Bicicross
Mirador Entre Ríos entrevistó a Lautaro Contini, quien desde este año se hizo cargo de la Escuelita de la Asociación Paranaense de Bicicross. El flamante instructor reconoció que, tras vivir temporadas complicadas durante los años anteriores, aspiran a volver a competir a nivel nacional en 2021.
Víctor Ludi
El 2019 fue un año más que complicado para la Asociación Paranaense de Bicicross (Apabi), luego de que la Comisión Directiva que estaba al frente de la entidad abandonara su cargo, la misma quedó acéfala y en total abandono. Sin embargo, la gente ligada a este deporte no dejó que tantos años de trabajo y sacrificio fueran tirados a la basura. Roberto Tito Contini, quien ya había sido presidente de Apabi, volvió a hacerse cargo de la misma, y empezaron los trabajos en búsqueda de resurgir.
En principio, la idea era que, para este 2020, los bikers de la capital entrerriana pudieran volver a participar en las diferentes competencias nacionales. Sin embargo, la pandemia del virus Covid-19 obligó a replantearse los objetivos y, durante gran parte de la cuarentena, ese tiempo fue utilizado para reacondicionar la pista ubicada en el terreno lindante al Parque Gazzano de la capital entrerriana.
Una vez que se habilitaron la práctica de deportes al aire libre, pudieron retomar con las prácticas, con la novedad de la incorporación de Lautaro Contini, corredor de toda la vida, quien a sus 17 años se hizo cargo de las divisiones más chicas de la Escuelita.
Mirador Entre Ríos visitó el circuito y habló con el profe, quien contó que “luego de las habilitaciones de los entes gubernamentales, pudimos conseguir que se vuelva a practicar el deporte y sumamos muchos chicos, que ya habían estado en años anteriores y se reincorporaron”.
-¿Cuántos chicos están entrenando ahora?
-Ya que pusimos la pista en condiciones se sumaron muchos. Antes de que se decretase la cuarentena eran solo cinco practicando y, mientras no podíamos entrenar, aprovechamos para arreglar la pista. Luego de que se habilitara la actividad, se sumaron más chicos, teniendo actualmente unos 30. Desde el 2016 que no teníamos tanta gente en la Escuelita. Además quiero destacar que muchos de los padres se suman a colaborar y eso nos hace muy bien.
-¿Qué se necesita para practicar bicicross?
-Para comenzar a practicar esta actividad sólo hay que tener una bici, casco y muchas ganas. No importa la edad. Obviamente que las competencias se dividen en categoría por edades. Los chicos de la Escuelita están en nivel principiantes y, luego, los de nivel más avanzado.
-¿Qué días y horarios son las prácticas?
-La escuelita está martes, miércoles y viernes, a partir de las 17 para los principiantes. A partir de las 18 comienza el entrenamiento de los más avanzados.
-¿A qué edad empiezan con las competencias?
-No hay una edad específica. Se puede correr desde los cuatro o cinco años hasta cuando quieran o les dé el cuerpo. Sí hay diferentes categorías: cuando se llega a los 17 años competís en Junior Elite, sino en Novicio o Experto. También está la categoría Crucero, que es con rodado 24.
-¿Cómo está posicionado Paraná con respecto al resto del país?
-Los clubes de Argentina que reciben ayuda del gobierno han podido crecer muchísimo. Nosotros el último año que competimos fue en el 2018; en el 2019 no competimos porque la Comisión Directiva anterior abandonó el club y no había chicos. Teníamos la idea de competir nuevamente este año, pero la pandemia cambió los planes de todos. Igualmente, contamos con una importante cantidad de chicos y esperemos poder volver a competir en 2021.
-Muchas veces pasa en los deportes chicos que son siempre las mismas caras y no hay renovación de gente que lo practica. ¿Cómo es en el caso del bicicross?
-Por suerte, se suma gente nueva a los que estamos siempre. El deporte se va expandiendo de a poco.
-En tu caso estás viviendo la primera experiencia a cargo de un grupo de chicos, ¿cómo lo vas llevando?
-Comencé luego de la cuarentena, ya que el anterior profe no podía seguir por razones de estudios. Me pidieron si podía dar clases y me sumé. Tanto yo como los chicos vamos aprendiendo clase a clase porque, si bien estoy en el deporte desde los cinco años, no es lo mismo competir que enseñar. Día a día voy mejorando como profesor y ellos día a día van captando lo que se les enseña. Es algo que me encanta, poder transmitir lo que aprendí en todos estos años es genial y es bueno que se sume más gente para que crezca la disciplina. Es una manera de devolverle al deporte todo lo que me ha dado en estos años. Es un deporte muy lindo y familiero, que te da muchos valores y ayuda a crecer como persona.
-Mencionaste que Apabi fue abandonado en 2019. Hubiese sido una lástima que se perdiera el trabajo de tantos años…
-Totalmente. El predio está acá desde 1990, cuando se firmó un comodato por 50 años. Esto era un terreno baldío, que fue creciendo hasta ser una de las mejores pistas de Argentina. En el 2009 se disputó la final del Campeonato Argentino, viniendo a competir corredores de la Selección nacional. En 2013, con el nuevo trazado de la pista, logramos organizar nuevamente el campeonato.
-¿Qué condiciones tiene que tener una pista de bicicross?
-Lo principal es que cuente con el partidor de cinco metros, que gracias a Dios lo pudimos hacer. Tener la pista con las medidas dictaminadas por el reglamento de la UCI (Unión Ciclista Internacional) y, una de las cuestiones principales, que lamentablemente no tenemos, son las curvas asfaltadas.
-¿Apabi está muy lejos hoy de tener curvas de asfalto?
-Lamentablemente sí. Necesitaríamos una ayuda económica importante, más que nada de los entes gubernamentales, porque es una inversión muy grande.
Pedaleando cuesta arriba
Lamentablemente, en los últimos años Apabi fue víctima de hechos de vandalismo e inseguridad, que complicaron de sobremanera la práctica de un deporte ciento por ciento amateur. Al respecto, Lautaro Contini recordó algunas de esas vicisitudes que les tocó atravesar: “En noviembre del año pasado nos cortaron la luz y hasta el momento no la reconectaron. Tener electricidad en el circuito es muy importante para poder usar la bomba de agua, con la que regamos la pista, o también la iluminación para poder entrenar de noche, sobre todo en el verano, y también poder usar el partidor. Además, hemos sufrido varios daños en el predio, tanto alrededor como dentro de la pista. Hay mucha gente dañina, que disfruta del simple hecho de generarle un inconveniente a las personas, sin conocer el esfuerzo y sacrificio que hacemos”.
“En el último robo que sufrimos se llevaron varias palas y cascos que usaban los chicos de la escuelita. Lamentablemente se nos hace imposible encontrar a los culpables y, mucho más, recuperar las cosas robadas”, concluyó.





















