Traba a las importaciones
Ignacio Pellizzón | region@ellitoral.com
Durante el verano 2021 la mayoría de las personas optó por no tomarse vacaciones fuera de Rosario y mucho menos fuera del país. El antecedente de los argentinos varados en el exterior cuando estalló la pandemia caló hondo. Por eso, muchas inversiones se volcaron a diversos proyectos, entre ellos la adquisición de embarcaciones para poder disfrutar del río Paraná al aire libre.
Esto provocó que el mercado náutico se revitalizara. Desde yates hasta pequeños botes, las ventas crecieron y parecía que el “veranito” que estaba atravesando el sector podría convertirse en un boom, pero sin embargo las trabas a las importaciones tuvieron un rol clave para que esto no sucediera.
Ante la falta de insumos importados determinantes para la industria como los motores, por ejemplo, muchas embarcaciones no pudieron ser entregadas en tiempo y forma. De hecho, aun hoy hay demora en la entrega justamente porque la problemática persiste.
No sólo se trata de una complicación el no poder adquirir los productos acordes a las necesidades, sino que cuando ingresan al país están llegando con “aumentos en dólares”. Es decir, “entran a cuenta gotas y con incrementos”, lo cual es un agravante, puntualizó a El Litoral el referente de la Cámara Náutica local, Jorge Pinilla.
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No solamente se trata de una traba en la compra de motores para lanchas, además hay “problemas” para “traer” herramientas de electrónica, cada vez más utilizadas en las embarcaciones, porque los precios “se dispararon”, lo que hace que las adquisiciones se vuelvan “casi imposibles de costear”, añadió.
En el caso de los astilleros también están con inconvenientes. Es que una de las materias primas con las que trabajan son las fibras de vidrio. Se trata de un material que es importado y que también está en falta o con problemas para su ingreso.
Ante este escenario, que comenzó con el aumento de ventas en el verano, al día de hoy se sostiene, lo que provoca que los plazos de entrega se extiendan mucho más allá de lo normal o lo previsto. “Hay embarcaciones que están anunciadas recién para febrero y marzo del 2022, lo cual no es bueno”, admitió Pinilla.
La bajante, otro problema
Aunque la mayoría de las guarderías están realizando un esfuerzo “tremendo” para poder realizar los dragados por la bajante histórica que se está viviendo con el río Paraná, se están pasando los “límites pronosticados”, con lo cual el futuro es de pura incertidumbre para el sector, afirmó el referente de la Cámara.
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Uno de los problemas que retrata Pinilla es que muchos espacios no pueden bajar embarcaciones al agua por las restricciones, con lo cual “tampoco pueden alojar nuevas”. Esto provoca que muchos titulares de embarcaciones opten por irse y otros por mermar el pago de la cuota, ante la falta de uso.
Se estima que en Rosario hay unas 30 mil embarcaciones y una cifra similar entre botes y kayaks. El boom de la actividad viene in crescendo en los últimos años, generando que la ciudad se convierta en una de las más explotadas en materia náutica.
“Es un momento muy complejo”, aseguró el referente de la Cámara, porque “esta es una época baja para el sector, que suele ser propicia para que los dueños de embarcaciones grandes puedan realizar mantenimiento y demás, pero en este contexto se dificulta”.





















