Boxeo
El paranaense Jairo Suárez ha desarrollado una exitosa carrera amateur, en la que llegó a ser campeón Argentino. Ahora el Espartano tiene un nuevo desafío: pasar al pugilismo rentado.
Víctor Ludi
El paranaense Jairo Suárez se subió por primera vez a un ring en septiembre del 2012. Llegó al boxeo proveniente de otro deporte, el rugby, que si bien tiene algunos puntos en común es muy diferente en un sinfín de aspectos. Desde aquella lejana primera experiencia fue ganando seguidores, un poco por pelear en una categoría con poca tradición en nuestro país (+91 kilos, la mayor divisional en el pugilismo amateur) y otro tanto por su carisma y personalidad bonachona debajo del cuadrilátero.
Como consecuencia de su estilo de combate desprolijo, muchas de sus peleas fueron enredadas y poco atractivas para aquellos fanáticos ortodoxos del boxeo depurado. Sin embargo, a partir de sus condiciones físicas y dedicación a la hora de entrenar, se las ingenió para sacar adelante la mayoría de las pruebas que tuvo por delante.
Hoy, a más de seis años de iniciar su camino en el deporte de los puños, posee un más que respetable récord aficionado, compuesto por 31 peleas, 25 de ellas ganadas, cinco perdidas y una empatada, y en su palmarés se destaca que se consagró campeón Entrerriano, Interprovincial, Regional y Argentino.
Con la experiencia forjada con el correr del tiempo, su compromiso en el gimnasio y un firme convencimiento de lo que desea para su carrera, el Espartano Suárez está próximo a afrontar un nuevo desafío: el de convertirse en boxeador profesional. Mirador Entre Ríos visitó al peleador para hablar sobre su futuro no tan lejano.
“La idea que tenemos con mi equipo es la de hacer un par de peleas más en poco tiempo y después sí pasar al profesionalismo, siempre y cuando sienta que haya mejorado. La última pelea que realicé (NdeR: el pasado 8 de febrero, ganó por puntos) fue fea y sentí que retrocedí. No me sentí conforme conmigo mismo”, fue autocrítico Suárez, quien luego realizó un repaso de su performance en el mundo de las narices chatas: “El balance es bueno. En el último año, que pasé a entrenar con Wency (Wenceslao Mansilla) empecé a agarrar más ritmo de pelea, ya que tuve seis o siete presentaciones en un poco más de dos meses. Para mí fue buenísimo porque obtuve confianza y me empecé a soltar mucho más. Siento que mejoré un montón y me sentí mucho más seguro. Al principio de mi carrera me costaba más porque sólo peleaba tres o cuatro veces por año y no era proporcional a la cantidad de horas que pasaba entrenando. Ahora tengo que pensar de cara a lo que viene, porque todo cambia un montón a la hora de pasar al profesionalismo. El entrenamiento y la alimentación tienen que ser distintos y estoy pensando en bajar de categoría”.
“Creo que lo ideal sería pelear en la división Crucero (90,720 kilogramos), que ya lo he dado bien -profundizó-. Como amateur la mayoría de mis rivales han sido más pesados que yo, que siempre di más o menos 95 kilos, y a veces las manos se sienten bastante. Creo que soy chico para pelear en peso Pesado como profesional”.
Ante la consulta sobre si observó posibles adversarios en el campo rival, su respuesta fue afirmativa y no dudó a la hora de mencionar un nombre en particular: “He visto varios boxeadores que están arrancando su carrera y que tienen condiciones. Yamil Peralta, que estuvo en los Juegos Olímpicos del 2012 y 2016, ahora está peleando en Crucero y es un tremendo boxeador. Ojalá pudiera pelear con alguien de su calidad, pero a futuro porque primero tengo que pensar en cerrar mi etapa amateur”.
Otras dos pasiones
Además de su carrera como boxeador, Jairo abrió su propio gimnasio en el que enseña un pugilismo recreativo y volvió a jugar el rugby en el Club Atlético Estudiantes. “Mis clases son apuntadas más a una preparación física que al boxeo, pero calculo que si en algún momento me decido haré capacitaciones para poder entrenar gente que quiera pelear. Por otra parte, volví a jugar al rugby y pude practicar los dos deportes al mismo tiempo, Me entrenaba bien, a pesar que me cambió la rutina del descanso; cumplí con mi objetivo de jugar y terminé estando en la Primera. Creo que el entrenamiento de boxeo me ayudó para poder jugar al rugby, porque, para mí, es más duro en ese aspecto”.
“Tiene un físico privilegiado”
Quien ha seguido de cerca, pero viéndolo desde afuera, la carrera boxística de Jairo Suárez es Héctor Bergara, ex presidente de la Comisión Municipal de Box de Paraná y actual dirigente de la Federación Entrerriana de Boxeo, quien destacó que “lo vi a Jairo desde que debutó y sólo me perdí algunas peleas que hizo fuera de Paraná. Él es un deportista nato y tiene un físico privilegiado para este deporte. Al venir directamente desde el rugby trajo las características propias de esa disciplina, que son las de mucho uso y contacto del cuerpo, que en el boxeo no lo favorecen sino que todo lo contario, ya que con sus brazos largos lo ideal sería que pelee en la distancia. Sus primeras peleas fueron muy enmarañadas, pero hubo una evolución en él para mejorar su técnica, tanto que le alcanzó para ser campeón Argentino. Pero el profesionalismo es un paso sumamente importante, ya que marca otro estilo de pelea, la duración de los combates son mayores y será un desafío para Jairo el poder seguir mejorando. En mi opinión, creo que debería hacer el esfuerzo físico de bajar de peso para pelear en la categoría Crucero, ya que para Pesado es chico, y seguir trabajando para pulir aún más su técnica y pelear a la distancia”.





















