Historias
Sol Milena Aimé Cardozo nació en La Paz y fue la primera mujer trans en obtener el DNI y un trabajo en el Estado. Hoy vive en Buenos Aires y desde allí habló con Mirador Entre Ríos, para contarnos su rica historia.
Conrado Berón | redaccion-er@miradorprovincial.com
Dentro del colectivo LGBTIQ+ (por las iniciales de lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer (al final se suele añadir el símbolo + para incluir todos los colectivos que no están representados) ella va al frente y se nota en sus palabras. Canalizó su enojo ante experiencias negativas en fuerza para luchar.
José C. Paz es un partido bonaerense que tiene casi un millón y medio de habitantes y se encuentra a 40 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las cosas de la vida llevaron a esta paceña a vivir en esa localidad cuyo gentilicio es el mismo que el de su ciudad natal.
–¿Cómo fue tu infancia?
–Mi infancia fue linda, no tuve cosas feas que me hayan pasado ni nada que se le parezca, fue tranquila como cualquier niñe debería tener, la verdad tengo gratos recuerdos, no me puedo quejar de la infancia que me dieron mis padres.
–¿Cuándo, cómo y por qué decidiste el cambio de género en tu DNI?
–El cambio de género de mi DNI se dio en el 2012, en ese momento me ayudaron desde el área de la mujer, a cargo de Maru Seib, que estaba como directora; y la abogada Gabriela Pérez, quien hizo la nota para pedir el cambio de sexo en mi documento; eso tardó y en el 2012, cuando sale la ley de cambio de identidad, al otro día de aprobada me llamaron del registro civil para hace el cambio de nombre y sexo en el documento.
Decidí esto porque en mi escuela, la Nº 10 Recuerdos de Provincia, pasé momentos feos porque no me llamaban como me autopercibía. Por eso exigí mis derechos porque la ley nos ampara.
–Fuiste una precursora en La Paz. ¿Eso fue difícil?
–En La Paz fui pionera en todos los aspectos; en la inserción laboral, gracias al intendente de aquel momento, Joselo Nogueira y a su esposa Maru, fui la primera trans en todo Entre Ríos que entró a trabajar en el ámbito estatal, gracias a la empatía de mis compañeros peronistas; terminé el secundario en el 2012 y a los dos meses me fueron a buscar para trabajar en la municipalidad. Esto me fue abriendo puertas en diferentes aspectos, como ingresar en el registro de adoptantes como madre soltera y mujer trans, después por cuestiones de la vida decidí no seguir adelante con eso, ya que el gobierno actual de La Paz me dejó sin trabajo, por eso decidí pausarlo para cuando termine mi carrera. Creo que antes de los 30 años voy a cumplir esa meta que me quedó inconclusa.
–Tus compañeros te nombran como una referente, eso ¿qué significa para vos?
–Creo que este lugar me lo gane a fuerza de militancia y activismo, es el reconocimiento por la carrera política que tengo, la que inicié en La paz. Me enorgullece que me llamen así.
–¿Por qué decidiste irte de La Paz?
–Me fui de La Paz hace cuatro años por varias cuestiones. Primero, cuando asume Sarubi (actual intendente) me deja sin el puesto de trabajo, creo que porque no le convenía, debe ser porque no me callo nada y estaba ahí por mis capacidades, no les convenía tener una persona que luche y pelee por los derechos de la comunidad, por eso me dejaron sin el puesto de trabajo. También fue motor de impulso que las compañeras trans que entraron a trabajar a través del programa nacional de empleo joven y eran pasantías por seis meses, y algunas compañeras después quedaron en planta; cuando a mí me echaron, mis compañeras no me apoyaron ni pelearon por mí. Además, en la carrera que estaba cursando, la Tecnicatura en Enfermería, en el Instituto Prof. Rogelio Leites, también tuve el mal trago de que hayan aprobado a las personas a dedo y no por la capacidad que demostraba en las prácticas. Hubo cosas discriminatorias.
Por todo esto me fui de La Paz. Si no valoraban las ganas de tener una vida normal, yo no tenía nada que hacer allí.
Para el futuro
–¿Cuáles son tus metas a corto y largo plazo?
–A corto plazo quiero que en José C. Paz, a la comunidad trans le reconozcan todos los derechos adquiridos por ley (ley de cupo laboral trans) tanto en lo estatal como en lo privado. Nosotros tenemos un local donde hicimos el Frente de Diversidad José C Paz, donde trabajamos desde hace tres años y medio, tenemos un merendero, damos clases de salsa y bachata, kempo, zumba, además de dar clases para que puedan terminar el primario o secundario.
Estoy en trámite para crear mi propia asociación civil, donde estoy planificando volver a mi ciudad con los tapones de punta, ya que estoy creando un vínculo con las personas trans de allá para dejarlos trabajando a ellos en políticas públicas. Más que nada porque quiero recibir una reivindicación de mi nombre en mi ciudad. Pese a quien le pese, todos van a tener que responder porque tengo el aval de Género y Mujer de la Nación a cargo de la ministra Gómez Alcorta quien nos va a apoyar mucho.
Quiero que la comunidad LGBTIQ+ crezca porque nos distinguimos por los cojones de decir “yo soy esto y no me importa el qué dirán”.
–¿Qué es lo más lindo de todo lo que te ha pasado en la vida? ¿Y lo más feo?
–Lo más lindo que me ha pasado en la vida es nacer, y demostrarle a la gente que a pesar de ser trans, se puede. Porque tenemos capacidades como cualquier otra persona y quizás la exclusión y la marginalidad nos llevan a ser más fuertes, muchas veces tenemos más capacidades que aquellas personas que están puestas a dedo. Muchas veces esas personas que trabajan en un municipio no tienen aprobado el secundario.
En cuanto a las cosas feas, no me han pasado muchas, sí el disgusto y el mal trago que la comunidad en La Paz no me apoyó. Es fácil olvidar quien le tendió una mano.
–¿Cuándo nació esa vocación de ayudar a tus pares?
–No sé si llega a ser una vocación, creo que la sociedad te empuja a defenderte y eso deriva en defender a tus pares, dentro de nuestra comunidad hay personas que fueron muy maltratadas por este sistema patriarcal y a veces ellos no tienen ese empuje y se entiende por todo lo que han pasado. A mí me gustan los desafíos y desafiar a los políticos y me paro frente a quien sea porque me paro con fundamentos. Ese fue el motor para defenderme y defender a mis pares.
–¿Quién te decepcionó y a quién le agradecerías hoy?
–Lo de La Paz, con mis pares del colectivo LGBTIQ+, eso me marcó. Cuando llegué a Buenos Aires, con la ministra y la compañera Alba Rueda, ellas me empujaron a seguir con lo que es la diversidad. La marca que traía no me permitía trabajar acá, fue un proceso que yo tuve que superar para decir que “no todas son iguales”. Me limitaba a comenzar lo que estoy construyendo acá.
Somos una comunidad complicada, poco unida y en todos lados pasa lo mismo, creo que hay compañeras que son de fierro y leales. Me quedo con esas personas.
Le agradecería a mi papá, que es un padre ejemplar que no me discriminó ni me excluyó de mi familia. Entiendo y agradezco las condiciones que me puso, que si yo decidía ser mujer nunca me olvide los valores inculcados y que termine la carrera. Creo que si no fuera por el padre que tengo y la madre que tenía, no hubiese llegado hasta acá. Les tengo que agradecer a ellos por ser lo que soy, una mujer trans.
Cambios y derechos
–¿A qué ritmo va cambiando la sociedad con respecto a entender los derechos de la comunidad?
–Va variando el ritmo de ese cambio, le falta darle una vuelta de tuerca, juzgan mucho y seguro que los que juzgan es porque no tienen lo que tienen que tener para ser como nosotras.
Tienen que abrirse de mente, yo soy esto y no me importa nada. Creo que en cuanto a lo laboral estamos bien. Se trabaja para tener la educación necesaria para estar a la altura de los trabajos que conseguimos.
–En relación a tu colectivo, ¿qué es lo más fuerte que te ha tocado vivir?
–La discriminación por parte de la familia, o por ahí me tocó estar con compañeras que no eran atendidas en hospitales. Algo fuerte pero lindo fue que una madre me confió el acompañamiento de su niñe que está en proceso de ser una mujer trans. Tiene 8 años y me buscaron para que los acompañe. Eso fue muy fuerte para mí.
–¿Sentís que tu familia está orgullosa de vos?
–Por supuesto, es la familia la primera institución de cualquier ser humano y la mía está orgullosa del lugar al que llegué. Y me lo hacen saber. Hace cuatro años que estoy acá y mi papá me llama todos los días. Eso no tiene precio. El amor que recibo de ellos es lo más lindo que me puede pasar.
–¿Cómo te trató y te trata tu ciudad natal?
–En La Paz, hasta en la radio me han tratado mal. Pero me supe defender, con mis 20 años tuve las armas para poder defenderme y lo hice. Eso hizo que me gane un respeto. A raíz de un documental que me hicieron unas personas que están a punto de recibirse de la Licenciatura en medios audiovisuales, tienen una productora, y cuando yo di una capacitación ellos quisieron hacer este documental sobre mi historia. Lo compartí en redes sociales y explotó de buenos comentarios de mucha gente que me conocía. Eso me pone feliz. Me hace sentir bien. Hace borrar lo malo que por ahí he vivido allá.
–¿Cómo vas con tu carrera?
–Voy bien, estoy a punto de recibirme de licenciada en enfermería, con el transcurso del tiempo me di cuenta que no es mi vocación pero como le debo un título universitario a mis padres, se lo quiero dar a mitad del 2021. Empecé en La Paz con la tecnicatura y la voy a terminar. El año que viene termino y empiezo a estudiar mi verdadera vocación, quiero ser abogada. Es la carrera que amaría hacer.
El documental
En YouTube se puede ver el documental donde Aimé habla en primera persona de su historia. “Aimé Cardozo: Una Historia Diferente” (Relato Completo) es su título. Lo realizó la productora Th0t y tiene una duración de 14.41 minutos.
Allí cuenta detalles de su infancia, con fotos y un relato que conmueve.





















