Deportes alternativos
La disciplina llegó al territorio entrerriano hace más de dos décadas y cada vez suma más adeptos. Hoy, dejó de ser un deporte raro y en la región se encuentran nueve equipos que sueñan con seguir expandiéndose por diferentes ciudades.
Kevin Rivero
A comienzos del 2000, Marcelo Pérez asistió a un Congreso de Educación Física que se desarrolló en Foz de Iguazú, Brasil. Allí, conoció diferentes deportes alternativos, pero uno lo conmovió. Se trataba del Tchoukball.
Regresó a Argentina y, luego, volvió a participar de otro Congreso. Retornó a Concordia, trajo folletos instructivos en el idioma portugués y propuso la práctica de este deporte “extraño” a sus alumnos en la escuela. Los chicos quedaron de la misma manera que él: atrapados y entusiasmados.
A partir de esa instancia, arrancó a ejercer la disciplina con dos tableros de básquetbol y una pelota de vóley. Poco a poco fueron creciendo y, en 2005, recibieron a dos elencos de Brasil para realizar partidos de exhibición.
Su trabajo para insertar el juego en el ambiente fue incesante y los reconocimientos llegaron. El concordiense fue designado por la Federación Internacional como único representante en Argentina y se ocupó de llevar adelante capacitaciones, cursos y talleres.
Con pequeños pasos, formó un equipo en su ciudad natal y se encargó de conformar los diferentes Seleccionados Nacionales para participar en los Campeonatos Panamericanos, que concluyeron grandiosas actuaciones.
Pero, el desafío más grande siempre fue expandir el deporte por las diferentes localidades de la provincia para fortalecer su estructura con el transcurso de los años. “No fue sencillo al comienzo porque las personas no se abren fácilmente a nuevas cosas. Sin embargo, cuando demostré las cosas positivas que tiene esta disciplina, fuimos convenciendo para que se unan”, dijo Pérez en un diálogo que mantuvo con MIRADOR ENTRE RÍOS.
Con trabajo y perseverancia, el actual presidente de la Federación Entrerriana de Tchoukball, elaboró la Liga Regional (modalidad mixta) que cuenta con el protagonismo de ocho combinados: Club Libertad y Club Salto Grande (Concordia), Club Atlético Vélez Sarsfield (Chajarí), Club Atlético Independiente (Villa del Rosario), Club Ferrocarril (Federal), Club Atlético 9 de Julio (Colonia Ayuí), Club Social y Deportivo Salud Pública y Club Atlético Barrio Sud (ambos de Villaguay), y Club Atlético Mocoretá (Corrientes).
Una meta clara
Sin lugar a dudas que, el reto principal para este deporte originado en Suiza en la década del ‘70, es seguir generando focos en diferentes partes de la provincia para atraer a más personas.
En este sentido, Nicolás Reniero, jugador y referente de la disciplina en Vélez Sarsfield, dejó sus sensaciones al respecto: “Anhelamos que se pueda sumar la mayor gente posible para tener más variantes. Arrancamos con cuatro o cinco chicos y siempre tuvimos el apoyo. Ahora, nosotros tenemos las puertas abiertas para que algún profesor de Educación Física se anime a aprender sobre el deporte y pueda enseñar en otros clubes de la ciudad”.
Por otro lado, Emiliano Papili, director técnico de Salud Pública, expresó: “Iniciamos las actividades con menos de diez alumnos y hoy contamos con más de dos docenas. Es una clara señal de progreso, que se logró con un trabajo de hormiga. Ya tenemos dos combinados en Villaguay y espero que sigamos por esta senda”.
Asimismo, Soledad Coulleri, entrenadora del Club Atlético Mocoretá, manifestó: “Para seguir progresando, necesitamos difusión y capacitaciones de diferentes profesionales de la Educación Física para que lo desplieguen en sus pueblos”, declaró
Sin contacto
Una de las cualidades que distingue a este deporte es la ausencia de contacto físico entre rivales. “Compartís la cancha con el adversario y en ningún momento hay contacto físico. El tchoukball tiene una filosofía de paz y compañerismo. Todo no es ganarle al otro, sino superarse a uno mismo”, señaló la coordinadora de las actividades de la entidad correntina.
“Es un juego muy divertido, dinámico, táctico y estratégico. No importan las condiciones físicas, cualquier persona puede practicarlo, no importa si eres alto o bajo de estatura”, agregó Pérez.
Una semilla en Santa Fe
Facundo Ludueña vivió desde adentro esta filosofía en su Concordia natal. Ahora, radicado en Cañada de Gómez, aspira a darlo a conocer en el territorio santafesino. “Tenemos un proyecto armado para formar un equipo. Aún no obtuvimos respuestas de los clubes o el municipio, y es normal porque el deporte no se conoce, pero pensamos en desarrollarlo al aire libre para promocionarlo. Debemos ir paso a paso para representar a la localidad en los campeonatos que se hagan más adelante”.
A futuro
Desde la Federación Entrerriana planifican pasar de la competencia mixta a una masculina y femenina, paralelamente. “En los últimos años se notó un gran crecimiento en ambas ramas y tenemos que dar un paso hacia adelante. La pandemia nos impidió en estos meses, pero cuando permitan volver a llevar a cabo los torneos en Entre Ríos, trataremos de hacerlo. Estamos orgullosos de nuestro trabajo”, concluyó el titular del ente, quien también dirige a los seleccionados argentinos y es árbitro internacional.
¿Cómo se juega?
El deporte tiene similitudes con el handball, el voleibol y la pelota vasca. Las medidas de la cancha exigen 26 metros de largo y 16 metros de ancho, y en cada uno de los extremos tiene un cuadro con una inclinación de 55 grados. Además, al frente de ese cuadro, existe un área compuesta por un semicírculo con un radio de tres metros que marca el límite de donde los jugadores pueden pisar tanto en el ataque como en la defensa.
El partido se divide en tres tiempos de 15 minutos y el objetivo del juego es marcar más puntos que el oponente, haciendo un lanzamiento al cuadro y después de que el balón (con un peso entre 325 y 475 gramos) rebote en él, debe caer en el suelo sin que sea atrapado por el equipo adversario.
Cada elenco tiene que contar con siete jugadores en el campo y 12 cómo máximo en el equipo. No pueden hacer más de tres pasos, la pelota no puede picar y la posesión no debe durar más de tres segundos. Generalmente, la alineación se distribuye de la siguiente manera: dos alas derechos y dos alas izquierdos, dos pivotes (se quedan cada uno delante de un cuadro) y el pívot central.




















