Un nuevo temporal afectó a la provincia
Tres fallecidos en Santa Fe y zona, uno en Rosario, dos de Arocena y otro de la localidad de Josefina fue el saldo fatal del temporal que se abatió en la región el pasado viernes 19 de febrero.
Mirador Provincial
Luciano Andreychuk
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El fenómeno de El Niño se anunció con bombos y platillos durante finales del año pasado. Incluso, se dudaba de semejante amenaza. Hasta que comenzó a demostrar la cruda realidad: lluvias abundantes en las cuencas más caudalosas del país y los países limítrofes, con las consecuentes inundaciones en el Litoral argentino, incluida una buena parte de la provincia de Santa Fe. El Salado también mostró sus cartas, productos de la acumulación de agua en sus afluentes que bajan del oeste, aunque sin mayores consecuencias.
En el medio de la temporada estival, tormentas que se replicaron en puntos diversos de todo el territorio provincial. En algunos casos, más esperados que otros. Pero sorprendió la rudeza de los últimos temporales; sorprendieron porque esas dimensiones estuvieron completamente fuera de los pronósticos. Daños múltiples, barrios enteros sin energía eléctrica (aún lo están), pérdidas materiales, destrozos en la producción, malestar social, muertes. Fueron semanas delicadas en Santa Fe, y este último viernes hubo que tolerar un nuevo golpe: lluvias intensas y ráfagas de viento se hicieron eco del histórico temporal del viernes 19.
Ahora el servicio meteorológico anuncia días de paz. Sol otoñal. ¿Será el comienzo de una tregua climática? Los santafesinos quisieran creer que así será.
Furia desatada
El viernes 19 de febrero de 2016 quedará marcado en el calendario del tiempo como el día en que el cielo desató su furia natural. Una tempestad inesperada se abatió sobre la provincia, con impactos dispares en distintas ciudades, como Rosario, Santa Fe y sus alrededores. Fue una tormenta convectiva entre fuerte y severa. El tecnicismo no suaviza la fatalidad: el temporal dejó como saldo siete muertos en toda la provincia.
En Rosario murió un hombre de 37 años, después de que le cayera un árbol encima. En inmediaciones de la ciudad de Santa Fe, padre e hijo perecieron tras caérseles una pared encima, mientras pescaban. Otro hombre de 62 había ingresado al Hospital Cullen con lesiones severas. Murió a los dos días.
Dos empleados de la comuna de Arocena fallecieron electrocutados mientras barrían la plaza del pueblo, en medio del temporal. Y la séptima víctima fue un trabajador de la Cooperativa Eléctrica Josefina, mientras realizaba trabajos para restablecer el servicio de energía en esa pequeña localidad.
En la capital provincial debieron evacuarse de emergencia 10 familias (unas 50 personas, entre ellas 35 niños) porque en cuatro de sus viviendas —que están en un barrio socialmente vulnerable— se volaron los techos. Así, de cuajo: el viento los arrancó como si nada. En las otras casas se aflojaron las estructuras. El municipio local trabajó en la asistencia y en el arreglo de esas viviendas. Ya retornaron. Hubo daños edilicios severos en los tinglados de varios clubes locales y en propiedades privadas.
Postal dantesca
En la capital, transitar por la ciudad los días siguientes a la tempestad era como presenciar una escena dantesca y difícil de creer: Techos volados, decenas de calles bloqueadas por la caída de árboles. Se vieron un colectivo y varios autos aplastados por ejemplares añosos que fueron arrancados de raíz por el viento.
Hubo kilómetros de cables del tendido eléctrico aéreo y de servicios cortados y colgando como adornos de cotillón sobre las veredas y calles. Gran parte del casco urbano llegó a estar sin luz durante varios días, y a la EPE le costó varios días restituir el servicio. Todavía hay sectores con problemas. Se produjeron piquetes de vecinos que reclamaban porque hacía tres días que no tenían luz. La ciudad llegó a ser un caos, porque sus accesos estaban bloqueados por los cortes.
Los árboles caídos que bloqueban la calle complicaron mucho el tránsito. Cuadrillas municipales trabajaban a destajo: realizaban el despiece del árbol caído, dejaban las partes en la vereda para poder rehabilitar el tránsito vehicular, y luego se retiraban los restos. “Sacar los árboles caídos en toda la ciudad demandará una semana de trabajo intenso”, explicó a Mirador Provincial el coordinador de una cuadrilla.
En el tradicional bulevar Gálvez de Santa Fe, la senda central y las veredas eran una cinta verde de vegetales destrozados por el temporal. La plaza Pueyrredón, que es un enorme pulmón verde con ejemplares de décadas, parecía un bosque recién talado. Y en la Costanera santafesina la postal era la misma. Árboles caídos, cables cortados colgando, postes de electricidad tumbados.
El día después de mañana
Fueron más de 1.600 las cuadras obstruidas por árboles caídos en toda la ciudad, que ya fueron despejadas casi todas, según fuentes oficiales. Más de 8.000 toneladas de árboles y ramas fueron y aún están siendo removidas. Más de 40 cuadrillas del gobierno local trabajaron. En total, Uno de los más de 1.900 reclamos recibidos por la Línea de Atención Ciudadana del Municipio local.
El intendente José Corral recibió comunicación desde Nación para recibir ayuda. “Estamos desde el viernes en permanente contacto y trabajando con el gobernador (Miguel) Lifschitz para llevar normalidad a las familias”, dijo. Parece que quedó lejos, pero el balance post temporal se asemeja a “El día después de mañana”, aquella película hollywodense de cine catástrofe.
DESESPERACIÓN EN FUNES
Fue una de las localidades más afectadas por las intensas lluvias que golpearon el Gran Rosario el pasado viernes. En Funes, al cierre de esta edición quedaban aún barrios con abundante acumulación de agua. Desde el municipio, directamente pidieron botes, canoas o piraguas para asistir al personal en las tareas de evacuación.
Según publicó en la tarde de este viernes el portal InfoFunes, un grupo de damnificados -alrededor de 20 personas- fueron trasladados a la Asociación Sindical de Obreros y Empleados Municipales (Asoem) de la localidad. En el lugar trabajaban médicos de la Secretaría de Salud, también personal Acción Social y Defensa Civil.
La intendencia pedía a los vecinos en condiciones de colaborar: alimentos no perecederos, descartables, colchones y frazadas. Las donaciones podían llevarse a Asoem o a las dependencias municipales. Lo más llamativos es que desde la Municipalidad estaban requiriendo botes, canoas o piraguas para las acciones de rescate. “Aquellos funenses que dispongan en sus domicilios de dichos elementos y puedan ayudar, por favor acercarlos también a la Municipalidad”, solicitaron.
ROSARIO: CAYERON 150 mm EN POCAS HORAS
La intendenta Mónica Fein encabezó en la tarde del viernes 26 de febrero una nueva reunión del Comité de Emergencia, integrado por responsables de diversas áreas del municipio, con el objetivo de evaluar las consecuencias de las intensas lluvias que se registraron durante esa mañana en Rosario y la región, y monitorear las tareas de contingencia que se están llevando a cabo. Hubo ráfagas de viento de hasta 67 km/h, provenientes del Sudoeste, y en determinados sectores cayeron alrededor de 150 milímetros de agua en un corto lapso. Además, ingresaron unas 40 denuncias por árboles caídos.
Durante el encuentro, del que también participaron los secretarios de Gobierno, Gustavo Leone; General, Pablo Javkin; y de Control y Convivencia, Gustavo Zignago, además del subdirector de Defensa Civil, Gonzalo Ratner, e integrantes de los distintos sectores que componen el Comité de Emergencia, se analizaron los detalles de la tormenta y se coordinaron acciones para profundizar los trabajos que se desarrollan desde la mañana en los sectores más afectados de la ciudad.
En ese sentido, Ratner comentó que en el centro de la ciudad las lluvias registradas alcanzaron los 150 mm y señaló que “realmente es una lluvia extraordinaria, de características severas y al ocurrir en un corto período de tiempo ocasionó inconvenientes sobre todo en la zona céntrica”.
Asimismo, el funcionario remarcó que “en el momento de la tormenta el centro fue el sector más afectado” y destacó los trabajos que realizan de manera mancomunada las distintas áreas municipales para dar respuestas en diferentes barrios de la ciudad: “Se está trabajando en los barrios Stella Maris, Empalme Graneros, Nuevo Alberdi, Mangrullo, Villa Banana, y dependiendo el caso es la respuesta operativa, no todos son anegamientos similares”.
En la ciudad no hay evacuados, “aunque hubo que lamentar ingreso de agua en algunos domicilios durante algún lapso corto, sobre todo en la zona Noroeste, no hubo necesidad de evacuar, aunque sí algunas familias se autoevacuaron hasta que descendió el agua y luego retornaron a sus hogares”, agregó Ratner.
El municipio continuó con las tareas durante la jornada del viernes y todo el fin de semana, principalmente en los barrios más afectados, para dar respuesta a los vecinos y poder normalizar la situación.



















