Un merecido reconocimiento
José Prinsich
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Carlos Santa María es de esos artistas que dejan una huella imborrable y que perduran en el tiempo. Su extensa trayectoria como cantante y compositor lo llevaron a consagrarse por diversos escenarios no sólo del país sino también del mundo. Hoy, su legado se mantiene vigente, especialmente en su tierra natal: Diamante.
En este sentido, con el objeto de reconocer el valioso aporte cultural del entrerriano, desde el municipio de la ciudad blanca se tomó la decisión de distinguirlo como Ciudadano Ilustre mediante decreto 341/2021. La iniciativa fue propuesta por el Director de Cultura, Pablo Markocich, y contó con el aval del Presidente Municipal Juan Carlos Darrichón y el Secretario de Gobierno Nelson Schlotahuer.
Actualmente, el cantautor reside en Ecuador, donde continuó su carrera artística desde la década del ‘90. Su nombre se eterniza en el escenario del campo Martín Fierro, donde se lleva adelante el Festival Nacional de Jineteada y Folclore. “Los diamantinos tenemos en Santa María un referente cultural que debemos reconocer para que nuestra identidad siga estando unida a los versos que emergen del río y se llevan sobre un pedestal gigante de barrancas coloradas”, dejó en claro Markocich. Asimismo, el funcionario destacó que “sus letras reflejan nuestra historia, nos regalan un presente posible y pintan el paisaje con un horizonte de hermanos y lleno de sueños. Su vida está llena de matices que en cada momento de sus días configuraron a un argentino sin dobleces, a un cantor cargado de entrerrianía, a un diamantino orgulloso de ser del lugar que lo vio nacer”.
En una de sus últimas visitas a la localidad de las barrancas, el poeta dejó en claro que “esta vida de músico nos lleva por diferentes caminos que muchas veces nosotros ni soñamos. Es un camino muy sacrificado el del artista, pero es una profesión que alimenta el alma, que a uno le enseña a ser una persona que pueda entender a los demás, especialmente a quienes se sacrifican todos los días. A esa gente le hemos tratado de cantarle, dejarle una canción, un mensaje. Es una suerte ser un artista”.
Conociendo al poeta
Nacido el 21 de enero de 1936, Santa María dio sus primeros pasos en la música de forma intuitiva, lo que posteriormente reforzó con el estudio del instrumento. Durante su adolescencia se interesó por la obra de un comprovinciano suyo. Era nada menos que Rubén Martínez Solís, conocido popularmente como “Linares Cardozo”. El diamantino tuvo el honor de ser uno de los primeros artistas en grabar una de las obras de este padre de la chamarrita, la canción “Como los pájaros”.
“Mi vida fue enormemente sencilla en el campo, desde chico. A los siete años ya andaba a caballo. Me trajeron a la ciudad para comenzar a ir a la escuela, pero siempre adoré el campo. Recuerdo los galpones donde estaba la peonada en la época de cosecha, las tardes donde se ponían a cantar y escuchaba esas coplas tan mágicas y tan llenas de verdades”, recordó en un mano a mano con el programa Entre Dos Ríos, conducido por Pablo Markocich y Wilton Osan. Asimismo trajo a la memoria aquella guitarra con la que sacó los primeros acordes y que llegó a ser musa inspiradora. “Tenía unos ocho años cuando, por primera vez, agarré una guitarra. No me la permitían tomar porque era de un amigo de mi viejo, que se la dejó en custodia porque se fue al servicio militar. Yo no conocía las cuerdas sino que le ponía alambre fino. Después ese hombre le regaló la guitarra a mi viejo y así empecé a tocar. Tuve varias guitarras, pero esa fue la inspiradora y la que me enseñó todas las emociones”, reflexionó. Luego de abandonar su Entre Ríos natal y tras radicarse en Buenos Aires por razones laborales, el hombre de la ciudad blanca comenzó poco a poco a realizar presentaciones como solista. En 1961, con apenas 25 años, obtuvo el primer premio en el concurso de talentos organizado por Canal 13 de Buenos Aires. El nombre del certamen fue una especie de presagio para los venideros años. El mismo se denominaba “Hoy nace una estrella”. En la década del ‘60 fue considerado el mejor cantor de Entre Ríos.
Años más tarde, Santa María graba sus primeros discos para el sello “Disc Jockey”. En 1972 lanza “Campesino” y en 1974 “De las cuchillas al médano”, donde mezcló obras de género folclórico, con gran influencia de Atahualpa Yupanqui, y obras de raíz litoraleña. Ya consolidado en el ambiente musical, Carlos inicia una extensa gira por América Latina y Europa, donde logró llevar su repertorio a países como España, Alemania, Rusia, Francia y Suiza. En la década del ‘90, se radicó en Ecuador, donde le dio rienda a su carrera artística.
Su destacado aporte al cancionero litoraleño aún perdura hasta el día de hoy y se puede ver reflejado en obras como “La creciente”, “Lejanía”, “El acordeón del Tío Pedro”, “Lo que el río se llevó”, “Canto a Diamante”, “Sueño pescador” y “Recuerdos costeros”, entre otros. En 2012, fue galardonado con el premio “Cimarrón Entrerriano”, otorgado por el Gobierno de la Provincia por su valiosa contribución a la cultura.
“Seguiré con mi vieja historia, de componer y respetar la copla. Tratar de llevar al ser humano todo su sacrificio, su bondad y todo hacia el verso. Tratar de ponerle una música para que ande durante todo el tiempo que sea necesario para que se identifique con nuestro terruño y nuestro paisaje argentino”, reconoció el juglar panzaverde.
Un escenario con nombre propio
En 1978, Santa María se encontraba de gira por España. El diamantino andaba por todos lados, pero en ese entonces estaba en Palma de Mallorca. Llegó a presentarse en un lugar que se llamaba la Casa de la Guitarra, donde había actuado Yupanqui, Cacho Tirao, Falú junto a grandes guitarristas argentinos.
“Yo paraba en el departamento de un amigo, que estaba allá hace algunos años. De repente, tocan el timbre. Abro la puerta y era Juan Carlos Alsina, Alberto Mendieta y Luisito Gruti, tres amigos entrerrianos que vinieron a visitarme. No sé cómo aguanté la emoción. Estuvieron como diez días conmigo. En esos días yo recibí una carta de la comisión del Festival de Jineteada y Folclore de Diamante, firmada por Cacho Gasparín, donde me invitaban a venir al festival y que esa noche como homenaje el escenario se iba a llamar Carlos Santa María. Yo con toda la emoción acepté y vine. Fue precioso”, concluyó el cantautor.




















