Los proyectos seguirán debatiéndose en comisiones
Cinco horas y media de debate no cambiaron las posiciones anticipadas por cada uno de los cuatro grandes sectores de la Cámara. El tema quedaría, en principio para el año venidero.
Mario Cáffaro
redaccion@miradorprovincial.com
Tras casi cinco y horas y media de debate, el tablero electrónico de la Cámara de Diputados marcó 25 votos en rechazo al tratamiento sobre tablas del proyecto del Poder Ejecutivo para modificar la Constitución provincial contra 23 positivos (fueron 24 porque la abstención fue error en un legislador frentista al apretar el botón). Estaban presentes los 50 legisladores y el presidente del cuerpo, Antonio Bonfatti, por reglamento, no vota. Era el resultado esperable antes del inicio de la sesión extraordinaria solicitada por el Frente Progresista e incluso definido diez días pese a los intentos del propio gobernador Miguel Lifschitz y de algunos legisladores de tejer acuerdos políticos de última hora para lograr que Diputados dé el primer paso en este discutido tema en la política santafesina.
Alejandra Vucasovich (Cambiemos) había mocionado votar nominalmente si se habilitaba o no el tratamiento rápido que habitualmente se hace por signos. El Frente Progresista aportó los 24 votos para habilitar la discusión de fondo mientras los tres grandes espacios opositores (justicialismo, Cambiemos y el interbloque Igualdad) negaron esa posibilidad como lo venían anunciando. Es más, para evitar cualquier mala interpretación el martes hicieron una reunión interbloque para acordar postura y salvar dudas sobre aspectos reglamentarios de la sesión extraordinaria.
Fueron 30 de los 50 diputados los que hicieron uso de la palabra y en muchos casos se detuvieron en los contenidos que debería tener una reforma constitucional. Ese argumento fue utilizado especialmente por legisladores oficialistas en línea con el discurso de la Casa Gris de proteger desde el texto de la Carta Magna algunas instituciones como las de seguridad social o las empresas de servicios públicos. En los hechos la sesión debía decidir si lo trataba o no sobre tablas y de obtener resultado afirmativo fundamentar los alcances que debería tener la reforma.
Como el tema no fue abierto al debate, el reglamento no permitió que legisladores aludidos por alguno de sus pares pueda responder. Así se repitieron muchos argumentos entre ambos sectores demostrando la poca disposición para encontrar puntos en común sobre el tema. Cuando varios opositores le pusieron nombre y apellido al tema (el más enfático fue Luis Rubeo) sobre la necesidad de Lifschitz de lograr que se habilite su reelección en una posible reforma, el socialista Joaquín Blanco propuso eliminar la posibilidad de tocar la cláusula que impide la reelección, mandar el tema a comisión y pasar a cuarto intermedio para buscar allí acuerdos y votar en la semana la admisibilidad de la reforma.
Galassi en la apertura
El socialista Rubén Galassi fue el encargado de fundamentar el tratamiento sobre tablas con un extenso mensaje donde repasó lo realizado por el Poder Ejecutivo desde junio de 2016 cuando puso en marcha un proceso para escuchar a la ciudadanía sobre el tema hasta el ingreso del proyecto el pasado 16 de abril.
Defendió Galassi la reforma a la que definió como amplísima para oponerla a la total que postulan otros proyectos y dijo que no debe estar en discusión que Santa Fe es la capital de la provincia así como la libertad religiosa que impera en la provincia. Otro ítem del discurso de Galassi fue el repaso de las reformas desde el primer estatuto dictado por Estanislao López en 1819 hasta la de 1962 deteniéndose en la de 1921 a la que alabó en determinadas oportunidades y la definió como “la primera del constitucionalismo social en el mundo”. Señaló que hubo diez reformas en casi cien años y desde 1962 ya pasaron 56 años sin retocar el actual texto.
En el transcurso del debate, el socialismo sumó las voces propias de Blanco, Clara García, Inés Bertero y Julio Garibaldi más la de sus aliados Verónica Benas (Pares), Alicia Gutiérrez (SI), Gabriel Real (PDP) y Ariel Bermúdez (Creo). El radicalismo votó -salvo Alejandro Boscarol- para abrir el debate con las voces de Julián Galdeano, Jorge Henn, Santiago Mascheroni, Edgardo Martino, Fabián Palo Oliver y Héctor Gregoret quien cerró la lista de oradores y reivindicó a los líderes partidarios, en especial a Raúl Alfonsín, y valorizó el llamado Pacto de Olivos que habilitó la reforma constitucional nacional de 1994.
El único radical que no dio el voto al sobre tablas fue Alejandro Boscarol quien consideró que dar la reelección es vulnerar un principio de equilibrio ya que marcó el fuerte poder que tiene un gobernador en la Constitución de Santa Fe. Consideró un yerro la falta de consulta a los partidos políticos. “Es una reforma tecnocrática donde los partidos estuvieron ausentes”, acotó.
Tanto el justicialismo como Cambiemos y la izquierda tuvieron varios oradores para fijar la postura por la cual no se debía abrir la posibilidad de votar la reforma. Leandro Busatto, Rubeo, Héctor Cavallero, Silvia Simoncini y Julio Eggimann fueron las voces justicialistas. Sergio Más Varela, Norberto Nicotra, Germán Mastrocola, Federico Angelini, Cesira Arcando y Alejandra Vucasovich representaron la postura de Cambiemos mientras que Carlos Del Frade y Rubén
Giustiniani desde el interbloque Igualdad.





















