La red solidaria que avanza
El Banco de Alimentos Santa Fe trabaja junto a entidades sociales y empresas para evitar el desperdicio de la comida. En los dos años de vida que tiene la organización, entregó poco más de 103 mil kilos.
Tomás Rico
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El Banco de Alimentos Santa Fe (Basfe) tiene la misión de rescatar alimentos que perdieron valor comercial, pero mantienen su importancia nutricional intacta, y que de no ser recuperados se transformarían en desperdicios. En lo que va de 2019 —con registros hasta mayo— los voluntarios llevan rescatados y entregados 30.706 kilos de alimentos, con un promedio de seis toneladas mensuales. Mientras que durante el año pasado, el banco santafesino rescató y distribuyó 61.596 kilos (equivalente a 215.500 raciones), y con ello se benefició a 35 entidades. En total, desde que el Basfe funciona como organización (abril de 2017), se reunieron 103.035 kilos.
“Siempre estamos a la expectativa de los alimentos que las empresas quieren tirar, porque justamente desde el Banco de Alimentos buscamos darle valor social a algo que no tiene valor comercial. Combatimos el desperdicio y la inseguridad alimentaria, porque en este caso el alimento está bien”, indicó Irene Achenbach, voluntaria fundadora del Basfe, en diálogo con Mirador Provincial.
Luego del almacenamiento y la clasificación de los alimentos —la otra parte de este círculo virtuoso—, las entidades sociales son quienes continúan el camino para que esa comida llegue a la panza de las poblaciones más vulnerables. Estas organizaciones santafesinas —son entre 35 y 38— cuentan con personería jurídica y reconocida trayectoria, y firman convenios con el Basfe comprometiéndose a hacer entrega en tiempo y forma de los alimentos recibidos. En este sentido, “ya no hablamos de ‘entidades beneficiarias’ sino que son rescatistas igual que nosotros, porque son intermediarios para que la comida llegue a la población. Sin ellas los bancos de alimentos no tienen sentido”, remarcó Achenbach.
De rescate en el Mercado
Desde hace un año, cada martes pasado el mediodía, los voluntarios del Basfe —en la actualidad son entre 20 y 30— llegan al Mercado de Productores y Abastecedores de Frutas, Verduras y Hortalizas de Santa Fe para reunir alimentos que son donados por decenas de puesteros que trabajan en las instalaciones ubicadas en el extremo noroeste de la ciudad. “Tenemos un promedio de 450 y 500 kilos de rescate de frutas y verduras por cada martes que vamos”, reconoció Achenbach. Los voluntarios van puesto por puesto recolectando los alimentos, y luego cargan todo lo reunido y lo dirigen al depósito.
En el mercado se genera un efecto contagio: “La mayoría de los quinteros colaboran. Saben que somos voluntarios, nos ven levantando cajones, con nuestras pecheras identificatorias y siempre ayudan”.




















