Vóleibol
La Liga Paranaense de Maxivóley Femenino está finalizando su décima temporada y recientemente produjo una noticia aleccionadora. El equipo de Tricolor Vóley se consagró campeón por octava ocasión en el nivel A. Una de sus integrantes es transexual y gracias a la disposición dirigencial encontró su lugar en el deporte.
Luis Gómez
El calendario deportivo está llegando a su fin en la mayoría de las disciplinas deportivas y el vóleibol es una de ellas. Hoy se cerrará la décima edición de la Liga Paranaense de Maxivóley femenina, en la que han intervenido equipos de distintas localidades de Entre Ríos e incluso de Santa Fe.
La instancia decisiva en la categoría Libre bajará el telón, luego de que el fin de semana anterior lo hicieran los niveles A y B. Tricolor Vóley(ex Peñarol) ya alcanzó su octavo título en la A (sexto en forma consecutiva) y una de las integrantes del plantel tuvo motivos sobrados para estar feliz. Además de ganar la competencia deportiva, para Paola López significó coronar otro año en un ambiente en el que se respeta su elección de vida.
Hace unos 30 años decidió cambiar de género y, aunque con amigos practicó deportes informalmente, en el vóleibol pudo intervenir en una competencia regular y ser parte de una comunidad. Su caso es referencia en el país, donde no hay normativa que contemple situaciones de transexualidad.
Espacio de contención
“Me gusta el compañerismo y el respeto que hay en este ambiente. Fue muy importante que me acepten y que, antes de emitir una opinión sobre mí, me conozcan”, expresó Paola al referirle a Mirador Entre Ríos cómo se siente en el vóleibol.
“Gracias a este deporte conocí a muchas personas, en torneos en Santa Fe, Córdoba y Villa Carlos Paz. En breve, nos vamos a Mendoza”, continuó, quien además practica pádel desde su adolescencia.
López fue aceptada en la Liga de Maxivóley hace cuatro años al tener reconocido el género femenino en su documentación. Carlos Herrero, director de la competencia, y Néstor Comas y Ricardo Barzola, sus entrenadores, fueron y son clave para que se la considere dentro y fuera de la cancha.
“Soy central y, además de saltar a bloquear o atacar por el centro, no tengo problemas en zambullirme a defender. Termino con las rodillas peladas, pero doy todo para que el equipo gane”, se caracterizó.
Convicciones
La historia de Paola no ha resultado fácil, pero el empeño puesto resulta en el logro de sus metas. A los 12 años ya tenía definida su condición sexual, cuando reunió a sus cuatro hermanos (mayores) y los planteó lo que sentía y le pasaba. Luego, con su apoyo, se lo dijo a sus padres.
A los 17, poco antes de terminar los estudios Secundarios, se operó y un año después inició su relación con su actual pareja, con quien se casará en 2019.
“El respaldo de mi familia ha sido fundamental. La transexualidad era un tema tabú hasta hace poco, pero nunca oculté mi condición. Igualmente, primero me instruí para poder hacerme entender”, recordó.
No obstante, acepta que los prejuicios subsisten: “Hay una porción grande de la sociedad que piensa que las travestis vamos al choque, pero en mi caso el respeto es la base de toda relación”.
“Soy muy feliz porque hago lo que quiero. Todo se puede, siempre que se priorice el respeto, se luche con esfuerzo, corazón y mente abierta”, cerró la multifacética Paola, que es peluquera y modista, cuida adultos mayores y desde hace dos años baila en los carnavales de Gualeguay.
Un plantel, una familia
Néstor Comas y Ricardo Barzola conciben al equipo donde juega Paola López como una extensión del hogar. Allí, aseguran, reside la clave del éxito.
“A mediados de la década anterior, con Ricardo armamos un proyecto para darle continuidad a las jugadoras con las que habíamos intervenido en la Asociación Paranaense de Vóleibol (APV)”, recordó Comas.
Al surgir la Liga Paranaense de Maxivóley se sintieron identificados con el mensaje de “divertirnos jugando al deporte que nos gusta” y, sin pensarlo, se insertaron en una competencia que también tiene buen nivel de juego.
“La mayoría de nuestras jugadoras son amas de casa que dejan de lado lo cotidiano para pasar un buen momento. La premisa es que el equipo es la segunda familia, donde sus integrantes están para ayudar, especialmente en los momentos negativos”, expuso quien, a mediados de los 90, fue elegido Mejor Jugador de la APV.
“A Paola le abrimos las puertas que en otros lugares estaban cerrados para ella. El grupo ha sido consciente de esto y siempre le ha hecho sentir que es parte de esta familia”, destacó sobre la inserción de López.
Las campeonas
Gabriela Alcaraz, Juliana Barrios, Micaela Berón, María Bértoli y Laura Comas; PaolaLópez, Delia Martínez, Grises Medina, Silvina Mendoza y Jacqueline Minchiotti; Melissa Noble, Adriana Peltzer, Ester Peltzer y Carolina Unrein.



















