Juegos Nacionales Evita
La Feliz volvió a ser sede de la instancia nacional de este importante evento, que este año congregó a más de 25.000 jóvenes de todo el país. La provincia tuvo una destacada actuación ubicándose segunda en el medallero de deportes adaptados y quinta en el convencional. Paralelamente, se llevaron adelante los Juegos Culturales Evita con la realización de talleres y muestras.
José Prinsich
redaccion-er@miradorprovincial.com
Después de dos años de inactividad presencial, producto de la pandemia, Mar del Plata volvió a abrir sus puertas para que 25 mil jóvenes – provenientes de todos los rincones del país – lleguen a la ciudad costera para disfrutar de los Juegos Nacionales Evita, un programa que el año que viene estará cumpliendo 75 años de vigencia.
Esta edición fue especial no sólo por las expectativas generadas entorno al regreso de este importante evento sino también por la posibilidad que tienen los adolescentes de encontrarse con sus pares, de intercambiar experiencias y de conocer nuevos lugares. Para muchos fue una semana inolvidable ya sea porque pudieron colgarse una medalla, subirse al podio, mejorar una marca, entablar vínculos con otros referentes de la misma disciplina o, simplemente, porque pudieron conocer el imponente mar.
Bajo la organización de la Secretaría de Deportes del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, los Juegos Nacionales Evita se han convertido en la principal competencia deportiva del país. Este año, se pusieron en marcha un total de 55 disciplinas (43 convencionales y 12 adaptadas), las cuales se desarrollaron a lo largo y ancho de todo Mar del Plata.
Entre Ríos, una vez más, dijo presente en los Juegos Nacionales Evita. La delegación panza verde – integrada por 970 jóvenes provenientes de 34 localidades – partió rumbo a La Feliz con las esperanzas cargadas y la mente puesta en representar a la provincia de la mejor manera posible. Más allá de los resultados, en cada actividad de los Evita se promueven distintos valores como el trabajo en equipo, el esfuerzo personal, el respeto mutuo, la solidaridad y amistad entre pares, la capacidad de superación y el juego limpio.
A competir
En cuanto al deporte convencional, el contingente provincial compitió en ajedrez sub14 y sub16, acuatlón sub14 y sub16, básquet 3×3 sub14 y sub16, básquet 5×5 sub15 y sub17, atletismo sub14 y sub17, bádminton sub14, boxeo sub16, canotaje sub14, cestoball sub14, ciclismo sub14 y sub16, ciclismo de montaña sub14, esgrima sub14, fútbol 7 mixto sub14, fútbol 11 masculino sub14 y sub16 y futsal sub14 y sub16.
Además participaron en gimnasia artística sub14 y sub16, gimnasia rítmica sub14, gimnasia trampolín sub14, hándbol sub14 y sub16, hándbol playa sub16, sub16, hockey sobre césped sub14 y sub16, judo sub14, lucha sub14, escalada sub15, karate sub15, levantamiento olímpico sub15, natación artística, natación sub14, tiro sub15, vóley sub15 y sub17, vóley playa sub14, optimist sub14, patín artístico sub14, patín carrera sub14, pelota paleta sub14 y sub16, rugby sub16, taekwondo sub14, tenis de mesa sub14, tiro con arco sub14, skate sub15, tenis sub15 y windsuft sub16.
A su vez, en lo que refiere a las disciplinas adaptadas, estuvieron presente en goalball sub18, atletismo sub14, sub16 y sub18 y sub16, básquet 3×3 sub16, tenis de mesa sub18, natación sub14 y sub16, fútbol sub14, boccia sub18, bádminton sub18, powerlifting sub18, taekwondo sub18, tenis sub18 y vóleibol sentado sub18.
Tras finalizar las competencias, el medallero general dejó a Entre Ríos en excelentes ubicaciones. En deporte adaptado se posicionó segundo, detrás de Buenos Aires. En este sentido se consiguieron 33 medallas de oro, 11 de plata y 12 de bronce. El deporte convencional logró escalar hasta la quinta posición con 16 medallas de oro, 17 de plata y 9 de bronce. Las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza completaron las primeras ubicaciones.
También presentes
Paralelamente a las actividades deportivas se desarrollaron los Juegos Culturales Evita, que este año cumplió 17 ediciones. En esta instancia, 2 mil finalistas de todas las provincias demostraron lo que saben hacer desde las expresiones artísticas. El lema fue “Construyendo diversidad cultural”. Participaron las categorías Sub15, Sub 18, categoría única (de 12 a 18 años) y, por primera vez, se incorporaron personas con discapacidad.
Durante toda la semana se desarrollaron talleres, charlas y muestras distribuidas en cinco sedes: el Museo provincial de Arte Contemporáneo MAR, el Teatro Auditorium Centro Provincial de las Artes, el Espacio Cultural Centro Cultural La Casa de Enfrente, el Espacio Cultural Unzué y la Plazoleta Almirante Brown.
La delegación de Entre Ríos estuvo compuesta por 29 adolescentes: Nahir Lovera, Nahuel Stodola, Agustina Favotti, Romina Masutti, Lautaro Coronel, Blas Morales, Valentina Altamirano, Ernestina Bubillo, Miguel Martínez, Joaquín Penoni, Irupé Roda, Francisco Vargas, Ramiro Duprat, Sofía Miranda, Luciana Albornoz, Katja Weber, Agustina Gómez, Angelena Dosseto, Ovando Gabriel, César Figueroa, Sofía Dreiszigacker, Matías Cabrera, Analuz García, Anaclara Gariboglio, Celeste Fuchs, Olaf Piel, Valentina Sánchez, Pilar Zubizarreta y Victoria de la Madrid. Los talleres están organizados por disciplinas individuales (canto solista, FreeStyle, fotografía, pintura, dibujo, cuento, poesía, videominuto, danza libre, teatro unipersonal, e historieta), y colectivas (danza en pareja, conjunto musical y teatro).
En diálogo con Mirador Entre Ríos, Matías Cabrera, representante de freestyle, dejó en claro que “fue una experiencia increíble, conocí personas de todas partes de Entre Ríos en la delegación, y gente de todas las provincias que hacen freestyle. Por ahí las autoridades que presentaron el evento se olvidaron un poco de los chicos que íbamos por cultura, pero todo lo que fue atención y cuidado en el viaje fue positivo”.
El joven oriundo de La Paz hace freestyle hace seis años y esta es la primera vez que llega tan lejos con la disciplina. “En pocas palabras defino al freestyle como improvisar y soltar lo que te salga. A su vez, tratar de armar un hilo narrativo, tratando de adaptarse a los compases y a la musicalidad de las instrumentales”, expresó.
A su vez, Angelena Dosseto, finalista de danza individual, manifestó que “mi balance de los Evita es alto. Para mí fue una experiencia hermosa. Poder compartir mi arte con gente de otras provincias, de mi provincia y conocer las artes de los demás, a su vez diferentes culturas y tradiciones, fue algo muy lindo”.
La bailarina crespense sostuvo que “en el Nacional de los Evita hice tres cosas: aprender, compartir y descubrir. Armamos una coreografía basándome en el lema “Somos Litoral”. Junto con mi profesora, Milena Weiss, hicimos un rasguido doble, lo estilizamos y con eso me presenté a los regionales y a los provinciales. Yo hago folclore desde que tengo uso de razón ya que me crie en un ámbito folclórico porque mi madre era profesora de danzas folclóricas. También hago danzas clásicas y contemporáneas en una academia”.




















