En el sur provincial
Los vecinos de Sanford reaccionaron ante un planteo de Casilda para limitar la limpieza de un canal.
Patricio Dobal
redaccion@miradorprovincial.com
Las aguas bajaron, pero los problemas asociados al manejo de los excedentes hídricos continúan siendo foco de preocupación en localidades del departamento Caseros que se vieron afectadas por las inundaciones de agosto. Con las advertencia de una primavera y un verano con más lluvias que la media en el centro del país, nadie quiere volver sufrir anegamientos, ni en el barrio, ni en el campo.
Fueron los habitantes de Sanford los que vivieron de cerca la angustia de tener el agua dentro de las viviendas. Medio pueblo estuvo casi una semana inundado y en medio de la crisis, los pobladores denunciaron la existencia de canalizaciones irregulares y la falta de obras que no previeron la contingencia. Como una olla a presión, el enojo colectivo llegó a un punto irreversible cuando se hizo lugar a un planteo de la Municipalidad de Casilda para que se interrumpan los trabajos de limpieza del canal Candelaria, curso de agua que permite escurrir el distrito del Sanford. Inmediatamente la gente comenzó a realizar cortes intermitentes sobre la ruta 33 como medida de protesta.
“Se firmó un acta que tiene tres puntos, luego de que el Ministerio de Aguas elaborara un informe en el cual manifestó que la limpieza del canal Candelaria que veníamos realizando no representa riesgo de inundación en Casilda, ciudad por donde pasa el curso de agua que nace en Sanford”, explicó el presidente comunal de Sanford, Julián Gironelli, a Mirador Provincial, sobre el acuerdo que sirvió para llevar algo de tranquilidad a los vecinos, que no obstante advirtieron que volverán a la ruta en caso de observar que las tareas vuelven a interrumpirse.
El problema surgió cuando la intendencia de Casilda, presionada por los vecinos solicitó a la cartera que dirige Antonio Ciancio garantías en relación a la obra de limpieza que estaba encarando Sanford con maquinaria provincial aguas arriba en el Candelaria, el canal saca el agua de ese distrito con destino al arroyo Saladillo, pero antes pasa por el ejido urbano Casilda. La gobernación hizo lugar al planteo, interrumpió las obras y tronó el reclamo en Sanford.
“Los vecinos llevaron a la ruta el pedido para que la Provincia no demorara un día en entregarle el informe a Casilda. Ese reporte se expuso el lunes y todo fue más sencillo”, planteó Gironelli.
Un acuerdo de paz
Con la firma del entendimiento, se estableció un orden de trabajo, que en principio dejó a todas las partes conformes, al menos por ahora. “Uno de los aspectos principales del acuerdo es que nos autorizan a limpiar el canal desde el pueblo hasta el límite del distrito, como veníamos haciendo previo a la presentación que hizo Casilda. Eso garantiza velocidad en el escurrimiento del exceso hídrico que nos llega desde Arequito”, precisó el jefe comunal.
Sanford sufrió en agosto lo que le ha a ocurrido a otros enclaves en los últimos años: lluvias fuertes en poco tiempo, generaron un rápido anegamiento y, junto a la mala condición de algunos sistemas hídricos que permiten el paso del agua ordenado, salieron de su cauce inundando el área urbana. “Sanford integra la cuenca del arroyo Saladillo y por el distrito habitualmente pasa el agua que precipita en Chabás o Arequito. Ahora bien, en un contexto de intensas precipitaciones como el que sucedió recientemente, uno de los canales que trae el agua de Arequito desbordó y anegó Sanford. Pretendemos evitar que eso vuelva a suceder”, profundizó.
Con la firma del acuerdo además, se permitió a la Municipalidad de Casilda participar en todas las discusiones que establezca Sanford sobre el manejo de las aguas. El Ministerio de Aguas se comprometió también a eliminar un alcantarillado obsoleto ubicado en un camino provincial para agilizar el escurrimiento hídrico entre Arequito y Sanford.
Problema de fondo
Ahora bien, para muchos la alternativa que implementó Sanford y Casilda es una mera solución momentánea y no aborda la problemática de fondo, que es la necesidad de agilizar el escurrimiento de gran parte de la cuenca del Saladillo para evitar que vastas zonas productivas queden bajo el agua durante meses en un escenario de fuertes lluvias, según anticipan los climatólogos.
Quienes buscan un plan integral son los vecinos y productores agrícolas de Arequito, que inicialmente habían sido beneficiados por un canal aliviador que iba a permitir derivar parte del agua del distrito al río Carcarañá, en un trasvasamiento de cuenca. Pero las motoniveladoras dejaron de trabajar, cuando la justicia dio lugar a una cautelar interpuesta por la comuna de Oliveros que expuso su temor a que el Carcarañá, que nace en territorio cordobés, no resistiera más afluentes en un virtual escenario de crecida.
Esa situación llevó a la gente de Arequito a posicionarse sobre la ruta 92 cortando en algunos momentos del martes y miércoles para protestar en busca de soluciones “que no sean pasajeras. El diferendo entre Arequito y Oliveros todavía no tiene solución”.
“Está previsto que, en el marco de una nueva audiencia con la jueza de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la 1° Nominación de San Lorenzo, Gladys López, el Ministerio de Aguas presente el informe que según ellos dicen, avala la continuidad del aliviador sin perjuicio para el Carcarañá: hasta que el documento no esté expuesto, la magistrada no va a decidir si levanta la cautelar”, definió el presidente comunal de Oliveros, Martín Calori.
Más organización
Desde el Ejecutivo ponderan la importancia de los comités de cuenca como espacio de discusión entre intendencias, chacareros, y vecinos para acordar acciones conjuntas y limitar los perjuicios que pueda producir una localidad sobre otra en el manejo de las aguas. La cuestión es que para crear dichas entidades debe mediar un entendimiento previo, que exige a cada integrante renunciamientos, entre los que se encuentra el dejar de actuar de manera unilateral en lo que a hidráulica respecta.
Por lo pronto, el gobernador Antonio Bonfatti acaba de rubricar la constitución del Comité de Cuenca del Río Carcarañá, una vasta región que ocupa gran parte del centro sur de Santa Fe. “Hace ocho años debía estar formado. recién ahora vamos a intentar ponernos de acuerdo entre todos”, refenrenció Calori.
El espacio quedó formado por las localidades de Armstrong, Bouquet, Montes de Oca, Tortugas, Arequito, Arteaga, Berabevú, Casilda, Chañar Ladeado, Godeken, Los Molinos, Los Quirquinchos, San José de la Esquina, Cafferata, Cañada del Ucle, La Chispa, Murphy, Venado Tuerto, Bustinza, Cañada de Gómez, Correa, Lucio V. López, Oliveros, Pueblo Andino, Salto Grande, Villa Eloisa, Gaboto, Aldao, Carcarañá, Luis Palacios, Timbúes, Castelar, Crispi, Landeta, Las Petacas, María Susana, y Piamonte.
ESTADO DE EMERGENCIA
A propósito de la preocupación en torno al fenómeno hídrico, el gobernador Antonio Bonfatti firmó el decreto 3.137 que establece de manera preventiva el Estado de Emergencia Hídrica en el territorio santafesino, que establece la asignación de presupuesto para hacer frente a la contingencia.
Los considerandos del texto señalan que “en la actualidad los excedentes hídricos superficiales y la altura de las napas afectan áreas urbanas de distintas localidades de la provincia”, además de “los elevados niveles freáticos, y una escasa red natural de drenajes”.
Por otra parte, se hace mención a que “los pronósticos elaborados por los servicios meteorológicos nacionales e internacionales prevén la continuidad de las actuales condiciones climáticas, estimando los organismos técnicos que la situación tendería a agravarse con la presencia del fenómeno Niño en la región”.
Por todo eso, la “premisa consiste en trabajar en la prevención y para distintos escenarios de crecidas y eventos pluviales, debiendo la acción de gobierno encontrarse preparada en forma inmediata”. En este sentido, se definió una asignación de fondos por 28 millones de pesos para “el cumplimento de los objetivos”, y las tareas necesarias.



















