Boxeo
El villaguayense Brian Arregui es una de las esperanzas del pugilismo argentino para los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Tokio, en 2021, aunque reconoció que la meta principal de su carrera el coronarse a nivel global una vez que pase al profesionalismo. Por razones personales, no participará de la concentración que la selección realizará en Santa Teresita.
Víctor Ludi
Cuando repasamos la participación de representantes argentinos, sea de manera individual o colectiva, en la historia de los Juegos Olímpicos de la era moderna, inmediatamente queda en claro que el boxeo ha sido el deporte más destacado en el historial de nuestro país en esta competición global. De las 75 medallas que los representantes nacionales han conseguido desde la cita en Atenas 1896, 24 fueron alcanzadas por pugilistas. A su vez, el boxeo es la actividad que más preseas de oro ha dado, con un total de siete (a las que se suman otras siete de plata y 10 de bronce) de 21.
Sin embargo, la última vez que un peleador albiceleste se subió a lo más alto del podio fue en Londres 1948, cuando el peso Pesado Rafael Iglesias y el legendario Pascual Pérez (en categoría hasta 51 kilos) tocaron el cielo con sus puños, quedando en manifiesto un claro declive en la hegemonía de los representantes argentinos en el deporte de los puños. Como si fuera poco, el último gran logro fue hace 24 años, cuando Pablo Chacón alcanzó la medalla de bronce en Atlanta 1996.
Como es mundialmente conocido, la pandemia del virus COVID-19 obligó al Comité Olímpico Internacional (COI) a posponer para el 2021 la cita que estaba prevista para mediados de este año, en Tokio. En la capital japonesa un entrerriano intentará romper esta racha adversa y volver a posicionar al boxeo argentino en los primeros planos olímpicos. Se trata del villaguayense Brian Arregui, quien intentará ratificar en las categorías mayores lo hecho en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 que se celebraron en Buenos Aires, donde conquistó el oro en la categoría hasta 69 kilos.
Sin concentración
Por motivos personales, Arregui no podrá estar presente en Santa Teresita, Buenos Aires, donde el seleccionado argentino de boxeo quedará concentrado desde el 31 de agosto hasta mediados de octubre, preparándose para los certámenes preolímpicos que se desarrollarían a principios del próximo año, sino que se quedará entrenándose en Villaguay.
Mirador Entre Ríos se contactó con el joven púgil, quien contó cómo se encuentra de cara a los desafíos que se le aproximan.
-¿Qué te dijeron los entrenadores cuando les comunicaste que no ibas a poder estar en la concentración?
-Cuando les expliqué mi situación lo entendieron. Seguiré entrenándome muy duro en Villaguay, por lo que estaré bien. A lo mejor pierdo un poco la posibilidad de realizar buenas sesiones de sparring, pero en lo demás estoy bien.
-¿Te cambió en algo que se hayan pospuesto un año los Juegos Olímpicos?
-Estábamos a una semana de las competencias eliminatorias cuando se decidió que se suspendieran los juegos por este año. Particularmente me sentía muy bien, con ganas y confianza. En estos momentos de incertidumbre sólo queda prepararse de la mejor manera, buscando lo mejor de cada uno para cuando toque pelear.
-¿Te motiva el hecho de intentar devolverle la gloria al boxeo argentino a nivel olímpico?
-Un poco sí, aunque siendo sincero no me pasa de estar todo el día pensando en ganar una medalla. Yo sólo pienso en subir al ring y ganar, porque no me gusta perder en nada. Sea en un Juego Olímpico o en una velada organizada por un club de barrio, afronto la pelea con la misma seriedad. Nunca me había imaginado participar de los Juegos Olímpicos de la Juventud, pero se me dio la oportunidad y la aproveché. Siempre doy lo mejor de mí y si se llega a dar la medalla será algo muy importante.
-¿Son muy diferentes este tipo de competencias organizadas por la AIBA a lo que está acostumbrado el boxeador argentino?
-Tienen muchas cosas que son diferentes. En Argentina estamos acostumbrados a boxear como los profesionales, que por lo general trabajan tranquilos, con frialdad y paciencia; en cambio, en el boxeo olímpico hay que estar activos desde el primer campanazo, tratando de sacar la diferencia en cada segundo de los rounds. Se necesita mucha intensidad en el poco tiempo que dura la pelea.
-¿Te sentís como una de las grandes esperanzas que tiene el boxeo argentino para estos juegos?
-No, no siento presión ni nada de eso. Me siento tranquilo, sabiendo que voy a hacer mi trabajo. Todos queremos ganar y para eso trabajamos. Además creo que también hay otros boxeadores muy buenos como Mirco Cuello, Francisco Verón o Agustín Vergara.
-Has peleado en distintas partes del mundo. ¿De dónde son los rivales más complicados?
-En América sobresalen los boxeadores cubanos. También son difíciles los boxeadores de Rusia, Ucrania, Kazajistán, Uzbekistán. Si bien nunca tuve un rival cubano, he ido a entrenarme allá, los he visto y trabajado con ellos; no son muy fuertes pero sí muy técnicos, capaces de pintarte la cara y dejarte en ridículo arriba del ring. Los boxeadores de Europa del este son fuertes, pegan y aguantan, además de tener una buena línea boxística.
-¿Cómo llevas tus entrenamientos durante la cuarentena?
-Los primeros días no entrené, pero para descansar ya que venía muy cargado con la preparación que estaba llevando adelante. Por suerte, al estar en el Ejército también me permitían entrenar, tanto física como boxísticamente, y me mantuve en ritmo. Salvo esos días de descanso, nunca dejé de entrenarme.
-Tiempo atrás manifestaste tu intención de pasarte al profesionalismo una vez que finalicen los Juegos Olímpicos. ¿Seguís con la misma idea?
-Creería que antes de los Juegos Olímpicos tendré un par de peleas profesionales, ya que ahora está permitido.
-¿Cómo te imaginás dando ese paso?
-Estoy muy ansioso para poder llegar a esa nueva etapa. Me siento listo y tengo confianza en lo que puedo dar. Mi objetivo es ser campeón del mundo.
Los concentrados
Los boxeadores que participarán de la concentración en la ciudad bonaerense serán el salteño Ramón Quiroga (hasta 52 kilos), el santafesino Mirco Cuello (57), el cordobés Agustín Vergara (63), el bonaerense Francisco Verón (75) y el catamarqueño Pablo Corzo (81); mientras que las mujeres que integran esta concentración son las bonaerenses Sofía Robles (51), Milagros Herrera (57), Érica Farías (60) y la porteña Lucía Pérez (69). Los entrenadores serán Fabricio Nieva, Mariano Carrera y Daniel González.





















