Atletismo
Francisco Bocanegra corre maratones y es uno de los atletas entrerrianos que viene teniendo protagonismo. Su vida deportiva le marca el pulso para todo lo demás y tiene como objetivo representar al país en alguna competencia internacional.
Belén Fedullo
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Su nombre resuena en cada carrera. De a poco, trabajando en silencio, se convirtió en uno de los corredores más destacados en media distancia o maratones. Para él, correr es vivir y así lo hace saber cada vez que puede.
Como tantos otros atletas, Francisco no vive de su pasión. Tiene 30 años y es albañil, por lo que hace trabajos temporarios en el oficio que descubrió cuando era un adolescente. Ese ingreso prematuro al mundo laboral lo hizo dejar su primer deporte, el fútbol. Para no quedarse quieto, se metió en el mundo del atletismo y se dio cuenta que ahí estaba su lugar.
Aunque para muchos fue un gran obstáculo, para él la pandemia fue una oportunidad. Pudo entrenar más y pensar en las metas que finalmente logró.
De la casualidad al éxito
El atleta concordiense empezó a relacionarse con el atletismo por curiosidad. Lo que no sabía era que ese ingreso “casual” se convertiría en permanente.
“Fue todo raro. Empecé mi relación con el deporte jugando fútbol en la escuela y en el barrio. A los 16 años salí a trabajar y tuve que dejarlo para jugar de vez en cuando, olvidándome de llegar a nivel profesional. A los 24 años decidí correr una carrera de calle del Ejército, que vi publicada en el diario y decía que era gratis. Me llamó la atención cuando vi el aviso así que fui y me anoté en ese mismo momento. Me fue bien y encontré a un compañero de secundaria que me recomendó como entrenador a José “Colo” Magallanes y es el que tengo hasta hoy”, contó, en diálogo con Mirador Entre Ríos.
– ¿Y cómo elegiste correr maratones?
-Fui probando con varias carreras y elegí correr distancias de fondo porque me siento mejor con la resistencia, me gusta. De hecho, siento que me recupero más rápido.
Una vez me dijeron que como empecé a correr de grande y a trabajar de chico de alguna manera eso forjó mí cuerpo físicamente y me preparó para resistir.
– ¿En qué trabajás?
-Soy albañil, empecé a los 16 años. Actualmente estoy en una distribuidora de cerveza, pero por contrato, nada fijo. Siempre que se me terminan esos trabajos vuelvo a la construcción, así que espero tener algo permanente algún día.
– ¿Cómo definirías tu año?
-Creo que tuve un año muy bueno. Mi repunte empezó en pandemia, porque tuve más tiempo para entrenar, entonces decidí preparar mí segundo maratón.
Quería mejorar mí marca y saber cómo estaba físicamente después de tantos meses sin competencias. Entonces luego de dos postergaciones pude correr en el primer maratón a nivel nacional que fue el "Maratón de la Bandera" (Rosario), logrando un segundo puesto y cumpliendo con todos los objetivos. Para eso entrené mucho y doble turno. Algunos días salía a las 4 de la mañana a trotar porque entraba a las 6 a trabajar.
Por suerte quedé muy bien físicamente y después de dos semanas me invitaron a la primera edición de la media maratón del Lago de Salto Grande, en la que me quedé con el primer puesto. Después competí en los 10 kilómetros de Santa Ana y logré un segundo puesto general.
Una semana más tarde se hizo "el cruce de Salto Grande", una carrera de aventura que conozco. Después de ganar 4 años seguidos los 25 kilómetros, el año pasado me animé a los 50 en dos etapas y salí primero. Este año era todo especial, se agregó una distancia más, 75 kilómetros en tres etapas y después de entrenar de 18-25 kilómetros diarios en dos turnos fue raro correr en uno solo. Lo intenté y por suerte todo salió bien y pude quedarme con la victoria.
– Hiciste distancias cortas también.
-Sí, hice todo lo que pude. Después de unos días de haber corrido el cruce me animé a hacer los 10 kilómetros aniversario de Villaguay y obtuve el segundo puesto; y el domingo pasado corrí la edición de los 10 kilómetros aniversario ciudad de Chajarí, en donde salí cuarto. A esas dos carreras las ganó Federico Bruno, había mucho nivel.
Estilo de vida y meta
Más allá de ser un deporte, Bocanegra define lo que eligió como una forma de vivir, pero para eso es necesario hacer sacrificios.
Mí preparación fue enfocada siempre más en la parte aeróbica. Para correr un maratón es necesario entrenar con varios kilómetros y por cuestiones de tiempo, por lo general los hago en dos turnos. La dieta es muy importante, no voy a nutricionista, pero con el paso del tiempo fui aprendiendo lo que es bueno para mí. Por mí trabajo se me hace difícil llevar una dieta estricta, así que mí alimentación es muy variada”, explicó.
Además de describir sus actividades, el atleta se anima a invitar a otros a vivir lo mismo. “Correr un maratón es un estilo de vida, lo mejor que me pasó. No tengo palabras para describir lo que se siente, los entrenamientos son lo mejor, al ser largos te hacen conocerte, te enseñan. Correr distancias largas me fortaleció mucho psicológicamente. Hay una frase que me gusta mucho de un gran maratonista, Emil Zátopek, que dice ‘Si quieres correr, corre un kilómetro. Si quieres experimentar una vida totalmente diferente, corre un maratón’ y yo creo que quienes estén pensado en hacerlo, deben animarse”, expresó.
Por último, el atleta que triunfa y sigue creciendo contó cuál es su principal aspiración: “Mi sueño es representar a mí país corriendo. Correr con la camiseta de Argentina sería lo máximo”.



















