Pensar en la cosecha
El municipio sigue trabajando en la recolección de ramas que dejó el viento del pasado viernes 13 de febrero. Con lluvias récord, buscan asegurar el tránsito de camiones en la red vial rural, aunque dependen del tiempo para sacar la cosecha de los campos.
Patricio Dobal
redaccion@miradorprovincial.
La corriente del Niño viene castigando con especial dureza a los pueblos y ciudades de Santa Fe, y con cada pronóstico de tormenta no sólo los vecinos, también los funcionarios, miran al cielo y esperan que los fenómenos más severos esquiven al menos su localidad. En el extremo sur provincial, las lluvias vienen generando problemas en el sector urbano y en el área rural desde finales de 2015. El municipio de Rufino, por caso, intenta llegar al inicio de la cosecha gruesa con la red de caminos en condiciones para el tránsito pesado, pero nada asegura que el plan pueda concretarse: todo depende del tiempo.
“Venimos trabajando para anticipar los problemas y solucionar lo más rápido posible las consecuencias de las tormentas que ya nos tocó enfrentar. Como el último temporal de viento y lluvia que nos afectó el viernes 13 de febrero. Todavía estamos juntando ramas”, precisó Natalio Lattanzi, intendente de Rufino en diálogo con Mirador Provincial. La ciudad del departamento General López sufrió hace 15 días el paso de un frente de inestabilidad que se tradujo en ráfagas severas, que por ejemplo, arrancó de cuajo el techo de una estación de servicios sobre la ruta nacional 7.
Lo que queda
del temporal
Las dificultades que experimenta Rufino, como muchas otras comunidades, que sufre intensas lluvias en muy poco tiempo, es el escurrimiento. “Con las obras realizadas en los últimos 60 días, desde que inició nuestra gestión, no tenemos mayores contratiempos para escurrir rápidamente hasta 150 milímetros caídos en una hora y media. Ahora bien, si llueve más de esa cantidad en menos tiempo, registramos problemas. Lo cierto es que tenemos una capacidad de bombeo que está permanentemente alerta, con guardias activas antes cada advertencia de mal tiempo”, precisó Lattanzi.
El protocolo de emergencia para poner en marcha el bombeo se activó el pasado viernes 13, aunque el mayor perjuicio fue el que generó el viento. “En los primeros momentos lo que puede hacerse es liberar las calles y las viviendas si es que los árboles caídos impiden la circulación, ahora bien, esos residuos llevan días en levantarse, se trata de una tarea que requiere una logística especial y que todavía la estamos desarrollando pese a que transcurrieron varias jornadas desde el la última tormenta”, sostuvo el jefe comunal.
Ejemplares añejos y napas altas se combinan para delinear un escenario adverso frente al viento que suele presentarse cuando golpea una franja de mal tiempo. “Hemos hecho un relevamiento e intentamos trabajar sobre los árboles que sabemos tienen menor poder de sustentación, para anticipar futuras consecuencias, no obstante, hay situaciones que se escapan y por eso hoy estamos atendiendo los planteos de muchos vecinos que han denunciado dificultades con algunas plantas luego de la tormenta”, puntualizó.
Anticiparse a la cosecha
La red de caminos rurales del distrito Rufino acusa las consecuencias de las lluvias récord que se vienen registrando, y todo se complica para los productores que ya se preguntan cómo hacer para sacar la cosecha, que está cerca de iniciarse. “Venimos encarando una iniciativa para garantizar conectividad en el ámbito rural. En primer lugar estamos trabajando en asegurar acceso a tres escuelas rurales, eso está cerca de finalizar. Al mismo tiempo se están realizando alteos de caminos, que de a poco van secando luego de las últimas lluvias”, manifestó el intendente.
La aspiración es contar con la red principal de caminos en condiciones para el período de trilla. “Hay posibilidades de contar con una infraestructura óptima para la cosecha. Ahora bien, de acá al inicio de las tareas de labranza nos tiene que acompañar el tiempo. Si vuelven a darse lluvias fuertes justo antes de la labranza será imposible el tránsito de camiones. De ser así, vamos a asegurar que puedan moverse los productores en vehículos livianos y la maquinaria, pero el grano deberá quedarse en los lotes, hasta tanto se restablezca la circulación del tránsito pesado”, explicó Lattanzi.
CUENCA DE LA PICASA
Rufino y otra veintena de distritos del sur de Santa Fe, sur de Córdoba y noroeste de la provincia de Buenos Aires, forman parte de la cuenca de la laguna La Picasa, espejo de agua que está recibiendo de 25 a 30 metros cúbicos por segundo de un área que se observa saturada, con canales y reservorios cargados.
La laguna que tiene un incompleto sistema de irrigación para volcar el excedente hídrico hacia cuencas abiertas al sur y al norte, está hoy en la cota 102.50 sobre el nivel del mar, justo en el límite de empezar a anegar hectáreas que deberían ser productivas si la obra hidráulica estuviera finalizada. El plan es que el espejo de agua fluctúa entre las cotas 98.50 y 102.50 de forma controlada, pero eso hoy no sucede debido a que las estaciones de bombeo no están operando a pleno.



















