lunes, abril 27 2026

Mara Favoretto

Con tres libros publicados sobre música y cultura popular en tiempos de dictadura, la obra de Favoretto adquiere relevancia en tiempos es donde el aislamiento posibilita mayor espacio a la lectura. En diálogo con Mirador Provincial nos cuenta sobre sus producciones literarias y el cruce logrado entre cultura popular y academicismo.

Álvaro Javier Marrocco
redaccion@miradorprovincial.com

Existen infinidad de escritores santafesinos diseminados por distintas partes del mundo. El caso de Mara Favoretto (Venado Tuerto, 1968) es uno de ellos. Vive y trabaja en Melbourne (Australia). Es autora de Spinetta: mito y mitología (2017), Charly en el país de las alegorías. Un viaje por las letras de Charly García (2014), Alegoría e ironía bajo censura en la Argentina del Proceso (2010).

Favoretto cuenta que en su casa había una biblioteca bastante grande, con colecciones de distinto autores, "me gustaba muchísimo leer". Sus padres le inculcaron mucho la lectura. El cruce entre la literatura y la música empezó a una edad bastante temprana. Cuenta que le gustaba mucho escribir las letras de las canciones y tratar de entender qué era lo que contaban. "Tenía unos cuadernitos, que todavía conservo, donde escribía las letras de las canciones, y muchas veces tenían errores porque yo escribía lo que entendía".

En verdad dice también que le gustaba mucho cantar, entonces, tener la letra escrita, le permitía cantar la canción y aprenderla de memoria. Ya de adolescente, le intrigaban las letras que podían contener un mensaje cifrado, o metáforas para decodificar.

En Venado Tuerto era profesora de inglés, y surgió la posibilidad de irse a vivir a Australia, empezó como profesora de español en la Universidad, y luego consiguió una beca para hacer su doctorado; "y es ahí donde comienza mi vida académica, mezcla entre escribir y continuar con la docencia, ya a nivel universitario".

– En tu libro Alegoría e ironía bajo censura en la Argentina del Proceso (2010) ¿Qué elementos culturales e históricos te planteaste para hacer la investigación?
– Yo era bastante jovencita cuando vivimos en dictadura, pero entendía muchas cosas o, mejor dicho, no entendía muchas cosas. Cuando uno se embarca en una tesis doctoral muchísimas veces el tema que elige tiene que ver con su experiencia personal, con resolver cuestiones o responder preguntas que le resultan esenciales. Yo quise entender el discurso y la retórica que se utilizó en la época, tanto por parte de los militares como la literatura disidente.

En ese momento tuve que justificar la inclusión de letras de canciones de rock en la tesis, tuve que pedir un permiso especial que, por suerte, me lo otorgaron, porque en esa época todavía había que discutir si las letras de las canciones populares eran o no literatura. Luego, con el premio nobel a Bob Dylan (cuestionable, a mi criterio), eso ya no se discute en los ámbitos académicos. Digo cuestionable no porque no me parezca que Dylan lo merezca sino por lo anglocéntrico del dictamen. Si se lo dieron a Dylan, ¿por qué no a Chico Buarque, Silvio Rodríguez o Charly García? Y debe haber muchos más en otras lenguas, no me cabe la menor duda. Me pesa bastante el anglocentrismo académico y lo sufro en donde trabajo, por supuesto.

– ¿Qué fue lo que te impulsó a escribir un libro acerca de Charly García?
– No me iba a morir sin hacerlo. Desde que lo empecé a seguir con Sui Generis, me fascinó cada disco y a veces me parecía que había gente a quienes les interesaba más enterarse de sus excesos, o de su excentricidad y no prestaban atención suficiente a su música y su performance. Todo el mundo sabía que se había tirado a la pileta de un noveno piso, pero ¿cuántos realmente se interesaban en su valor como artista?

Para mí Charly es fundamental en la cultura argentina, sobre todo en las décadas bajo dictadura y post dictadura. Me preocupaba que cuando hablaba con amigos acerca de las letras y lo que podrían llegar a significar, me miraban con cara rara o no les importaba mucho. Entonces quise explicar lo que, para mí, tiene mucha importancia y lo que yo puedo analizar, que es el texto. Para mí el trabajo artístico de García es riquísimo y ojalá haya muchos más libros escritos sobre su obra, desde otros y variados puntos de vista.

– ¿Podemos decir que Charly fue el maestro de las alegorías en tiempos de censura?
– Bueno, en el rock, sí. En literatura el maestro fue Ricardo Píglia, sin lugar a dudas. Su novela Respiración Artificial es una maravilla.

– En tu libro sobre El Flaco Spinetta lo abordás desde la idea de mito y mitología ¿a qué se debe?
– Se debe a pasar muchas horas tratando de encontrarle la punta al ovillo. Para mí, Spinetta era un misterio, ¿Por qué todo el mundo fascinado con Spinetta? Leí todo lo que encontré respecto a él, y escuché sus discos miles de veces y me dejé envolver por el universo Spinetta hasta que todo se hizo muy claro, y me di cuenta de qué era lo que pasaba con esa atracción mágica. Creo que sus letras cumplen una función mítica, ocupan un espacio vacío que antes ocupaban los mitos, las religiones, la ideología. Cuando ya nada de eso tiene valor, viene un tipo con una voz muy particular, con unos valores insoslayables, con una personalidad avasallante que canta sobre duendes, galaxias, la naturaleza y la luz. Me costó bastante encontrarle la vuelta pero cuando lo entendí tuvo muchísimo sentido para mí. Y quise compartir mi idea.

– ¿Cuál creés que fueron los elementos principales de la literatura en el mundo compositivo de los dos?
– Ambos tienen que haber sido ávidos lectores, se nota en las referencias usadas, en la libertad de pensamiento. Lo que ambos comparten también, es esa idea de libertad absoluta, de nunca prescribir ni imponer ideas, sino estimular a la audiencia para que cree las propias.

– ¿Qué escritores de la región santafesina seguís actualmente y cuáles son tus imprescindibles?
– Hace 17 años que vivo en Australia, por lo que me es difícil seguir de cerca lo que ocurre. Suelo ir a Argentina todos los años y comprar libros, pero soy mucho más lectora de ensayos que de ficción. Leo todo lo que publique Beatriz Sarlo, me resulta muy lúcida su escritura. Actualmente leo mucho sobre animales, sobre el comportamiento de las aves, por ejemplo, que me fascina.

– ¿Cómo afectó la pandemia Covid-19 a tu proceso escriturario?
– Me afectó porque estuvimos híper ocupados transformando todas las asignaturas que coordino en la universidad al modo on-line, por lo que la escritura quedó relegada. Espero retomarla muy pronto. Generalmente me levanto muy temprano (vivo en el campo y tengo un refugio de animales autóctonos) y me siento a escribir. Mis mejores horas son las primeras de la mañana. Luego empiezan los emails, las reuniones online, el trabajo, los animales. Lo que no escribí en la mañana temprano, ya no se escribe en el resto del día. Trabajar desde la casa requiere mucha disciplina y organización. Y yo tengo tendencia a trabajar demasiado.

– ¿Qué objetivos personales tenés para este 2020?
– Tengo una doble vida. Por un lado, sigo trabajando en la Universidad y en mi Carrera. Estoy escribiendo un libro en inglés sobre rock argentino. Quisiera poder terminarlo a fines del 2021. Mientras tanto estoy trabajando en otros dos proyectos, pero recién vienen en etapas de lectura, investigación, falta bastante para que tomen forma.

+ info
https://www.standrewswildlifeshelter.com/
https://www.facebook.com/StAndrewsWildlifeShelter/
standrewswildlifeshelter@gmail.com

Bio

Mara Favoretto (Venado Tuerto, Sta. Fe. 1968) es investigadora, doctora en letras, y profesora en la Universidad de Melbourne (Australia). Es autora de Spinetta: mito y mitología (2017), Charly en el país de las alegorías. Un viaje por las letras de Charly García (2014), Alegoría e ironía bajo censura en la Argentina del Proceso (2010) y de numerosos artículos de investigación sobre las intersecciones entre política, poder y cultura popular en Argentina.

Refugio de animales

El nombre de la ciudad Venado Tuerto guarda una leyenda folklórica que cuenta cómo en tiempos de los aborígenes y de malones, a este venado lo refugiaban en el fortín cuando se acercaba el peligro alertando a los pobladores que también podían resguardarse con tiempo. Pero durante una cacería mataron al venado y en recompensa bautizaron la laguna de ese lugar como Venado Tuerto. Quizás como juego del destino, Mara -oriunda de ese terruño llamado Venado Tuerto-, nos cuenta que tiene un refugio de animales (St Andrews Wildlife Shelter) y un equipo de rescatistas y voluntarios que trabajan con ellos para rescatar, rehabilitar y devolver animales a su hábitat natural. "Esto se ha convertido en los últimos años en lo más importante de mi vida". Después de los fuegos que arrasaron media Australia y de tantos, tantos, tantos animales que perecieron, tantas especies que están en la lista de vulnerables, su compromiso con la naturaleza se profundizó y se grabó a fuego. "Me preocupan a punto de quitarme el sueño y me angustian enormemente las continuas talas de árboles y el desastre que seguimos haciendo con el medio ambiente. El tema Amazonas y muchos otros me desvelan. No lo entiendo, me enoja mucho. Por lo que estoy activamente involucrada en todas estas cosas". Y cuenta que la escritura termina siendo un refugio en donde se distrae de tanto dolor y angustia en la naturaleza, un lugar donde tal vez encuentra el "antídoto contra todos los males de este mundo".

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