Lalo Falcioni
Las cosas no están saliendo como Rosario Central las había planificado para este semestre y la preocupación comienza a adueñarse del club del barrio Arroyito de Rosario. La derrota del martes ante Bragantino, por el choque de ida de cuartos de final de la Copa Sudamericana, pegó duro en el ánimo de los canallas, que la semana que viene deberán ir a tratar de dar vuelta la historia en Brasil. Pero antes, este sábado, el conjunto del Kily González recibe al puntero Independiente, con la urgencia de sumar puntos para no caer al subsuelo de la tabla de posiciones del torneo local. Y como si todo eso fuera poco, después del duelo definitorio en tierras brasileñas se viene el clásico rosarino en cancha de Newell's.
Central cayó por 4 a 3 el martes por la noche en el Gigante de Arroyito y la serie le quedó muy complicada de cara a la clasificación a semifinales de la Copa Sudamericana. Después de este primer chico, quedó la sensación de que los canallas pueden lastimar con relativa facilidad a Bragantino, y eso que no estuvo inspirado Emiliano Vecchio, el conductor del equipo. Pero, a la vez, el conjunto brasileño infló la red del arquero Jorge Broun cada vez que se lo propuso.
En resumen, para tachar a Bragantino de visitante, el martes que viene a las 19.15 en las afueras de San Pablo, deberá repetir su actuación en ofensiva -sobre todo la potencia goleadora de Marco Ruben- y a la vez deberá ajustar exponencialmente su cerrojo defensivo. Y Vecchio deberá estar en una noche mucho más lúcida. De lo contrario, hasta acá habrán llegado las ilusiones canallas.
“Regalamos 15 minutos del primer tiempo y en estos partidos no puede suceder, ante un rival de esta jerarquía. Cometimos errores y la pagamos muy caro. Sabíamos cómo jugaban, pero nos agarraron mal parados en retrocesos que no fueron buenos”, reflexionó el entrenador Cristian González, todavía masticando la bronca de la caída.
“Me queda mucha bronca, especialmente por el último gol. Con un pelotazo largo cuando los estábamos sometiendo”, agregó el Kily en el mismo tono de fastidio extremo. Aunque luego dejó un mensaje de optimismo pensando en el martes que viene: “Me quedo con la valentía, la rebeldía, el coraje y el amor propio que sacó este equipo; estoy convencido que vamos a dar lucha para revertir la llave, confío plenamente en ellos”, arengó.
En la revancha, el único camino para Central que se observa como probable para pasar a semifinales es ganar por dos goles de diferencia o más. La otra posibilidad -casi utópica- es apostar por un resultado idéntico al del Gigante pero a favor del canalla para definir la serie en la tanda de penales. Para eliminar directo a Bragantino ganando por un solo gol de ventaja, el conjunto rosarino deberá pensar al menos en un 5 a 4.
“Que ellos -por Bragantino- no crean que está todo decidido, saben que somos un equipo valiente y lo vamos a ir a buscar. Esto no terminó, quedan 90 minutos por delante. Nuestra historia nos obliga a buscar el partido y lo vamos a hacer”, sentenció el Kily.
Ahora la tarea del técnico es armar la mejor formación posible para recibir el sábado a las 20.15 al líder Independiente, por la sexta fecha de la Liga Profesional. Está claro que Central mantiene su principal foco en el torneo internacional, pero no debería descuidar la competencia local, donde acumula una victoria y cuatro derrotas. Especialmente luego del resultado adverso en el choque de ida contra Bragantino, que puede dejar a Central con las manos vacías en apenas una semana.
La cabeza del Kily y de todos los canallas por ahora está demasiado ocupada en el duelo contra el Rojo de Avellaneda y en la durísima excursión a Brasil para intentar torcer la historia. Pero en el radar de Central ya empieza a entrar, casi por obligación, el clásico rosarino que ya tiene fecha y hora: se jugará el domingo 22 de agosto a las 15.45 en cancha de Newell's.



















