Francisco Giusti
Es un enamorado del Stand Up Paddle. Ubicado en el ranking N° 1 a nivel nacional, se prepara para seguir manteniendo el puesto por largo tiempo.
Inés Haddad
El Stand Up Paddle (SUP) o Paddlesurf consiste en deslizarse por el agua con una tabla y una pala ideadas para el deporte. Viene de la rama del surf pero la gran diferencia es que el SUP no necesita específicamente una ola, se puede remar en ríos, lagos, lagunas, en mar abierto y donde las condiciones lo permitan.
MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con Francisco “Pancho” Giusti, representante argentino de Stand UP Paddle, creador y profesor de la escuela de SUP de Paraná.
—Nos encontramos en una época donde el deporte se torna más importante en la vida de las personas. ¿Cómo podrías catalogar al SUP en tu vida
—El SUP no es algo en mi vida, no es una cosa más que hago, este deporte es mi vida y todo lo demás gira en torno a eso. Siento que es una forma de vivir y de relacionarme con el mundo. Es como si viviera en modo SUP.
De todas maneras, no es que vivo pensando todo el día en estar arriba de una tabla, todo requiere un balance para estar bien en las competencias. Me refiero al entorno en el que vivimos, las personas con quien nos relacionamos. Una de las iniciativas de mi vida fue vivir diferente, porque a mí me hace bien y no necesito mucho para ser feliz, me arreglo con lo básico en mi motor home, que es mi casa. Fue una decisión clave, que me cambió por completo. Cuido mucho el medioambiente, la playa en la que remamos siempre está organizada para las personas que quieran disfrutar; también, partes de la escuela de SUP se hicieron con materiales reciclados. Por ahí viene el modo SUP.
Desafíos
—En tiempos anteriores competías en motocross, si bien es totalmente distinto al SUP y por años disfrutaste de este deporte en el río solo por recreación ¿Quién te impulsó a este desafío que habías dejado de lado?
—Un día vi una foto del Sebastián Barbero que fue cinco veces campeón argentino de SUP en una foto entrando al mar con una tabla con competidores de otros países, parecía que estaba en un mundial. Pude ver que la tabla era más larga, averigüé de qué se trataba y descubro que había competencias en todo el mundo. En ese entonces mi cabeza voló por todos lados, sentí que se despertaba mi otro yo, el competitivo que llevaba adentro entraba en acción otra vez y todavía sigue firme buscando nuevos desafíos.
—¿Cómo empezaron las competencias, cuál fue el primer destino?
—Para cuando empiezo este camino, Argentina ya había ido a tres mundiales, ni bien me llega mi tabla de competencias me inscribo en un campeonato que organizaba la provincia de Buenos Aires con el fin de expandirlo al Litoral y se hacía en Rosario. Si bien la cuna del deporte es Mar del Plata, donde hay olas para surfear de otra manera, todo en ese entonces era novedad, hace siete años no se vivían las redes sociales como ahora, enterarme de este campeonato justo a tiempo me generó una adrenalina única. Me inscribo, viajo y me encuentro con atletas que también arrancaban como yo, me sentí muy cómodo y tuve la dicha de ganar el campeonato, ese fue el puntapié de todo. Llegué a Paraná con todas las energías positivas para encarar lo que sea y con el próximo mundial como objetivo principal. Entrené mucho para el nacional en 2016 y salí sub-campeón y eso me destinaba representar al país en el mundial Fiyi, una isla que está situada en el Sur del Océano Pacífico que tiene hermosas playas, arrecifes de coral, selvas tropicales. De Paraná me iba a Oceanía. Una locura que fue posible gracias a mucha gente que me apoyó.
—¿En tus viajes fuera del país, cómo te manejaste con los idiomas?
—Cuando viajé a Fiyi en 2016, no entendía nada, por suerte en el equipo argentino estaba Lorena la esposa de Sebastián Barbero que manejaba muy bien el inglés y nos traducía. A veces pienso y me doy cuenta de que todo se torna favorable hacia mi carrera deportiva, mi fiel compañera Delfina Landó, que es el cerebro del equipo, la que me ayudó con las notas y todo lo relacionado a la escuela de SUP, es traductora de inglés y gracias a ella entiendo un poco mejor el idioma. En 2017 viajo a Dinamarca a competir y me voy dos semanas antes que el equipo completo, no pude hablar con nadie prácticamente. De todos modos, me hice entender con señas como buen argentino.
—Son muchas competencias a lo largo de tu carrera deportiva ¿Tenés alguna que sientas que supera a las otras?
—Tuve la suerte de viajar a los Panamericanos de Lima-Perú donde salir octavo me posicionó muy bien. En 2019 salí medalla de bronce en los Sudamericanos de playa en Rosario, fue una carrera muy importante y una de las más grosas hasta el momento junto con la carrera Copa Freeriding de 16 km en el año 2017, donde gané.
—Algún detalle que siempre tengas presente para las personas que quieran hacer SUP por primera vez.
—Cuando empecé a practicar me dolía la espalda, es hasta que el cuerpo se adapta y toma fuerza para remar. Creo que como todo lo nuevo que incorporamos, al principio cuesta un poco y después se torna más fácil.
En Paraná
—Fuiste el primer paranaense en practicar el deporte y el primero en competir. Imagino que fue una experiencia muy linda haber traído tantas veces el campeonato argentino a la ciudad, ¿Cómo organizaste los eventos?
—Fue uno de los sueños que pude hacer realidad. Poder traer el campeonato argentino a la ciudad me llena de orgullo. Ya lo hice por quinta vez y cada vez se suma más gente en la organización y a mí personalmente me ayuda bastante. Los primeros campeonatos fueron frustrantes, organizarlo de acuerdo a lo que impone la ASA no es tan fácil, hay mucha logística que tener en cuenta. Este último campeonato que fue hace casi un mes, fue organizado por tanta gente que pude concentrarme mucho en mi entrenamiento.
—El deporte se volvió atractivo para los turistas ¿Estás en contacto con la Secretaría de Turismo?
—Muchos turistas quieren pasar a la isla a tomarse una foto y eso lo trabajamos en conjunto con la Secretaría de Turismo de Paraná.




















