De Entre Ríos al mundo
El remero paranaense Julio Sánchez, actualmente radicado Estados Unidos, dio cuenta de su dilatada trayectoria deportiva y sus proyectos como entrenador en Norteamérica.
Krvin Rivero
redaccion-er@miradorprovincial.com
Miles y miles de kilómetros dentro del agua. Algo totalmente impensado para el paranaense Julio Sánchez cuando iniciaba su camino como remero en su ciudad natal, tras la invitación de sus compañeros en el colegio La Salle.
Tuvo que remar y remar. Con viento a favor o en contra, pero siempre hacia adelante, con la pasión y dedicación por el deporte como premisas, y el espíritu competitivo que llevó a posicionarlo en la élite mundial.
A pesar de las diferentes dificultades que debió atravesar en su vida, los resultados positivos siempre fueron el producto final. Disputó las mejores competencias de la disciplina y, desde una temprana edad, fue campeón argentino; luego sudamericano y; posteriormente, mundial.
Sin embargo, nunca se olvidó sus raíces y el escudo del Paraná Rowing Club lo acompaña a todos lados. A pesar de la distancia y los años recorridos, Julio continúa con su sentido de pertenencia a la institución entrerriana que lo vio crecer y le brindó las primeras herramientas en su formación deportiva.
Tras su paso por Rosario, España y los diferentes escenarios del mundo, el oriundo de la capital de Entre Ríos, se encuentra radicado en Ohio, junto a su esposa Audrey y su hijo Luc, pero desarrollando su faceta como entrenador y coordinador de las distintas categorías en el Vero Beach Rowing Inc, en Florida.
Orígenes
En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, Sánchez habló de su historia y expresó sus sensaciones respecto a diversas situaciones de su itinerario.
—¿Por qué te inclinaste por el remo?
—Había practicado muchos deportes, pero por mi altura y mi porte físico, siempre noté que era ‘malo’ o qué no tenía destrezas para hacerlo; por lo tanto, no me entusiasmaba. Luego, cuando toqué por primera vez el agua, empezó a gustarme y me sentí cómodo. Tuve la suerte de encontrar el deporte que era para mi cuerpo, porque todas las personas nacemos con un deporte incorporado a profundizarlo, pero no todos pueden detectarlo y aprovecharlo. Fue un privilegio que tuve.
—¿En qué momento te diste cuenta de que podías dedicarte de lleno?
—Cuando comencé a ver los primeros resultados deportivos, fue un impulso y me llevó a apostar todo lo que tenía. Obviamente, muchas veces debí que dedicarle menos tiempo por situaciones laborales donde necesitaba dinero para poder sustentarme o pagar los gastos necesarios. Siempre conté con el apoyo de mi familia, pero cuando el tiempo pasa, no querés pedirles más plata a tus papás y necesitas independizarte; entonces laburaba y me sacrificaba para entrenar.
—¿En qué momento se abrió la puerta para trabajar en el extranjero?
—Quería vivir del remo, pero me di cuenta de que en Argentina era inviable porque no hay muchos lugares para seguir creciendo. Entonces, busqué la vuelta para emigrar y me surgió la posibilidad de irme a España y trabajar en Catalunya.
Fue mi primera experiencia viviendo fuera del país. Me encontré con una cultura totalmente diferente, donde se comunicaban en un idioma distinto. Era incómodo, para mí y para ellos, comunicarnos en un acento diferente.
—¿Cómo fue adaptarte y trabajar en una cultura diferente?
—A ellos no les gusta que venga un sudamericano a enseñarles algo y, desde mi lugar, era consciente que yo no podía reprochar absolutamente nada. Entendí que me brindaban una oportunidad y no podía desaprovecharla, tenía que cumplir con el objetivo porque si no, me rajaban. En estas situaciones, no podés fallar porque el trato es diferente, no importan los problemas que puedes estar atravesando, simplemente tenés que darles resultados concretos y rápidos. De esta manera, siempre traté de obtener éxitos lo más antes posible para ganarme la confianza de las personas y trabajar de una manera más holgada.
Camino propio
—¿Tenías todo planificado o el panorama se fue abriendo?
—Sin lugar a dudas que abrí mi propio camino. Nunca nadie me regaló nada. Dejé muchas cosas de lado para llegar a este lugar y vivir lo que estoy haciendo ahora, y me hace feliz. Tuve que dejar atrás muchos amigos, resignar tiempo con mi familia y mudarme a otro país para progresar. Ahora estoy haciendo un enorme esfuerzo al estar en Vero Beach, Florida, lejos de mi familia y solamente verlos cada 20 días. Pero me gustan los desafíos.
—¿Qué sentís cuando repasas tu exitosa carrera?
—Nunca le di trascendencia a los triunfos. Tengo todas las medallas en una caja, sé que es pesada, pero nunca me puse a contar qué logré. Para mí, son cosas que no sirven porque lo que pasó, ya quedó atrás, y es innecesario otorgarle otro valor. Pude conquistar la mayoría de objetivos que me propuse y esto puede ser una de las razones, ya que si no lo concretaba, tal vez, iba a estar contando que participé en una competencia y ‘casi’ obtuve eso.
—¿Por qué decidiste seguir representando al Paraná Rowing Club?
—Tengo los mejores sentimientos hacia la institución. El club me brindó conocimientos cuando era muy chico y siento que una de las maneras de devolverles algo, es participando en los certámenes bajo el nombre de la entidad. Gané una Copa del Mundo y competí cuatro veces en la regata más importante del mundo con el escudo del Paraná Rowing. Tienen un valor incalculable porque pude enfrentarme a campeones olímpicos y finalistas mundiales representando mis colores.
Futuro
—¿Te queda algo por hacer?
—Competir en la Copa del Mundo era uno de los desafíos que tenía pendiente. Cuando estaba en la Argentina, era una duda que teníamos con los chicos si estábamos a la altura de la élite mundial, y nunca pudimos medirnos porque no contábamos con el soporte que necesitábamos. Quizás, si las personas que estaban al frente en otros clubes no eran tan mezquinas o cerradas, hubiésemos podido comprobarlo, pero no se dio. Luego, con el paso de los años pude hacerlo y me saqué esa espina.
—¿Te gustaría trabajar en otro país?
—Mientras me ofrezcan un buen salario, no descarto laburar en ningún lugar. Tuve ofertas para trabajar en India y en China, pero por el momento estoy muy bien en Vero Beach. Me encanta conocer diferentes culturas y abro el abanico hacia cualquier ciudad.



















