Una especialidad de natación sólo para valientes
La deportista oriunda de San Lorenzo se prepara para competir en el Mundial de Rusia y repetir el título conseguido en 2016.
Daniel Domínguez
deportes@miradorprovincial.com
En el mundo hay cientos de deportes y disciplinas. Competencias, torneos y mundiales. De elite y extremos. Casi como una regla no escrita, en cada uno de ellos hay un argentino destacado.
Esta es la historia de Victoria Mori, quien nació el 21 de junio de 1993 en San Lorenzo y se prepara para competir en el Mundial de Rusia de aguas congeladas.
Esta disciplina tan particular atrapó a Victoria desde el primer día y ella charló con Mirador Provincial dispuesta a contar con lujo de detalles su experiencia bajo cero. En 2016, la sanlorencina trepó a la elite al consagrase en Tiumén, Rusia, en aguas que tenían -2° de temperatura.
Victoria comenzó a nadar casi a la par que daba sus primeros pasos y de a poco se fue metiendo cada vez más en lo profundo: “Empecé a nadar desde los 2 años por un problema de asma. Siempre hice natación como hobby y a los 15 decidí empezar a hacerlo en serio. Comencé a entrenar y a la par entré en la Facultad de Medicina, pero se me complicaba el cursado con los horarios y el entrenamiento. A partir de allí busqué una carrera que me permitiera hacer las dos cosas y al año siguiente me anoté en Odontología y actualmente sigo estudiando”.
Sus inicios a nivel competición fueron en pileta y aguas abiertas, hasta que un día todo cambió: “Arranqué nadando en aguas frías porque estaba haciendo aclimataciones para competir en el lago San Juan Quebec para una etapa de Ultramaratón. Eran 32 kilómetros sin neopreno en agua de 16 grados. El Paraná en invierno está en esa temperatura y me gustaba mucho, me sentía muy cómoda nadando. El 20 de junio de 2015 hice una carrera en Paraná de 30 kilómetros con el agua en 16° y afuera 4°. Yo salí de la carrera como si nada mientras muchos habían abandonado por hipotermia. En ese momento un amigo, Sergio Salomone, me dijo ‘probá nadar en aguas frías, va a ser más fácil que estos 30 kilómetros. De acá saliste impecable, escuchame lo que te digo, andá a competir y vas a salir campeona del mundo, después te vas a acordar de mí cuando ganes’. No me olvido más de esa frase”.
Ese consejo la marcó tanto que desde ese día Victoria se convirtió en una especialista en aguas congeladas y no paró de competir hasta llegar a la cima mundial: “A medida que fueron pasando las carreras me di cuenta que este es mi deporte. Me gusta todo: el agua fría, la gente que compite, cada vez que voy a una carrera me siento en mi casa y tengo esa sensación de que efectivamente estoy en el lugar correcto”.
Claro que para ser campeona del mundo hay que tener disciplina y compromiso, así como también entrenar a conciencia: “Entreno diez sesiones de pileta y cuatro de gimnasio por semana. Además, uno a dos veces hago inmersiones en agua fría dependiendo si compito o no ese fin de semana, aunque la mayoría de las semanas tengo carrera. Después el entrenamiento sigue en casa, hay que descansar lo suficiente para poder recuperarme y comer saludable. Los entrenamientos en volumen van dependiendo del calendario de competencia y la etapa en la que esté. Como ahora estoy en competencia y preparación para el Mundial, el volumen en metros no es tanto, son de 10 a 11 kilómetros por día (sesiones de 6 a 7 por la mañana y 16 a 17)”.
El calor de San Lorenzo se contrapone naturalmente con el hielo de Praga, ciudad que la recibió para poder desarrollar su carrera: “Estoy en Praga viviendo en casa de un amigo y su familia. Somos miembros del mismo equipo de competencia de Praga, el I.PKO Praha”.
Como en toda competencia, Victoria debe imponerse ante las mejores deportistas y en este caso, las competidoras de Polonia y Alemania la siguen de cerca: “Últimamente se está dando un crecimiento muy grande en la natación de invierno a nivel mundial, así que en cada temporada hay nadadoras nuevas y muy rápidas. Especialmente en Alemania y Polonia podría decir que están las rivales más fuertes, Alisa Fatum y Hanna Bakuniak son algunas de las chicas que yo hoy considero muy fuertes para pelear por el podio en Rusia”.
Justamente, el Mundial de Rusia es su máximo objetivo, aunque antes competirá en Pilsen, República Checa, y en Podolí, para luego sí desde el 12 al 18 tratar de conquistar otro oro en el Mundial que se desarrollará en la ciudad portuaria de Múrmansk, ubicada al noroeste de Rusia.
El éxito de Victoria puede incentivar a otros deportistas a seguir su camino, aunque siempre sincera, la sanlorensina aclaró: “Para competir en aguas congeladas primero hay que saber que es un deporte extremo. Hay que hacerse todo tipo de chequeo médico, tener seguro de vida para deportes extremos e ir arrancando de a poco. Hay que empezar con temperaturas más altas e ir disminuyendo. Seguir con distancias cortas y a medida que uno se va sintiendo más cómodo, permanecer un poco más. Es muy importante hacer las prácticas acompañado por otros nadadores o alguien afuera que nos esté viendo y en caso de emergencia pueda llamar a la ambulancia, guardavidas o auxiliarnos”.
Por último, Victoria se toma con gracia todo lo que se genera a su alrededor a la hora de contar lo que hace: “Todos me dicen lo mismo, ‘nena vos estás re loca, ya me agarró frío, mirá se puso la piel de gallina’ (risas). La verdad es que me da mucha risa, pero los entiendo porque a mí también me pareció una locura cuando apenas empecé a leer sobre nadar en aguas heladas”.
Así Victoria Mori marca su camino, ese que empezó en la industrial San Lorenzo, que la llevó a la UNR y que terminó por enamorarla con temperaturas bajo cero. Un amor a prueba de termómetros y sensaciones térmicas.





















