En un crucero que zarpó antes de la crisis del coronavirus
Iniciaron un viaje a principios de marzo, incluso antes de las restricciones de no salir de vacaciones. Debían descender en Chile el domingo 15 pero el país trasandino cerró sus puertos. Desde entonces, todo es incertidumbre.
Mirador Provincial
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Desde hace más de diez días un matrimonio santafesino navega en un mar de incertidumbre junto a los restantes 2.800 pasajeros de un crucero que partió a principios de marzo del puerto de Buenos Aires y del que debían desembarcar el domingo 15 en San Antonio, Chile. Como el gobierno trasandino cerró sus muelles ahora no saben en qué costa del Pacífico podrán bajar y, en definitiva, cuándo volverán a casa.
"Zarpamos incluso antes de que se emitiera la recomendación de no viajar. El plan inicial de recorrer los canales fueguinos y los fiordos chilenos se cumplió. Ahora bien, cuando el recorrido de dos semanas estaba a punto de terminar nos anoticiamos que Chile prohibía nuestro desembarco y a partir de allí todos los días tenemos una novedad en torno al destino final", relató Carlos Dobal, ingeniero agrónomo de Rufino, que junto a su mujer, María Alicia Cikes, están a bordo del Celebrity Eclipse, embarcación de bandera norteamericana que luego de recargar combustible y provisiones en la bahía de Valparaíso, puso dirección al norte y navegaba hacia San Diego, California.
La liberación del servicio de internet para todos los pasajeros permite sobrellevar la ansiedad que deriva del no saber cómo regresarán al país. "La empresa naviera se comprometió primero a repatriarnos desde California donde después de navegar diez días sin tocar puerto bajaríamos todos. Pero ahora cambió el escenario", explicó Dobal a Mirador Provincial.
Es que como muchos de los pasajeros no tienen visa norteamericana y al parecer la autoridad de Estados Unidos se niega a otorgar la visa de refugiados a los extranjeros, sería México el punto final de la navegación para los santafesinos.
"Al parecer dejaríamos a los norteamericanos y a los pasajeros con visa en San Diego y el buque bajaría luego a Puerto Vallarta, donde podríamos descender nosotros. Está previsto que el 2 de abril lleguemos allí", planteó el rufinense. Una vez en suelo mexicano, empezará otro capítulo en torno a cómo se concretará el regreso a la Argentina.
Según el hombre de 66 años, la compañía Celebrity les garantiza un vuelo chárter de repatriación a todos los viajeros, aunque también dicha modalidad depende de las autoridades de cada país en torno a la aceptación o no de aviones del exterior en sus aeropuertos.
"Nosotros instamos al estado argentino a que reciba nuestro vuelo y también pedimos que podamos cumplir la cuarentena en nuestro hogar", reclamó Dobal, que lejos de especular con el viaje, formó parte de un contingente que zarpó antes del registro de los primeros casos de coronavirus en Argentina y Sudamérica.
Servicios
En el gigantesco barco, donde además hay 1.800 tripulantes de diversos orígenes, no hay hasta el momento contagiados con diagnóstico del virus que tiene a mal traer a la población mundial. "En la embarcación la vida es normal, podemos circular por todos los sectores y los servicios del crucero están garantizados. Ahora bien, como todos, no esperábamos la extensión del viaje a este nivel, ya queremos estar en Rufino cumpliendo allí con todas las restricciones del caso", confió el ingeniero agrónomo.
Como ocurre con el Celebrity Eclipse, otros cruceros enfrentan los mismos problemas con un mundo que se cerró para evitar la circulación masiva. El matrimonio santafesino llegará a tierra firme cuando la mayoría de los vuelos de repatriación se hayan concretado, de ahí el temor a no poder regresar en el mediano plazo a sus hogares. "Intentamos tomar estos avatares como una aventura más del viaje. Pero estaremos completamente felices una vez que podamos estar en casa", puntualizó Dobal.
El matrimonio santafesino llegará a tierra firme cuando la mayoría de los vuelos de repatriación se hayan concretado, de ahí el temor a no poder regresar en el mediano plazo a sus hogares.




















