Cien primeros números
Este número de MIRADOR ENTRE RÍOS que tiene entre manos es la edición número cien. Lo celebramos nosotros, quienes lo hacemos. Y ojalá también ustedes, los lectores, que son el motor por el que intentamos hacer un producto de calidad, semana a semana.
Es uso y costumbre celebrar el hecho de alcanzar distintos tipos de metas, cuantitativas y cualitativas. Para los seres humanos en tanto individualidades y para los equipos que conforman, pero también para las comunidades en general es un gesto valioso, que les permite contemplar el camino recorrido, afirmarse en lo constructivo y procurar pulir aquellos factores o rutinas improductivas.
MIRADOR ENTRE RÍOS está alcanzando en esta edición los cien primeros números. Y se nos ocurre que no es poca cosa, en un contexto general en el que hasta lo más sólido para desvanecerse.
Es totalmente cierto que sus inicios han sido modestos y repletos de incertidumbre. Pero a estas alturas está claro que vino a llenar un vacío en la comunicación provincial.
Debemos tener en cuenta que, hasta ahora, la realidad demográfica de la provincia de Entre Ríos había estado propiciando que cada localidad lea, se entretenga y se piense desde los medios de esa ciudad. En el devenir, se fue creando así un sentido de pertenencia que es importante para muchos aspectos pero no para todos ni siempre. De hecho, en más de una ocasión, las localidades más o menos cercanas no estaban al tanto de cuestiones vitales ocurridas en una ciudad o pueblo vecino.
Esta realidad impidió, en buena medida, que a lo largo de los años se constituyan medios de alcance provincial. Aunque –justo es decirlo– muchas veces los intentos consistieron en una distribución provincial de contenidos marcados por una impronta capitalina. En este caso, la libertad de trabajo de los periodistas permite que MIRADOR ENTRE RÍOS se vaya nutriendo de las miradas diversas y que, en las diversas contribuciones realizadas en cada comarca, se fuera a constituir una expresión provinciana más fiel de lo que ocurre en la base de la sociedad.
Ahora que ya dejó de ser sólo una idea y una voluntad de realización, que ha sido enriquecido con la incorporación de corresponsales de distintos puntos de la provincia y que las instituciones y los ciudadanos lo tienen como referencia, es valioso observar la experiencia de este medio en tanto construcción colectiva.
Este momento encuentra a MIRADOR ENTRE RÍOS acompañando la edición dominical de EL DIARIO en su área de influencia y proporcionando contenido local a la edición dominical de Clarín. De ese modo, en todos los rincones, por diversos caminos, la versión papel de MIRADOR ENTRE RÍOS está presente. Y, ya se sabe, en una pestaña especial dentro de miradorprovincial.com, los contenidos impresos al modo tradicional encuentran su desarrollo digital.
Una redacción efectivamente federal y predominantemente joven, a la que se agregan aportes de colegas experimentados, fue logrando conformar una dinámica de trabajo sumamente productiva, que ha ayudado a constituir una agenda alternativa, complementaria a la tradicional. Así, nuevos actores, problemáticas, artistas, gestores, líderes locales, empresarios e instituciones valiosas de la cultura, la economía o la sociedad han encontrado en MIRADOR ENTRE RÍOS una plataforma propicia para compartir sus inquietudes y logros.
Identidad
Bajo el signo de un diseño gráfico en permanente renovación, se ha construido una imagen identitaria del producto, en el que las imágenes ocupan un valor primordial. La calidad de las fotografías y el despliegue que encuentran en el armado de las páginas colaboran para que un evento además de ser dicho sea adecuadamente exhibido, en un contexto en el que la cultura de la imagen ha ganado un espacio notable en nuestros consumos cotidianos.
Cada corresponsal, mientras satisface su cuota semanal de trabajo, va incidiendo para que un asunto relevante en una comunidad determinada, sea visibilizada a escala provincial, lo que resulta particularmente potente.
En estos cien primeros números, MIRADOR ENTRE RÍOS se ha erigido en un medio con personalidad propia. Es de desear que ese rasgo no se pierda y, también, que los apoyos oficiales y privados hacia un emprendimiento de este tipo se multipliquen.
De algo pueden estar seguros los lectores: mientras leen estas líneas, un comunicador, bien cerca suyo, está pensando en nuevos materiales que le permitan a la comunidad local trascender y proyectarse. Esa es la esencia de MIRADOR ENTRE RÍOS, que hoy está celebrando junto a ustedes sus cien primeras ediciones.


















