Se abre un nuevo período
A un año del estallido social, esta semana triunfó la movilización del pueblo chileno tras aprobarse con un 78,8% de los votos la nueva Convención Constitucional. MIRADOR ENTRE RÍOS dialogó con la cantante trasandina Ana Contreras Rodríguez quien vive en Paraná, para conocer su perspectiva sobre lo que viene ocurriendo en el vecino país.
Guillermina Ferraris
redaccion-er@miradorprovincial.com
Esta semana ocurrió uno de los eventos políticos más intensos desde la recuperación democrática chilena: por primera vez desde el fin de la dictadura militar la ciudadanía decidió, mediante un plebiscito, iniciar el camino hacia una nueva Constitución. Los masivos festejos en la Plaza Italia, en el centro de Santiago y en varios puntos del país visibilizaron el contundente resultado y una tasa de participación clave, teniendo en cuenta que se trató de una cita electoral en plena pandemia, en un país donde desde 2012 el voto es voluntario.
Otro dato importante es la decisión de la ciudadanía chilena sobre el órgano que debe escribir el nuevo texto. En la histórica votación se impuso un 79,06% por la opción de la Convención Constitucional, que estará integrada sólo por ciudadanos electos para ese fin y será paritaria, según informó el Servicio Electoral de Chile. Las 155 personas que integrarán el órgano serán elegidas por votación popular el 11 de abril del año que viene y a partir de entonces tendrán un margen de nueve meses para elaborar el nuevo texto de la nueva Carta Magna.
Es cierto que en los últimos años Chile atravesó estallidos, protestas y movilizaciones sociales, pero ninguna había alcanzado características tan transversales como las del 25 de octubre de 2019: de amplia convocatoria, con concentraciones diarias y persistentes. Una explosión social sin dirigentes renombrados ni líderes visibles que reunió a más de 1,2 millones de personas que se autoconvocaron en la Plaza Italia de Santiago. Un nivel de organización colectiva que evidencia la profundidad y amplitud del descontento social acumulado durante décadas, que condujo a una insurrección del pueblo chileno que decidió sepultar la Constitución de Pinochet.
Como recordó la periodista Andrea Guzmán para Latfem, el abogado constitucionalista Fernando Atria viene dando este debate desde hace años y explica que originalmente la Constitución de Chile fue la solución a un problema que enfrentaba la dictadura: “¿Cómo hacer para evitar que la cuidadosa reconstrucción de Chile que habían hecho para instalar el modelo neoliberal fuese revertida cuando la dictadura terminara? Por supuesto, ellos pensaban que el gobierno que viniera después iba a querer revertir el modelo neoliberal. En vez de hacer una Constitución explícitamente antidemocrática, que hubiese durado sólo un par de años, lo que crearon fue una Constitución cuyo sentido fuera configurar una política incapaz de adoptar cualquier decisión transformadora”.
Una opinión cercana
Ana Contreras Rodríguez es licenciada y profesora de educación musical con especialización en voz. En 2008 vino a Paraná directo desde Santiago de Chile; aquí, actualmente se desempeña como profesora de canto en la Escuela de Música. Además, es remadora y participa activamente en varios proyectos sociales y culturales de la ciudad. En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, comentó su punto de vista y brindó testimonios directos que evidencian la dura realidad que viene sufriendo la ciudadanía chilena.
Consultada sobre cómo se vive actualmente comentó que “Chile es un país que ha estado muchísimos años tolerando situaciones de injusticia social que son muy fuertes porque se sigue sin comprender que la salud y la educación son derechos. No importa de qué estrato social vengas o inclusive si lo podías o no pagar, tienen que ser asegurados por el Estado así como la seguridad y la democracia”.
“Es un país que constantemente genera presión sobre la clase media baja y lo que pasó en octubre del año pasado es la resultante de años de tolerancia. En general el chileno en personalidad no es tan sanguíneo: por una serie de razones para nosotros levantar la voz o reclamar algún derecho es algo complejo”, remató.
Además, esclareció una duda que muchos tienen: explicó que allí la universidad pública no es gratuita, sino que el Estado brinda créditos para pagar aranceles pero con menos intereses. “Yo estudié en una Universidad Pública en Santiago que, dentro de las posibilidades, siempre pagas, es la menos peor. Para poder entrar ahí compite gente de todo el país, eso significa que nuestros dos últimos dos años de secundaria nos preparamos en un pre-universitario (pago) para rendir un examen que mide nuestros conocimientos de toda la secundaria y que es muy estresante, examen que también es pago”.
Sistemas
Y continuó: “inclusive una vez que logras entrar a la universidad pública hay trabajadores sociales que analizan tu situación socioeconómica con formatos que tampoco son los más claros, ya que miden ingresos pero no miden si tienes un hermano enfermo o si estás sosteniendo a algún adulto mayor, son cosas que no se miden, son formatos muy estrictos que no aplican a todas las realidades y en base a eso miden cuál es el porcentaje de dinero que puedes pagar de tu arancel. No es que si o si si entras a una del Estado te financian, sino que se analiza tu situación socioeconómica y ahí se ve cuánto estiman ellos que vos podrías pagar. No es fácil, la mayoría de nosotros trabajamos para podernos autosustentar, es muy extraño que un chileno se dedique sólo a estudiar. Siempre trabajas los fines de semana de noche, fuera de jornada, etc.”.
La artista y docente señaló que “estoy sumamente contenta por lo que se logró el fin de semana pasado con las votaciones. Estoy claramente inscripta y mi domicilio electoral es en el consulado de Rosario. No pude viajar por la tormenta pero hasta donde sé, siempre soy la votante que viaja desde más lejos. Para mí, es muy importante ese sufragio porque implica una voz contundente del pueblo chileno para decir que ya no va más con ese sistema que veníamos acarreando.”
Por último, recordó que “hay que estar atentos a cómo el estamento político administra esta decisión del pueblo. Hay todo un continente latinoamericano que está atento a esta decisión y creo que no es menor ese peso que se va a ejercer sobre lo que tiene que venir. Convengamos que esta votación estaba planificada para el mes de abril pasado y se venía postergando, no es algo que el gobierno de Sebastián Piñeira estaba feliz de concretar, pero no tuvo más opción”.





















