociones que de otra forma no existirían, y a veces completa lo que muchas veces la palabra hablada no logra abarcar. He aquí, un ejemplo de esta potencialidad.
En Victoria comenzó a funcionar en 2012 un ciclo de recitales mensuales llamado “Victoria al Piano”, con dos intenciones claras. Por un lado, para poder transmitir a la población victoriense la maravillosa magia que presenta la música en todas sus manifestaciones.
Y por el otro, para recaudar fondos que servirían en la restauración de un piano auténtico Steinway & Sons. Esta tarea fue concebida por tres personas, cuyo altruismo y compromiso con la ciudad posee ese espíritu emprendedor que ya muchas veces fue expresado en las páginas de Mirador Entre Ríos. Ellos son los músicos Laureano Bruno y Lilia Salsano (santafesina), y la Dra. Nelly Amilibia. Pero antes, un pequeño repaso sobre el contexto donde surgió esta idea.
Agrupación cultural
Un 6 de octubre de 1947 se funda la Agrupación Cultural Victoria, aunque sin edificio propio. Años después, el 25 de junio de 1965, gracias a un apoyo del gobierno nacional y un subsidio del Fondo Nacional de Artes, la Agrupación adquiere su actual edificio, ubicado en la calle Italia 474. Desde entonces, ha sido sede de innumerables exposiciones artísticas.
Entre las páginas de su historia existe una que data del 26 de noviembre de 1973.La entonces directora de la Agrupación, Nilda Ramos, comunica a la población la adquisición de un piano Steinway & Sons, gracias a un subsidio del Fondo Nacional de Artes.
Dicho instrumento fue construido entre 1919 y 1920 en Hamburgo, Alemania, cuyo armazón es de nogal negro; corresponde a un modelo O de ¼ de cola; su número de serie es 199.499 y está constituido por 88 notas y tres pedales.
Sin embargo, y a pesar de ser 99% original, el paso del tiempo fue deteriorando sus mecanismos por lo que su sonido no es el óptimo, según un diagnóstico realizado por técnico afinador Carlos Nery.
Fue a partir de esta evaluación que Bruno, Amilibia y Salsano, junto con la comisión directiva de la Agrupación, hoy presidida por Néstor Sartori, esbozaron la idea de restaurar el piano a partir de un ciclo de conciertos. He aquí la génesis de Victoria al Piano.
El nombre
En palabras de la propia Lilia Salsano, la ocurrencia sobre el título del ciclo tiene un doble significado. “El nombre lo creamos con la idea de que es el triunfo del piano, es un piano victorioso”.
“Pero también refiere a cómo Victoria se vuelca al piano –agregó–. Todo ha sido una aventura. El generar un espacio así como pianista es muy emocionante. Que llegue a la gente y hacer renacer un lugar como este es algo mágico, maravilloso. El sentido que tiene para mí el hacer música lo encuentro en esa sala, en ese público tan amoroso. Te reciben con un cariño, te escuchan con una sensibilidad. Realmente te abren el corazón y no hay más hermoso regalo para un músico que eso. Sucede esto que algunos llaman un círculo virtuoso”.
Sin embargo, como toda aventura, no siempre hay bellos y gratificantes momentos. Desde sus inicios en 2012, Victoria al Piano ha transitado todo un abanico de emociones y experiencias que pendula entre ambos extremos.
La restauración
El ciclo surgió con la intención de realizar conciertos que reflejen la obra del compositor húngaro Franz Listz, para luego invitar a otros músicos a participar. Pero el piano no estaba en condiciones de ejecutar tales partituras que implican cierta complejidad.
Fue a partir de una observación de Salsano que se tomó nota sobre la existencia de algunas falencias en el instrumento, por lo cual recomendó la asistencia de Carlos Nery.
En su diagnóstico, Nery detalló los repuestos y trabajos necesarios para su restauración. Entre ellos se destacan la martillería completa, los paños, fieltros varios, un juego de clavijas de una sobre medida y la totalidad de las cuerdas.
Estos resultados fueron enviados a la Casa Renner en Alemania, empresa dedicada a la manufactura de repuestos y piezas para pianos. La respuesta germana fue de un presupuesto de 1.800 euros.
Pero lejos del desánimo, la tríada emprendedora reafirmó su paso y vocación. Fue así que surgió la idea de realizar conciertos mensuales para recaudar fondos y así poder reparar el piano con piezas originales.
Entre todos
En la restauración del piano fue protagonista la ciudad entera. A Bruno, Amilibia y Salsano se le sumaron varios actores. Por un lado, los músicos Facundo Prola y Daniel Gómez se encargaron de las tareas administrativas, tanto en la agenda como en la difusión.
Por el otro, distintas entidades privadas aportaron su granito de arena. El Círculo Médico local se encargó de auspiciar la afinación previa a cada recital, mientras que Unimédica Victoria se encargó de la impresión de los programas.
El traslado de los concertistas estuvo a cargo de la senadora nacional Elsa Ruíz Díaz, quienes luego fueron agasajados en el Restobar Rizzi, mientras que el hospedaje fue facilitado por el Hotel Plaza. Por su parte, medios locales y regionales difundieron los conciertos efusivamente.
A la iniciativa se sumaron los artistas plásticos locales Ramiro Salinas, Luis María Andrade, Néstor Destéfanis, Agustina Juri, Beatriz Guaita, Olga Zabinsqui, Betina Orbe y Marcela Rodríguez, quienes donaron obras que fueron subastadas al final de cada noche.
En cuarentena
El ciclo Victoria al Piano transita su octavo año ininterrumpido de recitales. Ni la pandemia ha logado detener semejante emprendimiento. Desde entonces, varios músicos han grabado muestras de piano que se encuentran subidos en la página de Facebook del ciclo, también llamado “Victoria al Piano”, para mantener el compromiso con el espacio y con el público, como fueron los casos de Nélida Sánchez y Graciela Reca. Además, están publicados una variedad de artículos, archivos y recitales previos.
No obstante, antes del comienzo del aislamiento social, por la Cultural pasaron artistas de renombre nacional e internacional. Entre ellos se destacan Cinzia Bartoli, italiana; Ksenia Sinitskaya, rusa; Alexander Panizza, argentino-canadiense; Francisco Lo Vuolo e Ignacio Montoya Carlotto, ambos jazzistas argentinos; Claudio Méndez, porteño destacado en el mundo del tango y los mismos Bruno y Salsano.
Hoy, las refacciones del piano están terminadas. Sin embargo, las reparaciones se hicieron en Buenos Aires, por lo que el instrumento se encuentra desarmado, esperando el final de la cuarentena para ser ensamblado y expresar aquello para lo que fue construido.




















