Bajante histórica
Expertos afirman que es una situación que se dio pocas veces en la historia. Aunque el río no está caudaloso, por el momento no representa un peligro ni enciende las luces de alarma, pero algunas actividades se ven afectadas.
Belén Fedullo
redaccion-er@miradorprovincial.com
El final del verano llegó con una sorpresa para los concordienses. El río Uruguay, que tantas veces castigó a los vecinos cercanos al puerto, presentó una bajante que no es usual. En las playas que tienen pequeños saltos o piedras, el paisaje es otro, los pescadores también se vieron sorprendidos y, antes de la cuarentena, los ciudadanos aprovecharon para tomar imágenes del fenómeno.
Luego de un año en el que hubo una creciente que puso en alerta a los expertos y comerciantes de la zona de costanera, el río comenzó a bajar. Para el final de la temporada de verano resultó llamativa la postal que se veía desde las orillas, pues el río no era el mismo, no tenía el mismo caudal y dejaba entrever un cambio importante. La falta de precipitaciones hizo que la bajante se acentuara e incluso hubo días en los que la medición en el puerto estuvo por debajo de los 70 centímetros. Con esas medidas, llegaron algunos problemas. El servicio de agua potable se vio resentido en algunas oportunidades, ya que la planta potabilizadora tiene una toma en la zona norte, pero el caudal no era el que habitualmente obtienen y la operatoria se volvió lenta.
Las previsiones no van más allá del mes de abril, pero lo que los expertos indican es que, al igual que en la costa del Paraná, las lluvias no serían copiosas, por lo que el panorama podría seguir siendo el mismo más allá de este mes.
Registros históricos
Desde el siglo XIX existen registros que toman datos acerca de lo que sucede con el río Uruguay. Aunque la historia sea rica y allí se conozcan los antecedentes de crecientes y sequías, lo que sucede en el primer trimestre del 2020 no está entre los comportamientos usuales del curso de agua, pero mucho tiene que ver con lo que sucede al norte. En Brasil, el paisaje es parecido, las lluvias pasan de largo y la situación comienza a preocupar.
Ingenieros expertos en hidrología de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande dialogaron con Mirador Entre Ríos y contaron: "En 200 años de historia pocas veces se dio un fenómeno como el que estamos viendo, de hecho tal vez en este siglo sea único. Hubo casos similares, con bajantes pronunciadas, pero tal vez esta sea la peor en 100 años", y agregaron: "El fenómeno de bajante pronunciada que estamos atravesando se debe a que el nivel de precipitaciones está muy por debajo de lo normal. De hecho cuando revisamos lo que sucede hacia el norte, allí directamente hay probabilidades en cero, eso resulta raro porque hay zonas muy húmedas que suelen tener muchas lluvias con el cambio de estación".
"Es imposible pensar más allá de abril, pero las previsiones que hay al menos hasta el 20 indican que todo seguiría igual. Si todo sigue de la misma manera, probablemente mayo y junio sean meses secos y tal vez tengamos el mismo registro de altura del río que venimos viendo hace un tiempo, pero hasta ahora siquiera desde el Servicio Meteorológico Nacional pueden dar un parte certero de cara al futuro".
Según indicaron los expertos, podría haber consecuencias, pero no serían graves. "Es probable que la calidad del agua desmejore. Esto se debe a que el caudal del río es bajo, entonces no puede ir purificándose. Además, Concordia es una ciudad que arroja los efluentes directamente en el agua, eso tal vez termine concentrándose y podría afectar, pero no pasará nada grave, al menos no en el lado argentino, tal vez Uruguay tenga otras dificultades".
Desde el área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande emitieron un parte sobre el aporte del río y las previsiones para este fin de semana. En el informe indican que la cota máxima frente al puerto de Concordia podría ser de 1.90 metros y la mínima de 0,50 metros.
La visión de los pescadores
La pesca es una actividad que siempre estuvo ligada a Concordia y quienes la practican también notan que la anomalía cambió la actividad y significa un peligro. Mariano Bradanini, guía e instructor de pesca indicó: "Si bien con la cuarentena se paralizó la actividad en casi todo el río, se dan casos en los que los pescadores furtivos aparecen y tratan de hacer pescas que están prohibidas. Afortunadamente quienes venimos luchando por la conservación de especies en el río Uruguay logramos que haya controles por parte de Prefectura, entonces no hay tantos casos de pesca furtiva, pero en el Paraná sí se están dando situaciones de este tipo e incluso hay grupos que se filman porque lo toman como algo maravilloso, así que estamos preocupados por lo que pasa", y alertó: "Sabemos que todo esto pasa porque no llueve y la falta de lluvias lógicamente hace que cambie el comportamiento del río. Si se llegase a pescar con mayas como se hace en la pesca comercial se haría un daño casi irreparable".
Acerca de lo que decían los pronósticos y lo que sucede, Bradanini comentó: "Esperábamos una bajante pero no de este estilo. En Concordia estamos acostumbrados porque la represa maneja la altura del río, pero en esa oportunidad el lago está muy bajo también, entonces no hay agua para generar hacia abajo. Esperábamos una bajante, pero no una tan compleja".
Aunque haya grupos que no la respetan e incluso hubo detenciones en las orillas del río, la cuarentena significa un respiro para las especies en peligro, pero el guía entiende que este tiempo no alcanza. "Lo que se puede rescatar es que no se va a matar la cantidad que se estaba matando. El cardumen de bogas estaba sufriendo una depredación sin precedentes. Esto no va a cambiar demasiado porque son unos pocos días y las especies vienen siendo maltratadas desde hace años, pero tal vez sirva para que los peces, que no son pescados de manera ilegal, pueda desovar", concluyó.
Poco impacto ambiental
Los trabajadores del parque San Carlos siguen de cerca el comportamiento del río, que desde que comenzó la bajante ofrece una vista de los pequeños saltos que forman parte del paisaje. Allí, las crecientes generan erosiones que hacen que el agua gane terreno en zonas en las que antes había parques, pero esta situación parece lograr todo lo contrario.
"La bajante que venimos viendo desde hace un tiempo no generó ningún tipo de impacto ni problemas. De hecho le dio un respiro a la erosión que estaba sufriendo la costa y, antes de la cuarentena, permitía a los visitantes del parque caminar en lugares por los que antes no se podía", dijeron a Mirador Entre Ríos.
"Además de la poca erosión, el verde de las plantas que se veía invadido por el río es otro, e incluso en las orillas creció más pasto. Por lo general las bajantes no generan ningún problema en esta zona, salvo más al sur en la toma de agua, pero no tienen un gran impacto ambiental", aseguraron desde el parque San Carlos.





















