Demanda sostenida
Inmobiliarios de la Cuna de la Bandera sostienen que el grueso de los contratos se están renovando con un 30 por ciento de actualización en promedio, lo que, a su juicio, es razonable.
Patricio Dobal
redaccion@miradorprovincial.com
Promedia febrero y la búsqueda de departamentos en alquiler vive sus días más dinámicos en Rosario. En realidad el fenómeno se activa ya en diciembre, cuando un sinnúmero de familias del interior llegan a la Cuna de la Bandera a buscar espacio para sus hijos estudiantes. Y en un contexto marcado por la devaluación y una inflación que sigue siendo preocupante más allá de la pretensión de hacerla descender, detenerse en los vaivenes del mercado inmobiliario para el 2016 se vuelve prioritario.
“Hablamos, en promedio, un 30 por ciento de actualización de los contratos entre 2015 y 2016. Todo depende de cómo han cerrado los últimos meses de contrato precedente; si en la cuota 23 y 24 uno nota que el precio estaba fuera de mercado, se entiende que el ajuste será unos puntos más que el 30”, precisó Marcelo Gustafsson, presidente de la Corporación de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Ceir) en contacto con Mirador Provincial.
“No son aumentos alarmantes”
Los inmobiliarios se defienden y sostienen que el porcentaje de actualización es razonable. “La mayoría de los sueldos se han actualizado en derredor del 30 por ciento. Por lo tanto no se trata de cifras exorbitantes”, plantea Gustafsson, sobre un cálculo que se aplica mayoritariamente para los departamentos ubicados en la zona del micro y macrocentro de la ciudad.
“De 2013 a 2014 detectamos una suba promedio del 25 por ciento, este año se prevé un incremento del orden del 30 por ciento, eso en la zona céntrica. Es decir, un suma del 55 por ciento si sumamos los dos últimos años. Incluso en los barrios las subas no van a llegar a esas cifras. Están cerrando unos puntos abajo”, fue el postulado de José Ellena, presidente de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), otra de las entidades que es referencia en el sector.
Los argumentos intentan contrarrestar versiones que sobre el comienzo del 2016 expusieron aumentos desmedidos. Fue el Centro de Estudios Metropolitanos Concejalía Popular, que dirige el ex concejal rosarino Nire Roldán, quien denunció una suba bianual de 72,6 por ciento en el centro y de un 73,9 por ciento en el macrocentro a partir de relevamientos propios. Algo que a la luz de los empresarios, “está inflado”.
Los precios
¿A cuánto se consigue un departamento de una habitación en el centro? “Desde 3.200 hasta 3.600 pesos. Puede que existan ofertas más caras, pero dudo que se alquilen. El mercado inmobiliario es muy puro, lo regula la oferta y la demanda, y un precio excesivo redunda en que la propiedad no consiga interesados”, manifestó Ellena. El dato fue ratificado por su colega Gustafsson de la Ceir.
“Si hablamos de un dos dormitorios. Siempre pensando en una categoría estándar, de unos 15 años de antigüedad y sin cochera, tenemos que pensar en los 3.800 pesos para arriba”, agregó el titular de la Ceir. La demanda se demuestra sólida. “El mercado de alquileres siempre se mueve, producto de que existe un amplio arco de personas que dependen de un arrendamiento ante la imposibilidad de adquirir un inmueble. Más allá del derrotero económico el interés no desciende, al menos es lo que hemos percibido en la última década”, explicó Ellena.
Impuestos, para arriba
Mientras los incrementos a criterio de los inmobiliarios se están manifestando “dentro de la lógica”, lo que parece impactará negativamente en el bolsillo de los inquilinos será la suba de impuestos y gastos fijos que cada unidad genera.
“El Impuesto Inmobiliario subió un 45 por ciento, la Tasa General de Inmuebles un 25, el agua un 25, el sellado para los nuevos contratos también subió. Ni hablar de las expensas que en el grueso de los consorcios se ven con incrementos a partir de la actualización de precios de casi todos los insumos”, enumeró Gustafsson.
LOCALES COMERCIALES, PARA ABAJO
Aunque en lo que a departamentos se refiere la demanda sigue activa, producto de que hay una necesidad histórica por inmuebles residenciales tanto en el centro como en los barrios, lo que se detecta es una caída en la búsqueda de locales comerciales y galpones, al menos así los definen desde Cadeiros.
“Hablamos de una merma del orden del 15 por ciento en la demanda respecto del año pasado, un hecho que preocupa debido a que la baja se viene detectando de los ciclos precedentes”, puntualizó Ellena.



















