Desafíos de la sociedad actual
Para la escritora y socióloga marroquí Eva Illouz, sólo será posible la igualdad entre hombres y mujeres a través de un cambio en el modelo de masculinidad, que también afecta la vida de los hombres.
Susana Rueda
redaccion@miradorprovincial.com
La autora de “Por qué duele el amor” e “Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo”, entre otros libros, estuvo en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe participando de una conferencia organizada por el gobierno provincial para analizar el impacto del capitalismo sobre la mujer en el siglo XXI, en el marco del ciclo Santa Fe Debate Ideas.
—¿De qué manera se define la inequidad en el amor?
—La heterosexualidad está definida hoy por la inequidad, simplemente porque el poder económico, el poder político, está en las manos del hombre. La sociedad está basada en la inequidad entre hombres y mujeres. La desigualdad es algo que ni siquiera necesita ser demostrado. El amor por otro lado, tiene que ver con la igualdad, y hay una idea de igualdad dentro del amor que es muy atractiva: cuando un hombre y una mujer están enamorados, consideran que el otro es su igual. Pero cuando después de un tiempo este amor se institucionaliza, cuando se vuelve parte de una organización básica, creando una familia para tener hijos y educarlos, ahí se mete la desigualdad en la relación, y hay que renegociar los términos de esa relación. Muchas veces esta desigualdad mata al amor. La desigualdad le enseña a la mujer que tiene que aprender cuál es su rol en la sociedad, que es inferior y que tiene que ocuparse de satisfacer las necesidades del hombre. La desigualdad es un ácido que corroe la relación.
—Usted habla de la importancia del papel del amor en la construcción de la propia identidad y valor social de la persona. ¿Por qué?
—Porque yo pienso que en las sociedades contemporáneas el valor de uno mismo está siendo constantemente cuestionado. Pasamos exámenes en la escuela, estamos constantemente evaluados en la universidad, en los lugares de trabajo, por los novios, por amigos. Nuestro mundo nunca está estable, y permanentemente hay que estar negociando este valor de uno mismo que está puesto en cuestión. O sea, el amor es el único lugar donde uno puede estar seguro de que nuestro valor es verdaderamente la razón por el que alguien más nos eligió. Es por eso que considero que el amor es tan importante hoy, porque es el único lugar donde los chicos y los adultos podemos sentir que nuestro valor tiene un sentido , porque todo lo demás es incierto.
“La desigualdad es un ácido que corroe la relación”.
—¿Existen formas emocionales de dominación social?
—Sí, por supuesto. Existe lo se llama el desapego emocional. Cuando hay dos personas en una relación, la que puede tener más desapego emocional es la que controla la interacción entre ambos, es una manera de expresar su dominación sobre la otra. También podemos usar como ejemplo el enojo: es una expresión del poder social. Por ejemplo, un jefe se puede enojar con los empleados mucho más que los empleados con su jefe. Entonces el enojo es una emoción que muestra el poder. La depresión, por el contrario, es una emoción que expresa la falta de poder: cuando no hay ningún poder social que uno disfrute, esto nos lleva a tener ansiedad, y nos lleva a expresar nuestra emoción en forma de depresión.
—¿Por qué para cambiar la desigualdad tiene que cambiar la masculinidad?
—Porque si quieres cambiar la estructura de poder, necesitas cambiar al fuerte, no al débil. Las mujeres no están suficientemente unidas o organizadas para provocar un cambio. Cuando hay necesidad de un cambio, quien pretende el cambio se agrupa y pone presión sobre el grupo dominante a través de distintas tácticas, y logra un cambio. Acá es distinto, lo que hay que hacer es trabajar sobre el grupo que ejerce el control, y mostrarles que es bueno para ellos cambiar. Porque la masculinidad la sufren también los hombres: las estadísticas muestran que entre los hombres hay más drogadicción, más alcoholismo, mayor cantidad de suicidios. Es decir, hay además menor cantidad de redes sociales para contener a los hombres que las que existen para las mujeres. Por eso es que los hombres están desesperados por acercarse a alguien, por tener a alguien, por tener calor humano. Por eso es que hay que trabajar en la masculinidad.
“La masculinidad la sufren también los hombres: las estadísticas muestran que entre los hombres hay más drogadicción, más alcoholismo, mayor cantidad de suicidios”.



















