Ante el cambio de gobierno
Después de años de expansión, el sector de la maquinaria y los repuestos agrícolas llega al final de su tercer año de recesión. Los empresarios santafesinos del rubro aguardan las señales del nuevo gobierno nacional que permitan una reactivación del sector.
Patricio Dobal
redaccion@miradorprovincial.com
El nuevo gobierno trae expectativas, y más allá de adhesiones o desacuerdos políticos en las principales cuencas metalmecánicas de Santa Fe viven la transición presidencial con especial atención. Las gestiones del macrismo en materia cambiaria y la posibilidad de aflojar las retenciones agropecuarias son indicios que estimulan a los industriales a pensar en una posible reactivación, tanto en la venta interna como en el frente externo. Claro, nadie se atreve a hablar con certeza y prefieren esperar a la toma de decisiones del gabinete económico de Macri.
Desde 2013 la comercialización de maquinaria de uso rural está planchada y dicho panorama obligó a las plantas que mayoritariamente se ubican en el centro-sur santafesino a articular planes de contingencia, la diversificación hacia otros rubros fue un primer síntoma, pero le siguió la suspensión de algunos turnos, la solicitud de asistencia a través de planes Repro para abonar salario, distintas formas para llegar a diciembre manteniendo el nivel de empleo. Ahora los empresarios buscan señales claras.
“El sector de las máquinas agrícolas se encuentra en una situación complicada, las principales dificultades radican en la disminución de las ventas y esto es debido a que nuestro cliente por excelencia, el productor agrícola o el contratista, ha perdido rentabilidad. Los precios de los granos están en un nivel bastante inferior en pesos y en dólares a lo ocurrido en años anteriores, mientras que los insumos agrícolas han aumentado su precio y a la hora de vender la producción, el flete se queda con la mayor parte del precio, sobre todo en las zonas alejadas de los puertos”, analizó Daniel Scarpeccio, presidente del Centro Industrial de Las Parejas, en contacto con Mirador Provincial.
Más allá de una evidente recesión en el sector de las agromáquinas, el nivel de empleo se mantuvo, tal cual referencian desde la Secretaría del Sistema Metalmecánico, Automoción y Otras Manufacturas de la provincia. Ahora bien, sin un plan que fortalezca la industria, hay incertidumbre respecto del futuro.
Lo que hay que corregir
“Aguantar lo más posible hasta que se establezca algún cambio claro”, es lo que plantea Alberto Marchetti, presidente del Centro Económico de Firmat, sobre la estrategia aplicada por la industrias de su región en un contexto de comercialización escasa. “Este año se identificó una conciencia empresarial marcada por la negativa a tomar medidas drásticas como la reducción de personal. En cambio estiraron hasta donde se pudo la misma estructura montada en tiempos de bonanza esperando alguna señal. Eso se mantiene en el cierre del año, aunque no sabemos hasta cuándo se podrá sostener”, precisó el referente sectorial.
Las expectativas están y algunas definiciones de las nuevas autoridades esperanzan a los industriales. “Hay un claro discurso que ronda sobre la posibilidad de eliminar retenciones al trigo, maíz y girasol además de bajar gradualmente las de la soja. Ese puede ser un primer gran paso. Luego tiene que existir la confianza del chacarero para tirarse a invertir, algo que hoy no sucede”, sostuvo Marchetti.
La chance de que el pedido de los hombres del campo se aplique en acciones directas desde la cartera de Agricultura es una pata del repunte industrial, no obstante, los manufactureros suman una serie de planteos a la discusión con el nuevo gabinete. “A la hora de enumerar necesidades, la lista es larga. Desde la continuidad y agilización de cobro de los bonos de bienes de capital, a la necesidad de contar con mayor margen para préstamos de línea especial a tasa subsidiada”, fue el punto de vista esgrimido por Scarpeccio desde Las Parejas.
La necesidad de articular cambios alcanza a las políticas que estimulen el comercio exterior. “Agilizar en forma urgente la devolución de los reembolsos a la exportación, establecer cupo para las importaciones que provienen de China, y definir que las compras que deba realizar el Estado a través de sus empresas autárquicas tengan como prioridad el denominado compre nacional cuando los bienes se produzcan en el país. Son solo algunas de las acciones que han propuesto nuestros asociados”, mencionó Scarpeccio. La devaluación, que en forma drástica o progresiva sobrevuela en las primeras semanas tras la jura de Macri, es otra de las medidas que es bien vista por el amplio arco de la metalmecánica.
Lo que hasta ahora funcionó
El refrán dice que “no hay mal que por bien no venga”, y la diversificación fue clave para mantener operaciones cuando el principal negocio de la industria metalmecánica se desinfló. El transporte en general, con la industria ferroviaria a la cabeza, el tratamiento de residuos, el sector minero y petrolero fueron parte de un esquema al que ingresaron distintas empresas, en algunos casos gracias a la facilitación de la gestión del estado municipal para acercarles nuevos clientes a las firmas locales. Las Parejas constituyó un paradigma de dicha acción que alcanzó a un nutrido número de fábricas que históricamente desarrollaron maquinaria y repuestos de implementos agrícolas.
“Los procesos de diversificación no tienen vuelta atrás, aquella compañía que tomó la decisión de acaparar un nuevo mercado espera ahora fortalecer su metier tradicional. Habrá que esperar”, contó Scarpeccio.
Claro que el proceso de diversificación no fue uniforme a todas las compañías, y lejos estuvo de reemplazar la entrada de dinero del campo. “En Firmat la estrategia por mantener estructuras se materializó en reducciones horarias o parar temporalmente las plantas, aunque todo sin afectar puestos de trabajo ni montos salariales. Cuando hablamos de esfuerzo pese a las bajas ventas, nos referimos precisamente a la estrategia para mantener el personal, sobre cuando ya se invirtieron recursos para capacitarlo”, postuló Marchetti.
NEGOCIACIONES CLAVE
En doce años de kirchnerismo, muchas fábricas que sobrellevaron sus propias crisis y en algunos casos estuvieron al borde del cierre, fueron beneficiadas por la mano del Estado Nacional que en algunos casos facilitó negociadores para encontrar nuevo clientes y así mantenerlas abiertas. El caso de la firmatense Vassalli Fabril constituyó uno de los planes de contingencias más representativos de la ayuda oficial a partir de vincular a la empresa productora de cosechadoras con el gobierno venezolano.
Lo cierto es que los contratos para enviar máquinas a la república bolivariana -en su momento celebrado para evitar que la fábrica bajara las persiana- no se cumplen por falta de pago del gobierno de Nicolás Maduro. La problemática no es buena, y sucede desde mediados de año. “La situación sigue igual en Vasalli. Con acuerdo sindical de por medio, el personal trabaja solo cuatro horas cuando el turno debería ser de ocho y no se exporta una sola cosechadora a Venezuela. En el medio hay una cadena de proveedores de la ciudad y la región que no trabajan”, sostuvo el presidente del Centro Económico de Firmat.
Con la llegada de un presidente que no demuestra un interés marcado por fortalecer los acuerdos bilaterales que le antecedieron en relación a Venezuela, el futuro de los contratos para Vassalli aparece más complicado que nunca. “Estamos expectantes y aguardamos que un eventual fortalecimiento del mercado interno pueda reactivar un rubro que en la localidad representa unos 1.500 empleos directos”, remató Marchetti.



















