Condena y escrache
A diferencia de otras ciudades, Concordia tuvo un primer caso confirmado de coronavirus que dio que hablar. Las redes sociales tomaron protagonismo y la falta de información verídica llevó al paciente a salir del anonimato. ¿Por qué nacen estas conductas? ¿Podría haber una pena?, interrogantes que se surgen frente una situación fuera de lo común. Mirador Entre Ríos dialogó con el primer infectado concordiense, quien ya fue dado de alta.
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
El 27 de marzo llegó a Concordia un joven que formó parte del último vuelo de repatriados proveniente de los Estados Unidos. Podría haber pasado desapercibido para el común de los ciudadanos, pero no fue así. Horas antes de que llegara a su ciudad natal, en las redes sociales una mujer escribió un mensaje en el que aseguraba que era portador del virus y que no iba a declararlo. A partir de ese momento, todo se convirtió en un espectáculo poco feliz.
Amir Jacobo tiene 25 años, había viajado de intercambio al país del norte para sumar experiencia laboral y se sintió feliz cuando supo que podría volver a la Argentina. Su padre consiguió el permiso para viajar a buscarlo, lo recibió en Ezeiza y condujo en su auto particular los más de 400 kilómetros para llegar a su casa. En el ingreso a Concordia, tal como sucede desde que se impuso la cuarentena, esperaba un control sanitario, pero esta vez era especial. Luego de todo lo que fue publicado en las redes sociales al joven y a su padre los esperaban agentes sanitarios, médicos, una ambulancia y personal de seguridad. El equipo siguió el protocolo, tomó las muestras correspondientes para la detección de Covid-19 y envió a los Jacobo a su casa a cumplir la cuarentena obligatoria.
El lunes 30 de marzo el joven volvió a ser noticia, pero esta vez era porque su hisopado había resultado positivo. Usuarios de Facebook comenzaron con una especie de linchamiento en la red social, e incluso amenazaban a dirigentes políticos de manera pública. Además circularon detalles sobre la identidad de la gente cercana al infectado, su dirección y datos personales. Esa misma noche, las autoridades municipales trataron de llevar tranquilidad mediante una conferencia de prensa e hicieron sugerencias respecto del uso de las redes y la importancia de la privacidad de los pacientes que están en tratamiento.
La historia no terminó allí, días después, el sábado 4 de abril, los familiares de Amir confirmaron que el doble hisopado que se practica para hacer un seguimiento del avance del virus había dado negativo y que por lo tanto el joven concordiense dejaría el hospital, y así fue. Aunque de manera oficial no hubo comunicados, fue él mismo quien en sus redes sociales confirmó la noticia y decidió llamarse a silencio.
En primera persona
Aunque su identidad debió haber sido reservada, luego de que toda su ciudad supiera quién era y qué sucedió con él, Jacobo decidió hablar. Una vez que dejó la sala de aislamiento en el hospital Masvernat decidió dejar la exposición a un lado. "Creo que ya dije mucho, hablé demasiado y di explicaciones. Por el momento prefiero no seguir hablando", dijo a Mirador Entre Ríos desde su casa.
Aunque fue un paciente asintomático, el escrache hizo que no se sintiera bien y de hecho dejó anécdotas que contar. "Me enteré por un amigo que había dado positivo, me mandó un mensaje preguntándome si era verdad lo que decían en las redes y justo después me llamaron para confirmarme y me buscaron", contó mientras estaba internado.
La imaginó de otra manera, pero su llegada a la ciudad quedó como un recuerdo que será difícil de borrar. "Después de un control con unas 30 personas en el que comprobaron que ni mi papá ni yo teníamos temperatura, fuimos escoltados por personal de Gendarmería hasta el hospital para hacerme el hisopado. Nos acompañaron también a la vuelta a casa. Les pedí seguridad porque nos agarró miedo de que vinieran a hacernos algo", explicó el joven.
Dos días después lo llamaron y le dijeron que había dado positivo y que en media hora lo buscarían para llevarlo al hospital. "Me llegaron muchos mensajes, mis amigos y gente conocida me preguntaban si estaba bien, otros me agredían. La ambulancia llegó con las sirenas prendidas, los vecinos estaban en las ventanas mirando, un policía me filmaba con su celular. Se generó una psicosis", rememoró y agregó: "No tuve miedo por la enfermedad en ningún momento, sí por las agresiones. Temía que hicieran algo a mi papá, que mi abuela sufriera por el disgusto de leer lo que decían", aseguró.
No todo fueron agresiones, hubo gente con buenas intenciones alrededor de Amir. "Los profesionales de la salud me cuidaron mucho, algunas personas que no conozco me enviaron mensajes para decirme que le podría haber pasado a cualquiera, me alentaron, entienden que podría haberle pasado a cualquiera y que lo que menos quiero es tener el virus y andar contagiando a quienes viven en mi ciudad", contó Jacobo.
Finalmente, luego de los días de angustia, un doble hisopado con resultado negativo permitió a Jacobo salir del hospital. La confirmación, esta vez, llegó desde su entorno familiar a través de WhatsApp, y luego él mismo decidió hacer una publicación en Facebook. "Como es de público conocimiento, el 27 de marzo cuando llegué a mi ciudad me realizan un hisopado, el cual resultó positivo de Covid-19. El 1 y 2 de abril me realizaron dos hisopados más, que resultaron negativo ambos", escribió.
"En estos tiempos de incertidumbre y miedo, no me parece raro que lleguemos a estas situaciones. Me di cuenta de que todos quieren lo mismo, que no llegue el virus", reflexionó y pidió: "De lo poco que se sabe tenemos el conocimiento de que una de las herramientas más poderosas es el resguardo en casa, yo sé que todos los casos no son iguales, pero tratemos de respetarla. Por favor evitemos una catástrofe y tomemos conciencia".
La parte legal
La condena social a través de las redes, la publicación de datos personales, la violación de la privacidad: ¿Pueden ser penados? El doctor Jesús Penayo Amaya, abogado, explicó qué podría suceder después de lo que vivió el paciente concordiense con coronavirus.
-¿Es delito dar los datos personales de alguien en las redes, el escrache?
-No debemos dejar de tener presente que existe una ley nacional que protege los datos personales (Ley nº 25.326), y sobre estos en especial lo que se consideran datos sensibles, los que revelan origen racial y étnico, opiniones políticas, convicciones religiosas, filosóficas o morales, afiliación sindical e información referente a la salud o a la vida sexual.
El mal uso de las redes trae desafíos para el derecho, y sobre todo para el Estado que debe velar por el cumplimiento de las normas vigentes. El derecho brinda actualmente respuestas ante conductas disvaliosas, como son las falsas acusaciones, o la revelación de datos sensibles y privados. Tenemos la posibilidad de acciones por calumnias o injurias y podría pedirse un resarcimiento económico.
El Código Penal prevé en su artículo 117 bis como delitos el insertar o hacer insertar a sabiendas datos falsos en un archivo de datos personales, o el proporcionar a un tercero a sabiendas información falsa contenida en un archivo de datos personales. La escala penal aumenta cuando del hecho se derive perjuicio a alguna persona o cuando el autor o responsable del ilícito sea funcionario público en ejercicio de sus funciones. Por otro lado el artículo 157 penaliza la revelación de secretos a los funcionarios públicos, y el 157 bis penaliza a quien revelara información de un banco de datos.
En síntesis, dependiendo de quién hace el escrache, y qué es lo que se pone, el régimen jurídico actual tiene respuestas acordes, habría que terminar con la sensación de que las redes son un manto de impunidad sobre las que nos podemos esconder y decir o escribir cualquier cosa.
-¿Crees que las leyes deben actualizarse y considerar más lo que pasa en las redes sociales?
-Tenemos normas acordes para sancionar esta clase de conductas, se trata de ponerlas en práctica y que la Justicia demuestre en forma ejemplificativa que uno no puede hacer lo que quiere. Tampoco se trata de llegar a un nivel de censura previa, porque va en detrimento con el derecho a la libertad de expresión y sobre todo a los medios, a quienes debemos proteger en su trabajo de informar. Creo que, por el contrario, los medios deben ser revitalizados ante la pandemia de las noticias falsas que cada vez se hace mayor, y que generan daños de los que aún no somos conscientes.
"No tuve miedo por la enfermedad en ningún momento, sí por las agresiones. Temía que hicieran algo a mi papá, que mi abuela sufriera por el disgusto de leer lo que decían", Amir Jacobo. concordiense recuperado de coronavirus
El pánico como protagonista
Las reacciones ante el caso de coronavirus fueron violentas y mostraban desesperación. Parecía un "sálvese quien pueda" con un infectado señalado como peligro. El psicólogo Sergio Brodsky, explicó a Mirador Entre Ríos: "Tal vez no haya una explicación certera pero creo que lo que predomina frente a esta situación es el miedo, la expresión del temor, fundamentalmente, a la muerte. El miedo que tienen las personas a morir lo depositan en el otro porque entienden que carga esa posible amenaza, por eso aparecen las acciones de violencia".
"Además de lo que sucede, se ha suscitado una situación de terror, en parte porque lo que pasa es grave pero también porque hubo una exacerbación de la información en tonos catastróficos que transformaron ese miedo normal, que se podría tener y podría ser operativo, en una situación de pánico. El terror paraliza, genera violencia y conductas irracionales. También hay angustia porque todo es impredecible, no sabemos qué pasará ni tenemos conocimiento de qué se trata y por eso hay que ver qué hacemos con la angustia, eso puede desestructurarnos y llevarnos al egoísmo", analizó Brodsky.
"Lo que pasa se ve muy claro con los médicos, por un lado se los idealiza como los salvadores, los que ponen el cuerpo y por otro se los echa de los edificios porque podrían contagiar el virus. El miedo y la angustia generan esas respuestas egoístas porque se pierde la racionalidad", indicó y concluyó el psicólogo: "Es importante seguir cuidando la salud mental, cuando todo se aclara se puede ver que la salida es colectiva y que en la confianza en el otro está una de las claves".





















