Potenciando habilidades
La Escuela de Música Playing For Change de Diamante convocó a destacados músicos del rock y el reggae para transmitir un mensaje de optimismo y aliento en tiempos de cuarentena. Participaron 21 artistas e interpretaron una canción de Bob Marley. En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, el alma mater de la experiencia, Patrick Liotta, habló del video y del trabajo realizado con la escuela donde asisten alrededor de 80 alumnos.
José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com
El poder de la música no tiene límites. Con sus melodías y acordes es capaz de trasladar en el tiempo y en el espacio a cualquier persona, provocando las más variadas sensaciones. Te lleva a los lugares más recónditos, quizás inimaginables, en un abrir y cerrar de ojos. Asimismo, tiene la magia de poder enviar un mensaje a quienes la estén escuchando porque la música también habla con su letra, que penetra en el oído humano de manera inmediata y con su rítmica te hace pensar, una y otra vez.
Así lo entienden los integrantes de la Escuela de Música Playing For Change de Diamante, especialmente su director, Patrick Liotta. El hijo del reconocido médico cardiólogo tuvo la maravillosa idea de convocar a destacados músicos del rock y del reggae para cantar una canción. Estaba más que claro que con esta iniciativa no sólo pretendían contrarrestar la actual situación de cuarentena, haciendo de este un tiempo más ameno, sino también querían llevar una cuota de aliento, esperanza y optimismo a la comunidad.
La idea la pergeñaron junto a su coordinador y colaborador, Javier Chiodi, con quien pusieron manos a la obra para encarar este proyecto ambicioso, que les llevó un mes y medio desde la convocatoria de los artistas hasta el lanzamiento del material en las redes. El tema elegido fue “Three Little Birds” de Bob Marley, uno de los grandes íconos de la música reggae en el mundo. De esta manera se cumplió lo que el mismo ídolo jamaiquino pronunció hace algunas décadas atrás: “Dirán que soy un iluso, pero mi música es para siempre”.
“La música tiene el poder de unirnos y ayudarnos a superar las dificultades. Bob Marley era un maestro en esto. Pensamos en este tema porque la Fundación Playing for Change había hecho una versión pero muy distinta. Nosotros estamos con la idea de replicar el mismo modelo que tienen en Estados Unidos, es decir, producir material”, agregó el entrerriano en diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS.
La puesta en escena
El sueño de Patrick y Javier poco a poco se estaba haciendo realidad. Con la propuesta en la mente, sólo faltaba comenzar a llamar a los protagonistas del videoclip. La tarea no fue fácil aunque, con el transcurrir de los días, obtuvo sus frutos. El primero que confirmó su presencia fue Kevin Johansen, quien no dudó un instante en acompañar con su voz.
“Empezamos hablando con músicos amigos. Cuando Kevin me levantó los deditos y me dijo vamos para adelante, le avisé a todos. Esa era una ficha difícil, más que nada porque está ocupado a pesar de la cuarentena. Con él nos conocemos de hace años y tenemos amigos en común. Le gustó mucho el proyecto y se recontra prendió. Así comenzamos a armarlo. La verdad es que estamos súper contentos porque es un mensaje universal y positivo para este momento tan difícil”, dejó en claro Liotta.
A su vez, al cóver del clásico “Tres Pajaritos” en su traducción al español, se sumaron los siguientes artistas: Mimi Maura, Guillermo Bonetto (Los Cafres), Juanchi Baleirón (Los Pericos) y Chelo Delgado (La Zimbabwe), en voz; en coros, Katie Iba, Luciana Palacios y Diego Demarco, que además toca la mandolina; Axel Krygier, en saxo Barítono; Christian Basso al bajo; “Don Camel” Sforzini y Franco Carzedda, en percusión; Juan Carabajal en bombo legüero y Juan Leguizamón en cajón; Sofía Viola en ronroco; Adrián Buono en cuatro; Diego García y José Agote, en guitarra; Rodrigo Crespo, en steel guitar; Martín Chemes, en armónica y Mati Zapata en acordeón.
Con la tecnología como aliada en tiempos de cuarentena dio inicio la producción del material audiovisual. Desde el interior de sus hogares, cada músico puso todo el empeño para que la canción salga de la mejor forma. Una vez compilado todo el material, Martín Corujo, editor de Paraná, se encargó de llevar adelante su labor. La mezcla se realizó en Los Ángeles con Rodrigo Crespo, nominado en el 2019 a los Latin Grammy como “Mejor Canción de Rock”. El gestor cultural de la ciudad blanca reconoció que “hay mucha profesionalidad detrás y por eso el tema suena tan bien”.
Las repercusiones, una vez concluido todo el trabajo, no tardaron en llevar con mensajes de felicitaciones por la labor realizada. Los diversos artistas también sumaron a la causa compartiendo el video desde sus redes sociales, pudiendo de esta manera viralizar el mensaje.
Sumarse
-¿Qué balance hicieron quienes formaron parte del proyecto?
-Los músicos quedaron muy contentos. Es muy difícil, en general, poner de acuerdo a tantas personas. Los 21 artistas están saltando en una pata de la felicidad. El material tiene buena vibra y energía. Se dio todo muy bien y fácil. No hubo mayores problemas. Sacamos un video súper lindo.
-Le aportaron un tinte de argentinidad a la canción…
-A la canción la fuimos construyendo sobre el tema original de Bob Marley. Tratamos de ser fieles al ritmo del tema y todo lo que Bob hacía. Después lo fuimos reemplazando por músicos que le dieron su propia impronta y color. Ahí solito fuimos metiendo instrumentos como el ronroco con Sofía Viola o el bombo legüero de Juan Carabajal. Tratamos de darle un sello argento, aparte de meter a todos estos gigantes de la música. Este tema tiene vida propia. Es una versión un poco blusera y argentina. Los músicos tienen una buena base argentina con cantantes conocidos.
-¿Cuáles fueron las primeras sensaciones pos lanzamiento?
-La canción está repercutiendo y estamos conformes. La idea también es generar un poco de conciencia sobre el trabajo que estamos haciendo de querer entrar con la música a los barrios más vulnerables. Si esto trasciende a otros países, que tengan más poder adquisitivo, al final del dinero uno puede donar para la escuela.
-En definitiva también le encontraron el lado positivo a este mal momento.
-En un sentido, le encontramos la vuelta a la pandemia porque si no hubiese sido por el coronavirus no podríamos haber convocado a estos músicos, que los tengo en la casa atrapados. Hay algo de buscarle el lado bueno a la pandemia y esto es una prueba de que en una mala podés conseguir cosas buenas también.
Potenciando habilidades
Después de haber vivido 14 años en Los Ángeles (Estados Unidos), Patrick Liotta retornó al país con un solo objetivo: recuperar la casa de su abuelo, en la cual se crió su papá, el Dr. Domingo Liotta. Aquella residencia antigua, que por ese entonces estaba deshabitada, hoy recibe a cientos de visitantes porque ahí mismo se creó la Casa Museo para rendirle homenaje al creador del primer corazón artificial.
En calle 25 de Mayo, casi llegando a Colón, no sólo se respira aire de ciencia y medicina. Desde hace cuatro años, el arte y la música también ganaron un terreno importante allí ya que se levantó la Escuela de Música Playing For Change, a través de la Fundación dirigida por el norteamericano Mark Johnson. Sus contactos en el exterior le permitieron poder llevar adelante este anhelo.
Una ciudad musical
La ciudad blanca es por naturaleza cuna de destacados músicos, la mayoría vinculados al folclore, especialmente por su cercanía con el Festival de Jineteada. La llegada de Playing For Change vino a suplir esa demanda hacia otros géneros musicales que no estaban presentes.
Con el paso de los años, la Escuela fue sumando alumnos, muchos de ellos de escasos recursos, ansiosos de aprender a tocar un instrumento o cantar. No quedan dudas de que la iniciativa ganó terreno en la comunidad y para muestra basta un botón dice el refrán: al principio nadie podía pronunciar el nombre en inglés. Actualmente, la entidad cuenta con unos 80 alumnos, lo que evidencia el gran nivel de aceptación de los niños, niñas y jóvenes que asisten a las clases (momentáneamente virtuales por la cuarentena). Si bien la mayor cantidad de inscriptos son de Diamante, también se han acercado interesados de Valle María, Aldea Brasilera y de Las Cuevas.
“El año pasado duplicamos la cantidad de alumnos, o sea que algo bien estuvimos haciendo. Fue un año muy movido porque pudimos llevar a los chicos a teatros en Rosario y tocar con la New Beats, al Festival Internacional Armónica. Fue un año bastante particular con lo que es la banda de alumnos. Este año va a ser más estudio y relajarnos con las salidas. Ahora estamos por dar un taller de ukelele. Seguimos con armónica, guitarra, teclado, canto, percusión. Es fundamental para los jóvenes que están tan pegados a las pantallas y las computadoras para sacarlos y que puedan tocar un instrumento”, concluyó el diamantino, quien destacó la labor de los profesores de los talleres.





















