Entrevista con Fernando Zingman, responsable de salud de Unicef
La oportunidad de barajar y dar de nuevo en materia de roles familiares; actividad física y rutinas en auxilio de la salud mental, y el valor de los grupos en la conformación de la propia identidad. Y en medio de la incertidumbre, el desafío de sostener y reconfigurar políticas.
Nancy Balza
redaccion@miradorprovincial.com
Fernando Zingman es médico pediatra y de adolescentes, y responsable de Salud de Unicef Argentina. Numerosos informes del organismo llevan su firma, pero en esta ocasión fue consultado por este diario sobre las acciones que desarrolla esa oficina de Naciones Unidas en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige en todo el país desde el 20 de marzo y la forma de abordar los vínculos y de tramitar las angustias "en este mundo de incertidumbre". Pero también, de los "impactos secundarios" de la pandemia, que en realidad se vuelven centrales en la vida de chicos y jóvenes, como es la violencia puertas adentro de casa.
– ¿Cuáles son las prioridades de Unicef Argentina en el marco de la actual pandemia por Covid-19?
– Estamos trabajando fuerte en que algunos servicios esenciales no dejen de brindarse para la población de niños y adolescentes en el marco de una pandemia que puso todo "patas para arriba". Todos los sistemas en el mundo están buscando la manera de hacerle frente y puede ocurrir que en el camino algunas cosas se desatiendan. Ahí es donde, como Unicef, cuidamos que no se dejen de cumplir los derechos. Desde mi área estamos abordando cuestiones de salud materno-infantil, salud adolescente, nutrición, y salud mental. En cuanto a nutrición, es fundamental sostener la atención en la emergencia socio sanitaria de Salta que tuvo su aparición en la agenda pública en verano por la muerte de chicos de la zona norte de la provincia por causas asociadas a la desnutrición. Logramos que, a pesar de la cuarentena, lleguen a Santa Victoria Oeste los tratamientos nutricionales y que se continúen las capacitaciones para agentes sanitarios. Todo en cooperación con el Ministerio de Salud de esa provincia y el de Nación.
En salud materno infantil estamos en contacto con las provincias para evaluar las situaciones críticas de sostener, con aporte de insumos críticos, capacitaciones y participación de nuevas normativas de lactancia en el marco de la pandemia, para recién nacidos y en el momento del periparto: está en discusión a nivel mundial cuál es la forma de sostener la lactancia en el marco del Covid-19.
Con salud adolescente es muy importante sostener los grandes logros que tuvo en la Argentina el acceso a la anticoncepción. El plan ENIA (para la prevención del embarazo no intencional en la adolescencia) sigue funcionando y estamos cooperando para refuncionalizar sus acciones en el marco del aislamiento social obligatorio. Se están buscando alternativas, vía redes o whatsapp, para consultorías y la opción de una plataforma para que asesores puedan trabajar con chicos y chicas aunque no estén abiertas las escuelas.
– Por lo que expresa, el principal desafío en este contexto de aislamiento, donde se dificulta la llegada de la ayuda por los canales habituales de comunicación, es sostener estas políticas.
– Sostener y reconfigurar. Esto no va a ser eterno; va a ser largo y tendrá un impacto en nuestra forma de vida, que es algo que terminaremos de entender dentro de más tiempo porque, primero, vivimos las experiencias y después las entendemos. Mientras tanto, nuestra tarea es sostener esas actividades de acceso a derechos. Y así como lo estamos haciendo desde salud, Unicef también está trabajando en las tareas de protección y educación, y en inclusión social y trabajo comunitario.
Hay mucho que se puede hacer, pero lo primero es estar atentos: no es igual la situación con chicos más pequeños que con adolescentes y jóvenes, pero hay recomendaciones para personas de todas las edades. Una de ellas es que en las viviendas -donde se pueda hacer-, se organicen rutinas: insistimos mucho en ese punto y en que sean aprovechadas las tareas que sostiene el sistema educativo para que operen de ordenadoras y permitan poner horarios para despertarse y para dormir. Es importante diferenciar horarios de semana y de fin de semana, poner horarios para la limpieza de la casa y que todos asuman la responsabilidad, de acuerdo a las edades.
Este puede ser un momento de reacomodamiento y reconfiguración de roles dentro de la casa, donde trabajo y vida cotidiana están en un mismo espacio físico y hay que aprender a moverse, a entrar y salir de las tareas de manera que no sea disruptivo para el resto.
También es importante estar atentos a lo que ocurre con vecinos y conocidos en situaciones de violencia y abuso: no vamos a saber si aumentan o disminuyen por esta circunstancia pero podemos entender que, en cuarentena, las personas que están inmersas en estos contextos están obligadas a convivir con ellas y ni siquiera tienen el respiro de salir de su casa o buscar ayuda. Es importante que los medios continuamente sigan mostrando alternativas de conexión, denuncia y ayuda. (ver Dónde acudir).
Ante la sospecha de una situación de violencia, tengo la obligación de comunicar esta situación como ciudadano. No implica un compromiso legal sino un compromiso cívico.
– ¿"Esto va a pasar" es el mensaje clave para abordar con chicos y jóvenes de la casa?
– Sí, y las rutinas son muy importantes. ¿Por qué? Porque en esta circunstancia, los adultos también nos vemos muy sacudidos porque hay cosas que no controlamos y cuando hay algo que no se controla, se genera mucha ansiedad y angustia. ¿Cómo se puede minimizar esa angustia? Controlando lo que es controlable; nuestro ámbito lo es y ahí son importantes las rutinas, los mensajes claros y dentro de esto se enmarca poder explicarles a los más chicos qué es un virus, que si hacemos lo que hay que hacer no vamos a estar en peligro y que vamos a salir de esta situación en un mediano plazo sin afectarnos; pero para eso es necesario que nos cuidemos (ver Recursos en la web).
– Tal vez sea más difícil de lograr esa adhesión entre los adolescentes; en Santa Fe se dictó un protocolo para que los adultos respondan en caso de que sus hijos de entre 13 y 17 años no cumplan con el aislamiento.
– Esta situación también reacomoda los roles de los adultos responsables y de los adolescentes. En la adolescencia, el grupo es parte de la conformación de la identidad y entendemos que cuando no están físicamente conectados, lo pueden sentir, aunque suene exagerado, como una amputación de una parte de su ser: les está faltando algo importantísimo. Hay que comprenderlos y ayudarlos, y eso implica habilitar el uso de redes y celulares, pero también habilitar momentos de conexión con la familia. Es un delicado equilibrio porque así como no tenemos que ver noticias todo el día -y se lo estoy diciendo a una periodista (risas)-, se puede ver un rato y luego preservar los ambientes de comunicación con la familia: no usar el celular mientras estamos comiendo, o mirar una película juntos sin interferencias.
Estamos hablando de chicas y chicos que tienen esas posibilidades; hay quienes no las tienen ni pueden estar en una casa todo el tiempo. Ahí es importante que las comunidades encuentren alternativas para cuidar la distancia social de manera comunitaria; es otro desafío que ocurre, en general, en todos los países de Latinoamérica.
– ¿Cómo se ayuda a chicos y jóvenes para que tramiten su propia angustia? Hay muchos protocolos para la salud física, pero no para esa salud mental.
– Como ocurre muchas veces en salud mental, los protocolos no están relacionados con una pastilla, un mecanismo o un aparatito; pareciera que en la salud física siempre hay algo: un jabón, por ejemplo. Pero hay una cuestión que se toca con lo físico y mejora la salud mental: hacer ejercicio. Hay momentos del día, y más en cuarentena, en que se presentan situaciones de embotamiento o malestar inespecífico y cuando se hace ejercicio esas endorfinas que se disparan "oxigenan" el cerebro.
A cualquier edad es importante tener rutinas de actividad física. En el caso de los adolescentes, hay quienes se enganchan y quienes no: en este último caso habrá que redoblar esfuerzos. Si desde la escuela se mandó tarea de actividad física, se puede hacer junto a los hijos porque también le va a servir a los adultos.
Además de la actividad física, para la salud mental son importantes las rutinas y si los adultos podemos organizarnos, también es importante que lo hagan los chicos.
Y la otra clave es encontrar espacios para pensar: se les puede preguntar qué les parece lo que está ocurriendo, qué imaginan para después; se los puede incentivar con dibujos, títeres, o a través de sus fantasías. Y también hay que hablarlo con los de mayor edad, contándoles cómo nos sentimos, obviamente filtrando, pero admitiendo que estamos preocupados.
– Un mensaje coordinado y claro siempre transmite tranquilidad.
– Es importante encontrar mensajes armónicos y mantener esa sintonía. El rol que tienen sociedades científicas, los ministerios de Salud y Educación y las escuelas es muy importante. Que esos mensajes confluyan permite que la sociedad pueda atravesar una cuarentena como la estamos respetando que es, sin dudas, algo muy difícil.
Recursos en la web
Dos materiales están a disposición para abordar el tema de la pandemia con niños, niñas y adolescentes:
– Guía para madres, padres, cuidadores y educadores sobre el coronavirus (Covid-19): https://www.unicef.org/argentina/guia-adultos-coronavirus
– Hablando sobre el coronavirus con los niños y niñas más pequeños: https://www.unicef.org/argentina/informes/hablando-coronavirus-primera-infancia
Dónde acudir
Para denunciar situaciones de violencia o abuso que tengan a niños o adolescentes como víctimas durante la cuarentena, se habilitaron teléfonos en todo el país. En Santa Fe (0342) 155145520 y en Rosario (0341) 153217392.
Plan de apoyo y protección
En abril, Unicef Argentina puso en marcha un plan de respuesta para contener los efectos del Covid-19 en niños, niñas y adolescentes. Los cuatro pilares sobre los que se apoya este plan de acción son: fortalecer la prevención y control de la pandemia en las provincias de Chaco, Jujuy, Misiones, Salta y Buenos Aires, donde los indicadores de pobreza infantil son particularmente altos; contribuir a garantizar la salud de las mujeres embarazadas y de los niños y niñas menores de 5 años; trabajar en la contención de los "impactos secundarios" de la pandemia, como la pérdida de clases presenciales, la malnutrición o el aumento de la violencia, y promover medidas de protección e información para prevenir el contagio del virus.





















