Rugby
Jugadores, entrenadores, dirigentes y allegados al rugby de Unión de Crespo, aprovecharon el receso en las actividades oficiales y debido a la crisis, emprendieron ellos mismos las tareas de mejoras en sus instalaciones.
Gabriel Baldi
El trabajo en equipo en las disciplinas grupales, no es algo que solamente se da dentro de la cancha. Sino también, es un aspecto que se desarrolla a sabiendas fuera de ella.
En la gran mayoría de los clubes del rugby entrerriano o al menos en casi todos los que están fuera de Paraná, cada artífice suele aportar su granito de arena en pos del crecimiento institucional. Desde su lugar, a través de los medios que les sean posibles, cada uno brinda lo suyo. Jugadores, entrenadores, dirigentes y cercanos a cada entidad, ofrecen su fuerza de voluntad para llevar su camiseta a lo más alto.
Lo propio ocurre en este caso en Unión de Crespo. En consideración del receso obligado por la pandemia, desde la subcomisión de rugby del Cervecero proyectaron una serie de obras y trabajos de mejoras en el conocido predio del Ejército, sobre avenida Pesante, donde tiene su campo de deportes, su resplandeciente lugar para el desarrollo de actividades.
Evolución
El rugby es una disciplina novel en el Club Atlético Unión de Crespo, ya que nació oficialmente en 2012 como un desprendimiento de la Asociación Deportiva y Cultural de Crespo. No obstante, desde aquel entonces no paró de progresar.
En el Verde cimientan sus bases en torno al respeto y al compañerismo. Son conscientes que la construcción de la pirámide va de abajo hacia arriba y por eso, buscan fortalecer ante todo sus divisiones infantiles y juveniles hasta llegar al plantel superior.
La falta de actividad durante la mayor parte del año, producto de esta temporada pandémica y la prohibición de competencias, no significó un impedimento para que en la entidad crespense puedan ingeniárselas para encontrarse y a la vez, trabajar en pos de la evolución institucional.
“Si quieres hacerlo bien, hazlo tú mismo”, dice un conocido refrán. En esta ocasión, por distintos motivos aplican el dicho a la perfección en Unión, puesto que quienes realizan las tareas de mejoras en la infraestructura de su predio, son los propios protagonistas.
Divididos en grupos por una cuestión protocolar, de seguridad e higiene para evitar la aglomeración de personas y por área de trabajo, según el conocimiento de cada uno, principalmente representantes de las categorías mayores brindan su tiempo y voluntad de manera desinteresada aunque sumamente comprometida.
Algunos trabajan en cuestiones ligadas a las mejoras del césped, otros en tareas de albañilería, pintura o herrería. Todos ofrecen algo. Incluso, quienes ya dejaron de jugar o amigos de la casa, ofreciendo donaciones para el uso común o rifas para recaudar fondos.
Objetivos
Más allá de lo material, el fin a través de estas obras es generar el necesario sentido de pertenencia con el club.
“Esto hace que quienes ayuden, se apropien y colaboren con el club. No es solo jugar, sino cooperar para sacar a la institución adelante. Al club lo hacemos entre todos”, comentó en declaraciones a MIRADOR ENTRE RÍOS, Federico Olivero, miembro de la subcomisión de rugby del CAU e incansable colaborador de la entidad.
“La idea es inculcarle a los chicos el trabajo y el esfuerzo en conjunto, darle participación. En estas tareas, el beneficio es común y tiene que ver con tener un club cada día más lindo”, indicó.
“No es sencillo generar recursos y menos en un año como éste, tan difícil. Es duro juntar dinero para adquirir materiales y más aún, para la mano de obra. Entonces, al menos a la mano de obra, la ponemos nosotros mismos”, explicó.
Las tareas
Las obras en el terreno del Viejo Arsenal de la Capital Nacional de la Avicultura comenzaron a mitad de año con movimientos del suelo y arado del terreno de juego con la intención de sembrar un césped deportivo en el corto plazo. A su vez, continuaron con la instalación de agua en un sector de la cancha y la ejecución de una pieza que servirá de depósito, donde también habrá churrasqueras para la cocina del Tercer Tiempo y funcionará una cantina con baños. Las tribunas están siendo pintadas y refaccionadas para su habilitación.
“De distintos modos nos abrimos paso para generar los recursos: algunos materiales nos donaron empresas a cambio de publicidad a futuro; parte nos mandó la Unión Argentina de Rugby; otra parte teníamos en caja y otra, recaudamos con venta de pollos y bonos contribución”, señaló el directivo y agregó que la panadería Del Valle les presta sus hornos y mes a mes, venden cerca de 150 pollos cocinados allí. Aclaró que dadas las circunstancias, en Unión no les cobran cuota deportiva a sus jugadores.
“También recibimos donaciones de dinero, ladrillos y demás de parte de ex jugadores y jugadores. Es decir, el que tiene en su casa ladrillos los lleva, el que tiene hierros y otros materiales, hace lo mismo. Está complicada la compra de materiales ante la situación que estamos atravesando”, deslizó.
En cuanto a los plazos para la ejecución de las obras, Olivero dijo: “No tenemos fecha límite. Por más buena voluntad que le ponemos, todo dependerá de los recursos con los que contemos. A medida que nos ingresan recursos vamos cerrando nuevas actividades”, manifestó.
A futuro
El Club Atlético Unión tiene unas cinco hectáreas y media en la zona de la antigua Frisia de Crespo. El lugar, donde está previsto emplazar un gran polideportivo, todavía no cuenta con luz, ni agua ni comodidades como para desarrollar actividades deportivas y poner todo en condiciones para hacerlo, demandaría un costo millonario.





















