Cierre de empresas
Sería la empresa número 80 que bajó sus persianas en Rosario desde enero de 2016, aunque desde la UOM aseguran que la cantidad se “duplicaría”.
Ignacio Pellizzón
redaccion@miradorprovincial.com
“Cerrado por fuerza mayor. La empresa contactará al personal, clientes y proveedores a la brevedad”, es lo que decía el cartel pegado en la puerta de ingreso a la metalúrgica Modelar, ubicada en el barrio de Arroyito en calle Álvarez Jonte 770 en Rosario, cuando los diez empleados llegaron para trabajar como todos los días. Se trata de una mala costumbre que se tornó moda en los últimos tiempos como método de los empresarios para bajar las persianas sin anunciar ni anticipar la clausura de las fábricas.
Modelar S.A. era una compañía dedicada a la fundición y la matricería que comercializaba con autopartistas, pero además era una suerte de empresa “familiar”, porque sus trabajadores prácticamente son los mismos desde que abrió sus puertas en 1961; hoy la mayoría tienen entre 20 y 30 años de antigüedad.
La firma surgió al mercado nacional como fabricante de modelos para fundición, para luego ir desarrollándose en la construcción de modelos, patrones y matricería, actualmente posicionada como proveedor de autopartistas y terminales automotrices, en la fabricación de moldes y dispositivos de control de manufactura internacional.
¿Qué pasó?
Los empleados se encuentran atravesando una dolorosa y desesperante situación. Al llegar a trabajar como todos los días se encontraron en la puerta con un cartel pegado que afirmaba que la fábrica estaba cerrada por “fuerza mayor” y que se les comunicaría tanto a los trabajadores como a los proveedores la situación. Nunca sucedió.
Frente a la incertidumbre, la UOM, gremio que los nuclea, se acercó para asesorarlos y acompañarlos al Ministerio de Trabajo de la Provincia para determinar los pasos a seguir. De inmediato, la institución determinó la conciliación obligatoria, aunque pese a esta resolución, el empresario dueño de Modelar S.A., Omar Berrocal, continuó con la decisión de no abrir las puertas ni pagar las indemnizaciones correspondientes.
Omar Berrocal no es cualquier persona, es más bien reconocido en el ambiente metalúrgico porque fue presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) desde 1992 hasta 1995 y ex secretario de Industria de la provincia de Santa Fe.
El panorama para los trabajadores lo define de la siguiente manera el apoderado de la UOM, Pablo Cerra: “En la calle y sin un mango”. Es que los empleados tomaron la decisión de rechazar la conciliación e ir por vía legal para cobrar lo que les corresponde, pero “el empresario va a presentar la quiebra de Modelar S.A. con lo cual seguramente no podrán cobrar un centavo”, explicó el representante del gremio y agregó: “En un número aproximado el monto indemnizatorio ronda los 6 millones de pesos, que deberían abonarles a los diez empleados en total”.
Cerra adelantó que “si la compañía determina presentar la quiebra es muy difícil que los empleados puedan cobrar algo de lo que les corresponda, además con las máquinas que quedaron dentro de la fábrica no se llega a pagar ni el 10% del monto indemnizatorio”.
Desde enero de 2016 son 80 ya las empresas metalúrgicas que cerraron en Rosario y que contabiliza la UOM, aunque “seguramente ese número de duplica o triplica, porque son innumerables las firmas que no dan de baja su afiliación al sindicato con los cual es difícil contabilizar”, explicó el Pablo Cerra.
Desazón absoluta
Los trabajadores se encuentran atravesando un situación dramática e indeseable. Con más de 20 años de antigüedad en la empresa, que prácticamente la había adoptado como parte de su familia, la desazón de ver que el titular de Modelar S.A. adoptó la medida más aborrecible posible, generó un dolor y una bronca incontenible para los diez empleados que “no tienen fuerzas para luchar como sucedió con los de Mefro Wheels”, relató el apoderado de la UOM.
Con puño y letra, los trabajadores expresaron su dolor en una misiva que publicaron previo a la audiencia conciliatoria en el Ministerio de Trabajo, donde tuvieron que verse cara a cara con Berrocal, “el traidor” como lo denominaron y lo sintieron realmente en su cuerpo tras haberse deshecho de algo más que una fábrica, sino una gran parte de la vida de sus empleados que se formaron y capacitaron allí dentro.
La carta dice:
“Agradecemos al Ministerio de Trabajo, al gremio de la UOM y a sus representantes por la celeridad, acompañamiento y cuidados denodados que han tenido con todos nosotros.
Entendemos que a lo que quisieron hacernos creer desde la firma que trabajaron con la reubicación del personal. No nos ha llegado a ninguno, ya que nos han echado antes de cualquier explicación y/o propuesta. Durante el período de conciliación se han acercado solo a dos compañeros con la posibilidad de llevar algún currículum a otras empresas, lo que no entendemos como propuesta de reubicación en absoluto.
Agradecemos los reiterados pedidos de currículum realizados por el gremio de la UOM para tratar de darnos una posibilidad de colocación, pero la mayoría de nosotros ha optado por la independencia laboral, por el momento.
Estas tres semanas han sido muy duras emocional y financieramente. Teniendo que escaparnos, algunos, por horas para changuear por unos pesos y, por otro lado, sin recibir ninguna propuesta o acercamiento concreto de parte de la firma y no habiendo recibido ni un solo peso a cuenta de lo adeudado, siquiera.
Prorrogarse en este estado de pseudo conciliación, es un atentado a nuestra estabilidad emocional y financiera. Por lo que pedimos la no renovación para poder seguir adelante con nuestras vidas, entendiendo con esto que damos por fracasado el intento de reconciliación con la firma por su falta absoluta de propuesta, acercamiento y pago de haberes pendientes más los contraídos durante este período de conciliación.
Si bien somos 10, hoy son 3 que llevan las historias de Modelar de este lado de la mesa, 3 que terminaron su infancia el día que entraron, que directamente tuvieron que convertirse en adultos, con responsabilidades y obligaciones, que lo único que conocen de la vida son esas 4 paredes que hoy están sin vida… Son 3 niños de 13 años encerrados en cuerpos de más de 50. Si no hacemos algo rápido, si no le enseñamos que la vida es mucho más y que su propósito es mucho mayor al de un simple olvido, si prorrogamos convivir en 4 paredes muertas, corremos serios riesgos de que también pierdan la esperanza y el sentido junto a esas mismas paredes. Tenemos la obligación y el deber de mostrarles a esos 3 chicos que nos representan a los 10 que la vida es mucho más y que ellos, que nosotros valemos mucho más”.



















