Reconquista
La última inundación dejó viviendas afectadas en numerosos barrios y minó la transitabilidad de calles troncales y transversales que intercomunican a la ciudad.
Gustavo Capeletti
gcapeletti@miradorprovincial.com
Tras los cerca de 240 milímetros -que se precipitaron en 48 horas, la última semana- que elevaron el promedio mensual en forma dramática al punto que rozó los 320 milímetros en lo que va de agosto, el esquema urbano quedó dañado en cuanto a la red vial, deteriorada en numerosos puntos; en tanto la perdió vigencia la amenaza de desborde del arroyo El Rey, aunque las autoridades no pierden de vista el monitoreo de la cuenca.
Sin dudas que la transversal Calle 47 y la troncal Interbarrial son exponentes insuperables de esta realidad, colapsadas ambas en su carpeta asfáltica producto de los excesos hídricos y también de obras en el caso de la primera que minaron su transitabilidad.
El gobierno local gestionó fondos para la emergencia pero esos dineros urgentes están lejos de alcanzar a costear los trabajos de reparación de las calzadas, que necesitan de repavimentaciones costosas pero que no pueden demorarse más.
Otro tema de igual actualidad es la salud de la red de desagües urbanos cuyo estado es motivo de debate entre oficialistas opositores desde siempre. Si bien es cierto que la intensidad y copiosidad de las precipitaciones vulneran cualquier plan preventivo de escurrimiento de agua pluvial, también es verdad que la ciudad es víctima de construcciones de accesos a viviendas y casas quintas en la zona sur que actúan como taponadores de la natural evacuación de las lluvias, como así también de la desidia de vecinos que arrojan su basura en cunetas y canales. En estos casos, falla el control oficial en lo atinente a concientización ciudadana y posterior penalización.
“Trabajamos mucho,
pero no es suficiente”
Fue el propio intendente Jacinto Speranza quien admitió que “hemos trabajado mucho en los desagües, pero no es suficiente, todavía quedan cosas pendientes. Es importante saber que algunas familias han ido a ocupar terrenos muy bajos y se lo adelantamos que estos problemas iban a tener y van a seguir teniendo”.
El titular del Ejecutivo local indicó que “es toda una tarea social de convencimiento que tenemos que llevar adelante. Para los asentamientos no tenemos solución si siguen ahí, hay que trasladarlos a lugares más altos. Nosotros les ofrecemos esta posibilidad, pero algunos se resisten. Y no pueden condenarse a vivir en esta situación teniendo la posibilidad de ir a un lugar seguro”.
Asimismo, mencionó que uno de las mayores reclamos de la gente tiene que ver con “los puentes de ingreso a las viviendas que no están de acuerdo en cuanto a las dimensiones y formas, lo que hace que el agua no escurra como debe, por eso se inundan los barrios que están en torno a la interbarrial.
Al respecto reconoció que “no podemos controlar todo lo que la gente hace, los vecinos saben que no pueden tapar la cuneta igual lo hacen, es una autocrítica porque tenemos que ejercer mayor control y ser exigentes en este tema. Si los vecinos no aportan lo suyo siempre vamos a tener problemas, pero nosotros somos los responsables”.
Necesidades de recursos
Speranza informó que además de asistir a la gente que lo necesita se gestionan fondos ante el gobierno provincial para mejorar los desagües de la ciudad” y agregó que “la gente ha sido muy solidaria y tenemos que prepararnos para un suceso que todos prevén que se va a complicar más adelante y puede ser peor que lo que sufrimos estos días”.
RECLAMOS
Las intensas lluvias de la semana pasada desnudaron la triste realidad en la que viven cientos de familias en Avellaneda; a 10 días del fenómeno denunciaron que aún no recibieron ayuda. Están ubicadas en los distintos asentamientos, irregulares o no, de los barrios periféricos de los 4 puntos cardinales de la ciudad, viven en situación de extrema pobreza, y se quejan por la falta de asistencia del Estado.
Desde el municipio se comprometieron a brindar ayuda, pero hasta ahora “no vino nadie ni a ver cómo estamos” dijeron ayer los vecinos del asentamiento irregular del barrio Don Pedro. Según trascendió en los medios, la estrategia oficial sería la de retacear la asistencia para que forzarlas a salir de la irregularidad y que se avengan a vivir en los terrenos que el municipio dispuso.
“La mayoría de la gente no tiene donde ir, las casas o terrenos donde vivíamos antes de la toma están atestadas de gente”, lamentó uno de los habitantes del enclave de la periferia construido con lonas, plásticos, chapas viejas, y poco más que eso; sin pisos de material, sin paredes, sin techo, sin camas, sin colchones”.



















