Emanuel Pross
El paranaense obtuvo un positivo saldo el fin de semana que pasó en la localidad uruguaya de Mercedes, donde cerró un nuevo capítulo a bordo de su moto de agua a nivel continental. La historia del entrerriano que se posiciona en una disciplina extrema.
Gabriel Baldi
redaccion-er@miradorprovincial.com
El fin de semana último en la ciudad uruguaya de Mercedes, cabecera del departamento Soriano, se desarrolló un nuevo encuentro sudamericano de motos de agua y jet sky, donde el paranaense Emanuel Pross, representante del Club Náutico Paraná, volvió a decir presente.
Tal como lo venía haciendo hasta que la actividad se viera interrumpida por la pandemia de Covid-19, el entrerriano fue uno de los principales animadores que dejaron dos jornadas intensas sobre el río Negro, en el oeste de la República Oriental del Uruguay.
En ese marco tuvo lugar el Gran Prix Sudamericano “Summer Cup 2022”, donde se dio por finalizada la pospuesta temporada 2019/2020.
En ese sentido y en cuanto a resultados refiere, Pross tuvo una loable cosecha. Fue primero en las categorías Moto Turbo Stock y Turbo GP, mientras que culminó tercero en la categoría Endurance. De ese modo, culminó el campeonato con un segundo puesto en las tres categorías: Turbo Stock, Turbo Pro y Turbo Open.
Cabe destacar que en diciembre pasado, Pross había tenido en Paysandú, en la final del Campeonato ‘Charrúa’, su vuelta al ruedo, con resultados también verdaderamente alentadores. En la ocasión fue primero en la categoría Moto Turbo Stock y segundo, en Turbo GP y Endurance.
Sensaciones
“El balance es muy positivo y estoy muy satisfecho. Principalmente, por la reanudación de las competencias”, comentó el nauta a MIRADOR ENTRE RÍOS, al tiempo que comentó que la situación fronteriza es complicada en consideración de las disposiciones que cada país tiene y que difieren en la mayoría de los casos, una de otra.
“Todas estas competencias son a nivel sudamericano y por ahora, se dan solo con fechas que se corren por separado. Esta que pasó, por ejemplo, representó un tercer capítulo. Mientras tanto, se van sumando los puntos, pero por cuestiones sanitarias, no todos los países pueden reunir competidores siempre, por lo que hasta el momento no hay un certamen firme, sino que cada uno se va sumando en cada jornada, se hace presente según su disponibilidad y el mismo fin de semana se da la ceremonia de premiación”, contó.
Sus comienzos
En la actualidad, Emanuel Pross, de 34 años, es el único paranaense y uno de los pocos entrerrianos en protagonizar competencias de motos de agua, una actividad en la que se inició prácticamente de casualidad.
“Compré la moto en 2017, como un hobby, para disfrutar y pasear en el río con amigos. De hecho, ni sabía en aquel entonces que existían este tipo de campeonatos de los que hoy participo”, sostuvo.
“Con un fin netamente recreativo, empecé. Y, en medio de un service al que llevé la moto, a Rosario, me enteré de toda la actividad deportiva que giraba en torno a las motos de agua. Así que me entusiasmé y ese mismo año empecé a correr. Tuve mi primera vez en una carrera que se llevó a cabo en Fray Bentos, por la primera fecha del Sudamericano y desde ahí, a excepción de esta etapa de pandemia, nunca más corté con la actividad”, dijo el entrerriano.
La motonáutica no es una actividad económica, puesto que su desarrollo requiere en principio de una moto de agua o jet ski, dinero para el combustible, logística para el traslado, etc. Sin embargo, el paranaense, fiel a su simpático estilo y gran predisposición, desdramatizó y señaló: “Si uno ve todo esto desde lo económico, sin dudas se hace todo cuesta arriba. Pero lo cierto es que tampoco es imposible. La realidad es que todo esto es muy pasional. Tiene que haber, ante todo, muchas ganas y energía. Tiene que gustarte el agua, el río… y claro, la velocidad. En mi caso así arranqué. No hay que olvidar que hay categorías iniciales, donde uno puede empezar y después va escalando. Hay categorías para todos los gustos y las condiciones del piloto”.
“Nosotros nos bancamos todo. La Asociación nos da una mano con la organización logística en cada evento y muchas veces, de acuerdo a los anfitriones de cada fecha podemos contar con hospedaje y alguna cena, pero prácticamente todo, para cada competencia, parte desde nuestro bolsillo”, manifestó.
“Ésta, como tantas otras disciplinas, es muy abierta. Ocurre con mucha gente de nuestra zona que acude por ejemplo a la fecha clásica que solía hacerse en Federación, donde simplemente te inscribías y ya se podía estar participando. Son acontecimientos muy lindos en los que se respira un clima espectacular de amistad y camaradería”, remarcó.
Desde la faz deportiva, el entrerriano analizó su performance y dijo: “Siento que desde 2017 a esta parte he ido mejorando mucho y de acuerdo a todos los conocimientos que fui adquiriendo considero que progresé mucho. Mi sueño es competir representando a Argentina en el Mundial, que se hace en Estados Unidos”.
El deporte
La historia de las motos de agua remonta al año 1973, cuando el estadounidense Clayton Jacobsen II, inventó el primer vehículo de agua de reducidas características y con motor.
En el año 1976, la empresa Kawasaki comenzó la producción en masa de este modelo al que denominó JS400-A, que incluía motor de 400 cc de dos tiempos, mientras que en 1980 se fabricaron las primeras motos de agua para dos personas sentadas, lo que permitía más comodidad, seguridad y estabilidad, además de ser más fáciles de conducir.
En tanto, desde principios de los ‘90, se mejoró en tecnología, precio y desarrollo, llegando a ser la embarcación más vendida del mundo. Ya en 1994, Kawasaki estrenó la 750 XI R, un modelo de línea preparado para competición. Hoy, son varias las empresas que ofrecen motos de agua.
De acuerdo con la capacidad se encuentran motos monoplaza, el famoso Jet Ski o bi-plazas, tri-plazas e incluso cuadriplaza. Si bien el nombre Jet Ski fue la marca de la primera moto de agua inventada por la empresa Kawasaki, el término se ha convertido en un nombre común usado para cualquier tipo de moto acuática stand-up.
Por lo tanto, la diferencia entre una moto de agua y un Jet Ski, es que la primera es más ancha y más larga, lo que significa que es más estable. Tiene una potencia de turbina menor y se conduce sentado, lo que facilita el dominio de la moto y pueden ir hasta cuatro personas.



















