Balance positivo
La cuarta edición del Certamen de Danzas Folclóricas se realizó a través de las pantallas y con la participación de bailarines de Santa Fe, Corrientes, Tucumán y Entre Ríos. Los santafesinos Ricardo Lorenzatti y Lucía Bracco se consagraron como Pareja de Danza Litoraleña, mientras que la dupla Anabela Sequeira y Emiliano Schneider lograron el título de Mejores Intérpretes de Danza Litoraleña.
José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com
Hace un año, la realidad era totalmente diferente. Los eventos culturales se desarrollaban con normalidad y no había preocupación alguna por la distancia social. Las peñas, los festivales y los certámenes de danzas folclóricas eran puntos de encuentro, donde se compartía y se disfrutaba la cultura del baile y la música.
Este año, el Baile Supremo iba por su cuarta edición. Las ilusiones estaban puestas en hacer crecer dicho certamen de danzas, que se había ganado un lugar en la agenda de la región. Las ediciones anteriores lograron atraer a parejas provenientes de diversos rincones de la provincia y el país, motivados especialmente por un rubro en particular: el mejor intérprete de danza litoraleña.
La situación actual mantuvo en vilo a los organizadores hasta último momento. Atendiendo a los protocolos sanitarios vigentes, desde la Municipalidad de General Ramírez y la Escuela NINA N°57 “Maestro Linares Cardozo” tomaron la decisión de no posponerlo para el 2021. Sin bajar los brazos y asumiendo un nuevo compromiso con los bailarines, se decidió trasladar el evento a la virtualidad.
A las pantallas
El desembarco a la versión online fue toda una novedad, que superó ampliamente las expectativas. En esta oportunidad participaron 24 parejas representando a las provincias de Santa Fe, Corrientes, Tucumán y Entre Ríos. Cada uno de ellos tuvieron que enviar sus videos para que fueran evaluados por el jurado, integrado por Matías Bogado de Misiones, Carlos Centurión de Corrientes, Gabriela Ávalos de Chaco, Marta Junco de Santa Fe junto con los entrerrianos Andrés Vega y Claudia García.
Ya no había escenarios ni cantina o un público ávido de danzas, o al menos de manera presencial. Ahora la escenografía se transformó y dio paso a una diversidad inigualable de lugares: desde la orilla del Río Paraná hasta puentes y casas abandonadas, desde salones de baile hasta campos con tranquera y músicos tocando en vivo. La riqueza de estilos musicales le agregó un plus a este Baile Supremo. Los espectadores pudieron deleitarse con chamamé, chamarritas, rasguido doble, tanguito montielero y polca.
Por su parte, para encarar este programa, se eligió un formato televisivo, que luego se reflejó en las redes sociales. Del miércoles 12 al sábado 15 de agosto se llevaron adelante las rondas clasificatorias, mientras que el domingo se concretó la ansiada final que entregó la suma de .000 repartido entre los ganadores. En este sentido, no sólo se observaron los bailes de los inscriptos, sino que también fue un momento propicio para la formación gracias al testimonio valedero de miembros del jurado, excampeones y referentes de la cultura como Omar Fiordelmondo, quien llegó a ser el director del Ballet Nacional y fundador del Instituto “El Cimarrón”.
Las repercusiones de las transmisiones cruzaron la frontera y llegaron al extranjero. Los hermanos José y Luis Ángel Rojas, dos entrerrianos amantes del folclore, siguieron las transmisiones en vivo desde sus hogares en New York (EE.UU) y Finlandia, respectivamente.
“Posiblemente algo de esta modalidad virtual quede para las próximas ediciones. Esto nos dio la posibilidad de disfrutar de todos los paisajes y eso fue un ingrediente nuevo en el Baile Supremo. Asimismo, nos dio la oportunidad de llegar a mucha más gente, de zonas alejadas. Si bien tuvimos menos trabajo in situ (en el lugar), hubo un gran esfuerzo de producción. Eso fue un aprendizaje para nosotros y está bueno sostenerlo en el tiempo. Apostamos a que el año que viene podamos hacer las dos jornadas que prometimos para el certamen, que se impone porque tenemos una linda convocatoria”, sostuvo Walter Lauphan, subsecretario de Políticas Culturales.
Fernando Gorosito, docente del taller de danzas litoraleña de la escuela y uno de los promotores del evento, reconoció que “es un gran desafío el que tenemos esta vez, pero nos permite seguir difundiendo nuestra cultura regional y disfrutar de esta locura que ya lleva cuatro años. Nos llena de orgullo porque hoy ya es un evento fundamental para la difusión de nuestras danzas”.
El veredicto
Uno de los fundamentos principales de las Leyes de la Gestalt, corriente psicológica del Siglo XX, es que “el todo es más que las sumas de las partes” y eso fue lo que tuvo en cuenta el jurado a la hora de elegir a los ganadores del Baile Supremo. No bastaba con saber bailar. La elección adecuada de la música, el vestuario y el lugar junto con la armonía de los participantes fueron algunos de los ítems que el sexteto priorizó.
Los rosarinos Anabella Sequeira y Emiliano Schneider se consagraron como los Mejores Intérpretes de Danza Litoraleña, considerado como el rubro de mayor trascendencia por las habilidades requeridas para danzar dentro de cada género. Los subcampeones fueron Paula Gadea (Racedo) y Laureano Martínez (Nogoyá).
Por su parte, en el rubro “Pareja de Danza Litoraleña”, los santafesinos Ricardo Lorenzatti (Gálvez) y Lucía Bracco (Rosario) se quedaron con el primer puesto luego de haber interpretado un chamamé. En segunda posición quedaron los entrerrianos Leonela Ferreyra (La Paz) y Franco Zaragoza (Crespo). A su vez, los oriundos de Federal, Federica Barral y Juan Nahuel Gómez Piacenza, se subieron al podio logrando una destacada una mención.
Un balance
“Más allá del resultado, lo que nos deja a nosotros es poder conocer a los compañeros bailarines desde otro punto de vista. A mí me llegó un montón porque no los conozco a todos y estuvo bueno poder conocerlos un poquito más desde la pantalla”, dejó en claro Bracco en diálogo con Mirador Entre Ríos.
“El balance es haber desarrollado la danza desde otra perspectiva, más escénica. Tratamos de darle importancia al hecho folclórico en sí, que está arriba en escena. Pusimos más detalles en lo que es el video, la producción, iluminación, sonido y que, por lo general, por hacer las cosas rápido eso lo dejamos de lado. Haber compartido el certamen con compañero de camino fue algo hermoso. Me encanta ir a los festivales para encontrarse con gente que emana el litoral”, agregó el profesor de danzas que con su pareja llegó a presentarse en diversos escenarios, siendo los más importantes el PreCosquín (Córdoba) y el de la Fiesta Nacional de la Vendimia en Mendoza.





















