Rosario
El Ejecutivo rosarino pretende endeudarse por ese monto con jurisdicción en Nueva York para, según afirman, realizar principalmente obras de infraestructura, transporte, etc. Para lograrlo, necesita la aprobación con mayoría especial en el Concejo Deliberante, es decir, 19 votos. En febrero habrá dos sesiones extraordinarias.
Ignacio Pellizzón
redaccion@miradorprovincial.com
La escena es clara. En la segunda temporada (episodio tres) de la emblemática serie House of Cards, protagonizada por el actor Kevin Spacey como Frank Underwood, se lleva adelante una encarnizada lucha entre los republicanos y demócratas por un proyecto de ley controvertido, algo que el oficialismo (espacio demócrata al que pertenece Underwood como vicepresidente) intenta aprobar a toda costa cooptando votos del partido opositor. Si bien, el contexto es totalmente diferente, no difiere mucho de la estrategia política que aplica el Ejecutivo rosarino para lograr aprobar el endeudamiento por 200 millones de dólares. La disputa es por un voto.
La situación es la siguiente: la Municipalidad de Rosario pretende endeudarse por un monto de 200 millones de dólares con jurisdicción en Nueva York para, según afirman, realizar principalmente obras de infraestructura, capitalizar el Banco Municipal e invertir en dos nuevas líneas de trolebuses, entre otros.
Para lograrlo, el ejecutivo necesita la aprobación con mayoría especial en el Concejo Deliberante, es decir, 19 votos. Actualmente, el Palacio Vasallo está compuesto por 28 concejales y 18 bloques. El oficialismo, hasta el momento, cuenta con 18 votos: 9 del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), 5 de Cambiemos, 3 de Ciudad Futura (ver aparte) y uno del monobloque del Dr. Carlos Cossia, Peronismo Solidario. La cuenta da 18 votos, por lo que la lucha es por obtener uno más y lograr así la tan ansiada aprobación del endeudamiento por 200 millones de dólares.
Entre tantas idas y venidas, el Ejecutivo no logró hasta el momento obtener la cantidad de aliados necesarios para la aprobación, por lo que esperan desde el oficialismo lograr cooptar el voto que falta antes de febrero, cuando se lleven adelante dos sesiones extraordinarias, ya que durante enero el Concejo se encuentra en receso.
Deuda, ¿para qué?
En diálogo con Mirador Provincial, la concejal por el FPCyS, Verónica Irizar, quien fuera secretaria de Hacienda en la primera gestión de la actual intendenta, Mónica Fein, explicó detalladamente en qué se pretende invertir semejante suma en caso de que se logre la aprobación.
“El dinero se destinará en un 60% a inversiones de infraestructura, 10% para capitalizar el Banco Municipal, 3% para modernización del Estado en Innovación y Tecnología y 27% de reestructuración de la deuda que mantiene actualmente la Municipalidad de Rosario”, destacó.
Banco Municipal: “Si bien venimos de una situación de crecimiento de depósitos, estamos muy por encima del capital que es necesario, porque hay cuestiones técnicas del Banco Central que indican que para que se pueda prestar dinero (créditos) se necesita casi un cuarto de lo que se pretende otorgar. Por lo tanto, el 10% representa en pesos 320 millones, lo que nos permitiría realizar créditos por 1.200 millones”.
Transporte: “Otro monto se invertiría para incorporar dos nuevas líneas: M e I. La primera sería un trolebús que abarcaría desde la nueva terminal de trenes (Apeadero Sur) hasta estación de ómnibus y la segunda desde la estación de colectivos hasta la plaza Alberdi, por ende cubriríamos el corredor sur-norte”.
Obras: “Una de las más importantes que pretendemos llevar a cabo es un plan de repavimentación y lograr culminar el 2017 con el 91% de las cloacas de Rosario terminadas, entendiendo el resto de trabajos de infraestructura que conllevan las mismas para los distintos barrios de la ciudad. Y refaccionar y revitalizar algunos de los centros comerciales a cielo abierto con los que cuenta la ciudad (de 29, 3 ya fueron mejorados, restan 26)”.
En relación a los motivos por los cuales se busca contraer deuda en dólares, la concejala justificó: “En dólares porque el mercado local está complicado en cuanto a intereses, producto del cambio de política monetaria del gobierno nacional y las tasas son muy altas. Mientras que en moneda extranjera las tasas para pagar son más bajas y se obtiene beneficio en cuanto al rendimiento económico de las obras a realizar. La municipalidad está en condiciones óptimas para lograr afrontar una deuda de dicha magnitud”.
Lanzó la bomba
En el Concejo se tejen alianzas para cooptar votos. Cada bloque y monobloque tienen sus propios proyectos y pretenden que sean aprobados. Se trata de una práctica política habitual, aunque algunos proyectos generan dudas en concejales que descreen del discurso oficialista y “huelen” algo más de fondo, como es el caso del radical Jorge Boasso, quien salió a denunciar públicamente un acuerdo oculto entre el bloque oficialista y Ciudad Futura, compuesto por Juan Monteverde, Pitu Salinas y Caren Tepp.
En contacto con este diario, Boasso denunció: “El socialismo, para llegar a los 19 votos, salió a cooptar votos como sea. El acuerdo más fuerte tenía que trasponer ciertos límites, algo que el socialismo hace. Es que terminó negociando proyectos que siempre le negó a Ciudad Futura y ahora los exponen en la mesa de negociaciones a sabiendas de que ellos tienen intereses políticos y económicos en juego”.
Sobre la acusación, el edil detalló: “Luchar por espacios culturales es muy bueno y estoy de acuerdo. Ellos presentaron su proyecto paralelo con cambios importantes, creando una suerte de Secretaría de Cultura paralela, convirtiéndola en un multirubro con actividades culturales donde incluía exención del Derecho de Registro de Inspección (Drei) y subsidios municipales. Es importante señalar, que los de Ciudad Futura son propietarios del Centro Cultural D7, ubicado en Ovidio Lagos y Córdoba, siendo uno de los más grandes de la ciudad”.
“El segundo tema que se tocó para negociar los votos tiene que ver con el tambo. Como hubo varios fallos judiciales en contra que determinaron el desalojo del tambo en Nuevo Alberdi, negociaron la ‘compensación’ de las diez hectáreas en un espacio cercano”, afirmó Boasso y agregó: “Tercero: la habilitación de una especie de galpón para mercadería y, por último, cinco espacios para canchas de fútbol 5 con césped sintético”.
Sobre la denuncia, Irizar le salió al cruce a Boasso y lo trató como “parte de la vieja política”, aseverando que el concejal es “un denunciador serial”. “Es cierto que en el Concejo no tenemos la mayoría para todo y que en este caso necesitamos 19 votos. Por eso hicimos una ronda de diálogo con todos los bloques. En relación a Ciudad Futura, creemos que no cambió nada porque estos son sus temas en la agenda del Palacio Vasallo. Hay que entender que es parte de la discusión política, sobre todo en un proyecto
tan ambicioso pensando en una ciudad de cara a diez años”, culminó.
Deudas de ayer y hoy
No es la primera vez que la Municipalidad de Rosario pretende endeudarse en dólares, puesto que ya lo hizo en los ‘90. Se tomaron créditos a 20 años con organismos multilaterales (la última cuota vence en el primer trimestre de 2018) para accesos viales internos como Pellegrini, Oroño, Seguí y Avellaneda. Se abrieron Sorrento hasta Circunvalación y el Camino de los Granaderos, se levantaron el Cemar, la última etapa del nuevo Heca, varios de los centros municipales de distrito y se informatizó parte
del municipio.
“En esta oportunidad, se pretende emitir bonos o títulos en el mercado local e internacional. Si bien el grueso volverá a ser para infraestructura, un 27 por ciento será para reestructurar la deuda de corto plazo con proveedores y prestadores de servicios”.
Aquí radica la sorpresa. Si bien es razonable pagar menos intereses y sacarse la soga del cuello, hasta ahora contraer deuda para cubrir otras deudas era mala palabra en el libreto socialista, que veía virtud en el crédito público siempre que se destine a infraestructura cancelable a largo plazo, bajo la premisa de que es injusto que obras millonarias, que
servirán a varias generaciones, recaigan sólo sobre la espalda de la primera”, publicó Rosarioplus.com.
“Siguiendo esta proyección se puede tener una aproximación del pasivo que apremia a la caja del Palacio de los Leones: el 27 por ciento de 200 millones de dólares son 54 millones de dólares, es decir entre 800 y 900 millones de pesos. Si se tiene en cuenta que ese pasivo de corto plazo se refinancia con tasas del orden del 30 por ciento anual, los recursos que se van en intereses se multiplican de a decenas de millones del presupuesto. En definitiva, la propuesta es canjear deuda cara por otra de menor carga financiera y estirar plazos, lo que implica convertir a deuda consolidada. Lo que técnicamente hasta ahora la intendencia no consideraba como tal. En la contabilidad figuraba que se cancelaba dentro de un mismo ejercicio, pero en la realidad es una bicicleta que se pasaba año tras año”.



















