sábado, abril 18 2026

Entrevista

 

Gisela Mesa

Todos tenemos un títere o un cuento que nos ha marcado en la infancia, alguna vez siendo niños las lágrimas se derramaron como una tormenta pasajera cada vez que salíamos del teatro. Y eso lo logran los narradores orales, los titiriteros, los que creen aun en la magia de una infancia sin tecnologías, sin tanta alienación. Si bien la pandemia crea una necesidad de cuidados, la vuelta al teatro ha generado algo emocionante que nos pasaba con lo artístico. La certeza de jugar a ser niños. En una entrevista con Mirador Provincial la actriz y narradora oral Gisela Bernardini subraya la necesidad de reglas claras para el arte en Rosario. Y nos anticipa lo que se viene a futuro.

-¿Cómo llegaste al mundo del teatro?
-Sin querer… o por lo menos sin ser tan consciente… La primera vez que me subí al escenario teniendo que saber un texto y con un personaje, fue a los 11 años, la seño de música entró al salón y le dijo bajito a la docente: "necesito dos nenas con presencia y buena dicción". Yo la escuché porque estaba cotorreando con una amiga, cerquita del escritorio de la seño, entonces la seño pensó un momento y le dijo mi nombre y el de otra compañera. Recuerdo que mi sorpresa más grande fue pensar que yo tenía sin saberlo, eso que pretendían: ¡¡¡presencia y buena dicción!!! Mirá vos. Después pasé a la escuela secundaria, y un día la profesora de lengua preguntó a quién le gustaba el teatro…. Yo levanté la mano, pero no supe bien por qué… como si la mano se hubiese levantado sola…. a mí y a otra compañera, nos dieron una escena de Maestro & Vainman , el día que la representamos para el curso, supe, sentí o entendí que era lo que querría hacer para siempre, actuar, fue como una película, no sabía que podía hacer lo que hacía, lo que causaba en el publico (mis compañeros), yo flotaba… Una de las experiencias más maravillosas que viví, me emociona hasta las lágrimas recordarlo. Después de eso, la profesora me insistió mucho para que ingresara en el taller de teatro de mi colegio, y así lo hice.

-¿Cómo ves la situación de las artes escénicas con esta pandemia?
-Nuestra actividad fue una de las primeras en cerrarse y ya sabíamos que sería una de las ultimas en retornar. La situación para quienes ejercemos esta actividad, es desoladora, tal vez no sea fácilmente entendible, pero un actor, una actriz, no sobrevive mucho tiempo sin actuar, es una necesidad, más allá del sustento económico, es la diferencia entre estar vivo y no estarlo. Por eso, no pudimos quedarnos quietos, y rápidamente comenzaron los videos, los tutoriales, las canciones, los chistes, los festivales virtuales, las reuniones por zoom, meet, face y lo que se te ocurra. Siento todo esto, pero en ningún momento sentí que "no me dejaban trabajar", ¡ojo! Eso es otra cosa, no podemos trabajar, porque justamente nuestra actividad y sus características intrínsecas, chocan con la necesidad de distanciarse, si no tenemos claro eso, estamos haciendo un recorte de lo que nos pasa sin tener en cuenta el contexto, y ese es un error garrafal, porque principalmente es un análisis que no condice con la realidad. Dicho esto, es necesario aclarar, que las políticas de restricciones y aperturas para nuestro sector, nunca fueron claras o dejaron tantos grises y lagunas, que siempre quedamos perdidos, en eso, las reglas no claras, nos sumen en un "Ni", muy peligroso en este contexto.

-¿Cómo ha influenciado el teatro en tu vida?
-Ufff… ¡qué pregunta! ¡El teatro es mi vida! Tanto que habiendo llegado en el año 1997 desde Cañada de Gómez a esta ciudad a estudiar Derecho y no actuación, aquí me tenés, habiendo hecho toda la carrera de abogacía y siendo actriz. Si le hubiese dicho a mis padres que me banquen económicamente para venir a estudiar actuación, me habrían dicho que no y decidí estudiar abogacía, carrera que me fascinaba y fui una estudiante a tiempo completo durante 3 años, pero algo me faltaba, y mientras seguía la carrera, retomé mis clases de teatro aquí y en Cañada… para hacerla corta: la actriz le ganó a la abogada y así las cosas, mi mundo es teatro, conocí en una sala de teatro a mi marido, el % 90 de mis amigos son de teatro, mis hijos se criaron en la Asociación Argentina de Actores, es el universo donde existo.

-¿Qué tan difícil es montar una obra teatral en nuestra ciudad?
-No es difícil, solo tenés que querer hacerlo. Para mí lo difícil no es montar una obra, por lo menos en los términos que yo lo concibo, para montar una obra solo me necesito a mí, y para bien o para mal, siempre me tengo. Todo lo demás, puede o no estar y eso dependerá de mis pretensiones estéticas y los recursos, pero eso es otra cosa. En la ciudad se montan muchas obras, lo interesante para mí, no es montarla, sino sostenerla, yo no hago obras para cumplir 12 funciones como pide el INT para otorgar un subsidio de producción, cosa que me parece perfecto, eso ayuda en la parte económica y es un empujón importante, la cuestión es qué hago yo después con esa puesta. Yo me dedico a actuar, cada puesta es mi repertorio y quiero hacer todas las funciones posibles de cada una, no me aburro de mis obras, todo lo contrario.

-Como directora y actriz, ¿cuál ha sido la obra teatral que más satisfacciones te ha dado?
-Ah… ¡no vale solo una! Por suerte, nunca me arrepentí de una obra, nunca sufrí un elenco, ni un director. Todas y cada una tienen mucho de mí y lo más lindo, es lo mío con otros. Desde mis primeras puestas en la escuela donde absorbí cada cosa que me tiraban mis docentes de literatura devenidas en directoras hasta mis pasos por las manos de Alicia Zanca, toda una referente reconocidísima como directora. Para mí, de verdad, todas son mis preferidas y todas las seguiría haciendo. Pero si tengo que elegir una, es "Macorina" por muchas razones: Un día (2010) llegué al ensayo de Canillita en el Teatro La Comedia y le comento a mi compañera Mónica Toquero, que quiero hacer una obra sobre Chavela Vargas, inmediatamente Moni me dice "yo te dirijo… y tengo quien la escriba", a los 3 días, estábamos sentadas en un bar con Graciela Ballestero, charlando las tres sobre Chavela ¡A los 20 días teníamos la obra! Ya con el texto, empezamos a reunirnos con Moni, pero por esas cosas de la vida no pudimos concretar el proyecto tan rápidamente, en el medio fui mamá por primera vez y también por segunda. Mientras, queriendo o sin querer, fuimos tejiendo con Moni una relación cada vez más estrecha en forma profesional y personal. Mónica Toquero, es mi gran maestra, de quien más he a prendido y quien me va transmitido desde su generosidad y su cariño, todo su saber. ¡Así… se aprende fácil! Todo se fue dando para que nuestro trabajo con "Macorina" nos encontrará fortalecidas en nuestra relación y yo mucho más madura como actriz y "cantante" así, entre comillas porque canto varios temas en el espectáculo, pero no soy estrictamente cantante. Me detengo en la cuestión musical, porque este es un mundo que transité de la mano de Moni y de Facundo Abdo, que realizó toda la parte musical con un amor y dedicación absoluto y contamos con la participación en la ejecución de algunos de los temas, con la inolvidable Viviana Strano. Nuestro equipo de trabajo se completa con el aporte inigualable y valiosísimo de la gran actriz María Rosa Vazzano como asistente y el gran actor y director Christian Álvarez como técnico. Por todo esto siento que es "Macorina" la elegida, en esta obra tengo todo y más. Fue escrita especialmente para mí, me dirige la mejor de las directoras que tuve y tendré, la música es una belleza, que me enamora cada vez que la escucho, en la asistencia y la dirección, dos monstruos del teatro rosarino. ¡No puedo pedir más!

-¿Creés que el género condiciona para a las actrices y los actores a la hora de recibir papeles?
-Es más difícil obtener un papel para las mujeres que para los varones, ya que hay mucha más cantidad de mujeres que de hombres trabajando y más papeles de hombres que de mujeres, inversamente proporcional. En la Comedia Municipal de Rosario, las mujeres venimos bastante más atrás.

-¿Qué elementos favorecen tu propia creatividad? ¿Se potencia a nivel grupal con el elenco?
-La falta de recursos económicos, sin lugar a dudas. Claro que la relación franca y abierta con los compañeros, es fundamental para potenciar la creatividad y la entrega, por suerte, desde hace ya mucho tiempo, trabajo con compañeros que perduran en el tiempo y el vínculo y el conocimiento del otro hace mucho más fácil cualquier tránsito. Más allá de eso, siempre dispuesta a conocer nuevos compañeros y transitar otros caminos.

-¿A qué personaje de qué libro invitarías a tomar un café, y por qué?
-Una dupla… Fermina Daza y Florentino Ariza, de "El amor en los tiempos del Cólera" de García Márquez. Solo para ver cómo se miran.

El oficio de ser narradora
-¿Cómo empezó la aventura de querer ser narradora oral?

-Sin proponérmelo, un día tuve que reemplazar a unos compañeros, hablo en plural, porque trabajaban los dos y ninguno podía tomar esa fecha que ya estaba confirmada para la presentación de unos libros de una editorial cordobesa, era un evento con Escuelas en Capitán Bermúdez, me aprendí los cuentos y salí "al toro", la persona de la editorial que me acompañó, quedó fascinada y yo también, no porque haya pensado que mi trabajo era increíble, sino porque era algo que siempre hice, desde chica, con textos ajenos o anécdotas propias, después vinieron los talleres, cursos y el prestar más atención a todos los narradores y narradoras que tenía cerca, que por suerte son muchos y de lo más variado. Un día en una comida con narradores de varios lugares que habían venido para uno de los Festivales Internacionales "Que Rosario Suene a Cuento" que organizamos desde MORONAO (Movimiento Rosarino de Narración Oral), estábamos todos de sobremesa, charlando y riéndonos, yo contándole a un grupito, una anécdota… en un momento, todos estaban escuchándome y cuando concluí, uno de los narradores invitados, muy reconocido dijo: "ven… eso es la narración espontánea", creo que ese día sentí que me recibía de narradora. Aunque sé, que como cuando te dan cualquier título, siempre falta transitar algo más… ¡me falta tanto por aprender!

-¿Cómo entraste en el mundo de los títeres?
-Cuando era chica, no me gustaban, ni los títeres, ni el teatro. ¡Y tenía mis razones! Recuerdo perfectamente mis dos experiencias horribles y traumatizantes. Una con los títeres. Yo iba a una escuela que tenía un gran salón de actos, con un escenario alto y alejado de la primer fila de la platea más o menos unos 3 metros, yo con 8 años estaba sentada más o menos en la fila 10/12… ¡imagínate la distancia! Un mundo de niños, solo escuchaba gritos. Todos los grados de la escuela en ese tremendo salón, viendo títeres de guante. Nunca tuve una experiencia más espantosa. ¡Ejemplo de cómo se puede arruinar la vida de una niña, pensando en hacerle el bien! Es un chiste… claro. Pero la verdad es que tardé mucho tiempo en entender esa escena que me tocó vivir y como las condiciones de trabajo, son tan importantes, para el artista y para el público, y mucho más, si el público es infantil. Con el teatro: fuimos con mis primas a alquilar películas para ver el domingo a la tarde… yo buscaba de perritos, gatitos, pero mi prima más grande, haciendo uso de su poder otorgado por la experiencia, nos convenció de llevar obras de teatro, porque ella había ido y le encantó. Llevamos unas cuantas… pero la que recuerdo como si fuera hoy es "Frutillitas en el teatro", espantosooooooo….Fue una tortura para mi ver a esos muñecos bailando. También me llevo mucho tiempo comprender que eso no era teatro, sino la filmación de una obra de teatro y eso es otra cosa.

Estoy casada con un titiritero, a quien conocí en una sala de teatro, haciendo función de títeres, así que los títeres y los titiriteros comenzaron a ser muy cercanos. Yo admiraba lo que el hacía, un poco porque estaba muy enamorada y otro poco porque es muy bueno en lo que hace, pero a mi me causaba una angustia terrible estar detrás del retablo, sentía que no podía conectar, que me ahogaba, no veía, no escuchaba, sentía que eso no era para mí. Hasta que un día, me animé y decidí anotarme en un taller de títeres con el gran Marcelo Valvason, 3 meses, mi primera y corta experiencia y me gustó, le perdí el miedo. Unos años después, mis compañeros de Cooperativa, nos dijeron a sus sendas esposas "che… necesitamos un elenco de mujeres" Y ahí empezamos a entrenar mientras montábamos nuestra obra "El gato y los ratones", que todavía sigo haciendo. Es un mundo maravilloso que me trajo muchas satisfacciones. Así empecé… y no voy a dejar nunca de hacerlo….

-¿Qué reacciones ves en los niños cuando están ante un títere?
-Uhhh… es lo más lindo del mundo… se conectan desde un lugar fabuloso, una vez, en una escuela, había un niño de esos súper participativos, no paraba, hablaba todo el tiempo, peleaba con el malo, le gritaba, cuando termino la función… la maestra nos contó que a ese niño, le costaba mucho expresarse, ¡asombroso! Como esas, miles de historias. Entran en el juego de una manera asombrosa, a tal punto que nuestros hijos, que ven cómo construimos, los manipulamos, los metemos en la valija, están detrás de escena… ¡se sientan a ver la función y se enganchan como si no supieran el artilugio! Una vez, cuando nuestra hija Lucia tenía 3 añitos, vino a hacer función desde Mendoza, su padrino, el gran actor y titiritero Guillermo Troncoso, la obra era para adultos, pero podían verla perfectamente los niños y tenía dos títeres de mesa que estaban muy enamorados en la obra, después de la función fuimos a casa y Lucia que ya había visto y tocado los títeres al terminar la función, le pedía a Guillermo que se los mostrara, se los mostró, pero no conforme con eso, cuando ya se estaba yendo de casa, al otro día y a riesgo de que perdiera el colectivo , tuvo que sacarlos nuevamente de la valija para que Lucia se despida de ellos.

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