Semana del árbol
Hace un año la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru) lanzó una guía de identificación para reconocer la vegetación del Bajo Río Uruguay. Con la habilitación de las salidas recreativas al aire libre en muchas localidades entrerrianas, se renueva la posibilidad de aprender sobre las especies autóctonas.
Silvia Simmone
redaccion-er@miradorprovincial.com
Del 24 al 31 de agosto se celebra a nivel nacional la Semana del Árbol con el objetivo de concientizar sobre la necesidad de proteger las superficies arboladas y motivar a la plantación de especies autóctonas. En este marco la bióloga, Estela Rodríguez, una de las autoras del libro "Plantas del bajo Río Uruguay. Árboles y arbustos", dialogó con Mirador Entre Ríos sobre la guía de libre acceso publicada por la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru) para la difusión y reconocimiento de la flora nativa existente en los márgenes del Uruguay, en el tramo que tiene injerencia el organismo.
"Cuando presentamos el proyecto de nuestro libro a la Comisión, ellos se interesaron mucho, porque ya venían trabajando la temática en diversas áreas, pero no existía una propuesta concreta que abarcara la parte de la vegetación. Lo más llamativo de los ecosistemas siempre es la fauna, por eso hay muchas personas que se encargan de estudiar e identificar los animales que la integran, pero la vegetación también es muy importante porque en ella se puede descubrir y comprender la función que cumplen las nativas en el medioambiente", explicó la investigadora.
El libro que fue publicado y distribuido gratuitamente en establecimientos educativos y dependencias estatales de la provincia, se complementó con una publicación digital de descarga gratuita y con el desarrollo de la App "CARU Flora" que permite la identificación de las especies mediante la selección interactiva de las características que la componen. Más allá del formato en que la información se presenta, la publicación incluye ilustraciones, descripciones y fotografías detalladas de más de 170 especies de flora nativa.
"La idea es que las personas puedan reconocer los ejemplares in situ por eso ordenamos la información de tal forma, para que quienes observen puedan realizar una identificación de las principales características morfológicas de las especies, como la forma de la hoja, su unión con el tallo, el tipo de floración que posee, entre otros detalles que ayudan al reconocimiento aportando datos científicos pero también ´curiosidades`. Si bien, en lo que respecta a la app, muchas personas nos sugirieron que desarrolláramos una identificación mediante foto de la especie, como hacen muchas apps internacionales, nuestra intención no es esa, ya que buscamos que las personas al interactuar con esta guía de campo, aprendan sobre identificación e interpretación natural", detalló Rodríguez.
Flora predominante
El paisaje costero compartido por Argentina y Uruguay en el tramo del río que abarca la unión de ambos países, fue el territorio elegido para el análisis de las especies, aunque también se incluyó la flora existente en los arroyos tributarios y los terrenos lindantes, que si bien, no forman parte del bosque en galería, sí son parte del paisaje mesopotámico de la costa.
"Con el Uruguay compartimos muchas cosas, incluso la misma flor nacional, la del Ceibo, entonces cuando Caru propuso que se incluya en esta catalogación a las especies que existen del otro lado e invitó a sus expertos uruguayos a participar de la edición, nos pareció fantástico, porque tenemos muchas cosas en común. Entonces en la publicación incluimos las especies más características que pueden encontrar las personas al pasear en la costa del río o en los campos aledaños, pero también incluimos exóticas, no muchas, pero si aquellas que ya están naturalizadas a nuestro ambiente y que es común encontrar en la región como la acacia negra, la mora o el ligustro que son consideradas especies invasoras", detalló la autora.
La publicación incluye además varios datos "curiosos" que aportan al conocimiento práctico y a la difusión de los usos culinarios, medicinales y aromáticos que pueden tener las especies. "La pitanga (Eugenia Uniflora) o ñangapirí como también le dicen, es una de las nativas más características y es fácil de encontrar porque generalmente crece en los bosques nativos que acompañan el curso del río. Esta especie tiene los frutos comestibles, por lo que sirve para la alimentación del hombre y de la fauna asociada al ecosistema, pero también se usa para ornamentar porque es una especie muy bonita, y para fines medicinales, ya que la infusión de sus hojas sirve para calmar dolores reumáticos, es analgésica, diurética, depurativa y mucho más, incluso se usa en la cosmetología, porque es aromática y en sus tallos y hojas contiene aceites esenciales", indicó la bióloga.
Viveros de nativas
Durante los últimos años, en la costa del río Uruguay la política ambiental y educativa, viene promoviendo la plantación, el reconocimiento y la valoración de las especies nativas. Es muy común, que a nivel local, las municipalidades y las diferentes organizaciones que trabajan en áreas vinculadas a lo medioambiental, tengan sus viveros de árboles nativos y promuevan la plantación de estas especies en diferentes lugares de la ciudad y en los campos aledaños. Según detalló la especialista, las especies más comunes que se plantan en las zonas urbanas son la Luehea Divaricata, más conocida como "Azota caballo", que es un árbol ornamental, florido y que da buena sombra; el "Canelón" (Myrsine Laetevirens) que es una especie frondosa recomendada para generar sombra; y los Guayabos que tienen flores y frutos muy fragantes.
"En lo que refiere a nativas, pienso que hay mucha más conciencia en la costa del Uruguay porque desde hace tiempo se sostiene una línea con respecto a la plantación arbórea. Existen muchos más viveros, la gente entiende de qué se habla cuando se mencionan las nativas, incluso hay quienes reproducen y regalan especies. La Caru tiene su propio vivero con el que se encargan de colectar y sembrar todas las semillas que aparecen asociadas al río Uruguay, lo mismo que el Parque Nacional El Palmar que realiza la reproducción y forestación de especies en las zonas que lo necesitan. Hay más organización y también más acciones educativas enfocadas a la difusión, en este sentido, la publicación del libro es un ejemplo claro, porque además, esto se complementa con otras acciones que incluyen charlas, capacitaciones y salidas de campo para ayudar al reconocimiento y a la valorización de los árboles y arbustos que existe en la región", concluyó la bióloga.





















