Historietas
La historieta argentina en los ’90 supo dar dos héroes bien disímiles que lograron hacerse un lugar en el imaginario comiquero: uno afianzado en el gusto popular y otro que pasó sin pena ni gloria. De ese héroe vamos a ocuparnos.
Álvaro Javier Marrocco
Animal Urbano surge del guión de Guillermo Grillo, y de los dibujos de Edu Molina, la historieta es netamente política; el personaje sale en defensa de los desposeídos, sus vecinos villeros y los postergados del sistema. De 236 páginas, en blanco y negro (elección estética) resurgió en las librerías a fines del año pasado. La editorial Comic.ar fue la encargada de ponerla en valor luego de casi tres décadas de su primera salida.
En la web de la editorial Comic.ar se puede leer: “Llega por fin el primero de los tres libros que compilarán en su totalidad Animal Urbano, personaje que marcó a fuego la historieta argentina a lo largo de la década del 90 por su propuesta novedosa y comprometida. El Animal Urbano tiene algo de superhéroe y mucho de furia argenta contenida: es un obrero desaparecido durante los años de la dictadura, sobreviviente de uno de los vuelos de la muerte, devenido en mutante justiciero que pone el cuerpo allá donde los más necesitados sufren el abuso de los poderosos, con o sin uniformes. Habitante de una villa del conurbano, conoceremos en el presente libro detalles acerca de su origen, la primera aparición de futuros peligrosísimos villanos y dos de sus muy festejadas sagas clásicas, Desalojo y Golpe de Estado. Contiene la etapa de Animal Urbano publicada por Furor Comics y los ocho primeros episodios publicados en la etapa de Editorial Imaginador. Sensacional creación del dibujante platense Edu Molina (El Sombra, Lo Mejor de Poe, Rarolandia), quien hace dupla histórica con el genial cineasta Guillermo Grillo (Fantasma de Buenos Aires, La Noche del Chihuahua). Una cuidada edición para el lector que quiere reencontrarse con ella, pero también para el que quiere sorprenderse con una obra indispensable.
¿Quién es Animal Urbano?
Animal Urbano renace del cerebro de Guillermo Grillo (guion) y de la pluma de Eduardo Molina (dibujos). Se publicó en cuatro etapas bien diferenciadas; la segunda -que me interesa explorar- está compuesta por 12 capítulos y su sello editorial fue Grupo Imaginador (1997-98). Animal Urbano fue lo que Cazador (otro cómic de la época) no quiso ser, un auténtico héroe de los más desprotegidos, de los olvidados, de los habitantes de una villa miseria llamada Palito, donde este animal urbano era un vecino más. A diferencia de Cazador, que bien sabemos -aquellos que lo leímos- era un bruto a quien sólo le importaba pasarla bien, evitarse problemas y mereodear con mujeres. En un comic, un nombre suele ser la puerta de entrada a la hora de fichar algo en alguna batea. No ha sido el caso de nuestro superhéroe Animal Urbano, que comparado con el antihéroe Cazador existe un maléfico, aunque atractivo plus que posiciona a uno mejor que al otro, ya que el primero se presenta como un animal y de ciudad, solo eso; y el segundo es un cazador, no especifica de qué ni de quién, y ahí hay un plus -algunos lo llaman marketing, quién sabe-.
Retrato animal
Animal Urbano cuenta la historia de un militante social secuestrado por la dictadura militar en los años ’70 -según se va desarrollando la historieta en los 12 capítulos-. Un auténtico mutante de dos metros de altura con la cara deforme y en carne viva, que conserva sus guantes de trabajador y a quién -de forma simbólica- solo le cuelga un harapo de capa. “Tu nombre es Juan Aníbal García, trabajaste en el puerto hasta que en 1978 la dictadura te chupó y te tiró a un lago contaminado… quince años después saliste vivo; pero con esa caripela que tenés hoy”. Fue uno de los tantos desaparecidos que fueron arrojados al Río de la Plata en uno de los nefastos vuelos de la muerte. Después de 20 años de estar sumergido en alguna latitud perdida, el odio y el horror le permitieron resurgir de las aguas, convertido en un monstruoso mutante, cuya permanencia en este mundo tiene el signo de la venganza.
El triunfo del antihéroe
Cazador y Animal Urbano tienen mucho en común y a la vez los separa un abismo. Es difícil desentrañar las razones por las cuales Cazador cosechó tanta fama en los ’90, aunque tal vez la explicación más acertada tenga que ver con el contexto histórico y político en que se desarrolló. En tiempos de menemismo y neoliberalismo, un antihéroe falopa como Cazador garpó más que un desaparecido del proceso militar con ansias de revanchismo ético.
Quién da más
Es indiscutible que en los ’90 el héroe de la historieta más reconocido fue Cazador. Un ser despreciable, con tics a personajes populares y una digna cruz invertida en su frente que lo marcaba como el gran antihéroe argentino que se abre camino arrasando todo a su paso. Cazador fue el primer gran cómic argento que gracias a mi hermano (fan poseso) pude leer con unas ganas desconocidas, pero que intuyo se debían a esa cuestión latente de ver a todos los personajes del jet set local y la parte más rancia de la política argentina envuelta en chanchullos con este sujeto desagradable y atemorizante, quien luego de cierta humorada y falsa camaradería, los terminaba acribillando como perros sarnosos.
El juego de las diferencias
Las historias de cazador son unitarias, a diferencia de Animal Urbano que abunda en flashbacks y forwards que le dan un sentido de progresión argumental. Con mucha violencia y sexo, el Cazador juega con sus adversarios y siempre tiene salidas cómicas a diferencia de Animal Urbano, quien no se caracteriza por hablar con mucha afluencia, más bien todo lo contrario. En un intento de identificarlo con la villa, su guionista le limitó la elocuencia y pronunciación. En una viñeta se ve al mutante a punto de partirle la cara al compinche de parche y dice: “aljuna otra perzona má”.
Otra de las diferencias que aleja a estos personajes tiene que ver con los villanos. En el primer número de Animal Urbano, la primer víctima que se cobra este mutante es un policía corrupto. Se ve en la viñeta cómo en un andén de ferrocarril se cometen una serie de robos a los pasajeros, robos que con absoluta displicencia permite el guardia. El antihéroe no humano le destripa los sesos y luego va en busca de los maleantes. Uno de ellos, será el villano que no lo dejará tranquilo por el resto de las 12 entregas. “algunos dicen que sos un animal… mienten; algunos dicen que sos un hombre… se equivocan, cuando volviste a aparecer después de quince años de sueño y mutación, tu destino es eterna agonía…”.
Final reeditado
Si Animal Urbano pasó sin pena ni gloria por las bateas de las tiendas de cómics fue porque a Grillo se le ocurrió la idea de hacer que un “desaparecido” vuelva del lecho de la cuenca del Río de La Plata y haga justicia con la memoria de muchos que fueron capturados por la dictadura y arrojados al mar.
Darle una entidad mutante a ese NN -según Videla- que vuelve de la muerte con la pesada mochila de su historia y la de todos sus compañeros desaparecidos, fue para los despolitizados ’90… demasiado. En la Argentina del siglo XXI, hasta el Eternauta tuvo su noche negra cuando unos seres amarillos quisieron tildarla de marxista, zurda y revolucionaria. En este 2021 Animal Urbano tuvo su reedición luego de 30 años. La encontrás en https://www.comicpuntoar.com/




















