Remo
Integrantes del bote de ocho con timonel del Paraná Rowing Club (PRC) que logró el Campeonato Argentino de Cadete en 1971 revivieron la inolvidable conquista. La tripulación protagonizó un momento bisagra para los remeros entrerrianos y ostentó un invicto de 20 regatas oficiales nacionales durante cuatro temporadas.
Luis Gómez
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Hace pocos días se cumplieron 50 años de un triunfo trascendental para el remo de Entre Ríos. El 16 de octubre de 1971, el bote de ocho con timonel del Paraná Rowing Club (PRC) se consagró campeón argentino de la categoría Cadete, en la cita nacional que tuvo lugar en la capital entrerriana.
El éxito deportivo provocó una oleada que aún conmueve las aguas de la ribera paranaense, ya que elevó al sitial de destacados a una institución de esta provincia e inauguró un sistema de entrenamientos con estándares internacionales.
Tres de los tripulantes de aquella hazaña que abrió paso a una era fructífera revivieron con MIRADOR ENTRE RÍOS sus sensaciones y transportaron su relato al contexto en la que el remo argentino desafiaba a los mejores del planeta.
Vencieron el aislamiento
Con la mirada aguzada en la porción de río que los invita a viajar en el tiempo, Hugo Castoldi, Víctor Hugo Brunengo y Humberto Magnano se zambulleron en su, quizá, hora más gloriosa en el deporte.
“El remo en Paraná había estado acotado a las posibilidades de transporte de las embarcaciones y habitualmente con botes de menor calidad respecto a los clubes de Buenos Aires”, refirió El Flaco Castoldi, a modo de prólogo.
“Así que aquí había competencias intercolegiales y, durante mucho tiempo, buenas tripulaciones viajaron —hasta en camiones perrera— a competir a regatas que no eran oficiales”, prosiguió.
Recién cuando fue habilitada la cancha flanqueada por la Costanera y el islote Curupí, el club Albiceleste pudo intervenir bajo la estructura de la Asociación Argentina de Remeros Aficionados (Aara).
El día soñado
En la jornada señalada se disputó por última vez un Campeonato Argentino en Paraná sobre la distancia de 2.000 metros, con los mejores exponentes del país y mucha concurrencia ávida por conocer el túnel subfluvial.
“Los paranaenses iban en masa a la Costanera a disfrutar de las actividades náuticas y hubo buena promoción, así que ganarla fue hermoso, además porque la prueba del 8+ es la más espectacular del remo”, rememoró Castoldi.
“Ese sábado hubo problemas para largar, porque el río corría mucho y dificultaba la alineación de las seis embarcaciones. Tomamos la delantera, pero faltando 700-800 metros, la ola provocada por el paso de un remolcador nos desestabilizó. Pero ‘levantamos’ inmediatamente y ganamos por un bote”, precisó El Patón Brunengo.
“Fue una fiesta. La Costanera estaba llena, incluso en la parte superior, pero no nos dimos cuenta porque en el remo se compite con suma concentración”, se explayó.
La génesis
Lograr una tripulación de ocho con timonel no es sencillo, mucho más hacerla ganadora. El épico 8+ del Paraná Rowing se gestó una temporada antes.
“Éramos compañeros del remo que nos reuníamos en botes más chicos. Ganamos una regata en distintas embarcaciones y eso motivó la conformación del ocho, que abrió una seguidilla de triunfos durante cuatro años”, puntualizó Tito Magnano.
La remaron contracorriente. El bote —donado en 1946 por el gobernador Héctor Maya— estaba en desventaja y sus remos eran muy pesados, pero rechazaron subirse a otros más modernos que les quisieron prestar.
A favor, estaban en gran forma, con un preparador físico (Enrique Marzo), un entrenador local (Héctor Martínez) y otro que venía desde Rosario tres días a la semana (Juan Carlos Gratarola), más un médico (Raúl Saavedra).
Nuevo paradigma
La formación de 8+ del PRC ganó cinco campeonatos nacionales consecutivos, dos de ellos en una misma jornada: en 1972, en San Nicolás, en las categorías Junior y Senior.
“Ganamos 20 regatas internacionales, que se llamaban así porque competían tripulaciones de Perú, Colombia, Bolivia, Brasil y Uruguay”, agregaron, coincidiendo en que el remo los unió de por vida entre sí y con sus colegas.
Eternos
El bote de ocho con timonel que hace 50 años provocó un antes y un después en el remo entrerriano tuvo la siguiente tripulación:
Gustavo Zuqui, Marcos Freiberg, Carlos Amaya, Humberto Magnano, Víctor Brunengo, Oscar Castoldi, Rubén Moreyra y Hugo Castoldi; Raúl Krasuk —timonel— (suplente: Diego Amaya).
Cuatro de ellos, los de la popa (Brunengo, Oscar Castoldi, Moreyra y Hugo Castoldi) integraron un combinado que venció en La Plata al bote del Club de Regatas Rosario (CRR) que fue quinto en la final B en los Juegos Olímpicos Munich 1972.
Contemporáneos de Demiddi
Los logros de los protagonistas del ocho con timonel del Paraná Rowing Club (PRC) múltiple campeón argentino en la primera mitad de los años 70 fueron paralelos a los del mayor remero del país, Alberto Demiddi.
Éste ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos Munich 1972 y la de bronce en México 1968; fue campeón mundial en Canadá 1970, bicampeón europeo y ganador de la prestigiosa Real Regata de Henley (en Inglaterra) —ambos en el ‘71—. También doble campeón panamericano (en Winninpeg ‘67 y Cali ‘71), cuádruple sudamericano y 12 veces argentino (consecutivo, entre 1962 y 1973).
En una regata no oficial, La Máquina fue parte del bote del Club de Regatas Rosario (CRR) que se impuso al del PRC. Además, coincidió en entrenamientos con los entrerrianos que concurrieron para ser observados por su entrenador Mario Robert (para muchos, el mejor del historial argentino).
“Era de poco hablar. Te arrimabas y daba miedo”, recordó Hugo Castoldi, entonces un fan juvenil.




















