Opinión
Patronato tuvo elecciones para definir sus autoridades tras 52 años. Las campañas atrajeron nuevos socios y el oficialismo sabe que deberá hacer las cosas bien si no quiere perder el mando en 2023.
VÍCTOR LUDI
Patronato vivió una jornada inolvidable para su vida institucional. Lo ocurrido el pasado domingo 8 de agosto debe marcar un antes y un después para la historia rojinegra.
Que haya habido elecciones tras 52 años fue saludable desde todo punto de vista, por diversas razones. Primero y principal, porque el socio, a través de los comicios, tuvo la oportunidad de expresar su conformidad o descontento, tal como sucedió; pero también porque sacudió un poco la modorra en la entidad.
La presentación de una lista opositora obligó a quienes comandaban las acciones del club a despabilarse y salir a refrescar la memoria de las cosas buenas que se han hecho en los últimos años, lo cual fue respaldado por el voto popular.
Otro punto a favor de las elecciones es que, quienes resultaron elegidos, no podrán dormirse en los laureles como pudo haber ocurrido anteriormente, ya que indirectamente tendrán la presión de saber que hay más personas con predisposición para hacerse cargo del club, que seguramente seguirán de cerca lo que ocurra en Villa Sarmiento.
Además, indefectiblemente surgirán otras voces que deberán ser escuchadas. Con las elecciones, en Patronato se terminó la conducción unilateral, ya no se asistirá a todo lo que se proponga, más allá de no estar de acuerdo.
El socio de Patrón respaldó ampliamente a la Lista 107 Pertenencia y Crecimiento Rojinegro, encabezada por Oscar Lenzi. Los éxitos deportivos de la última década, la prolija administración, el tinte tradicionalista y conservador que rodea a la institución y la figura del recordado Tito Hollmann inclinaron la balanza ante la Lista 16 Primero Patronato, que comandó el jugador más importante de la historia del club, Sebastián Bértoli.
La votación (867 a 422) fue abultada. Sin embargo, que solamente hayan estado habilitados para votar 1400 de los 2800 socios es muy poco. Que un club que es la principal referencia deportiva de una provincia sólo cuente con alrededor de 3000 socios es muy poco.
Ahora se viene el tiempo de trabajar en post del crecimiento verdadero, acentuando las cosas que se hicieron bien, tratando de corregir los errores cometidos y limando asperezas y debatiendo por el bien del club. Si habrá nuevamente elecciones en 2023, aún estamos lejos de saberlo.
Pero lo que está más que claro es que estas elecciones sirvieron para Patronato pueda crecer y estará en la capacidad de sus dirigentes capitalizarlo.




















