Fútbol
Juan Bogado fue elegido para formar parte del plantel argentino de fútbol que participará de un torneo internacional en Brasil. El niño debe recaudar 300.000 pesos para poder cubrir los gastos y su madre comenzó una campaña solidaria.
La Asociación Internacional del Fútbol Infantil (AIFI) desarrollará un torneo “Copa América” en la ciudad de Camboriú, Brasil, del 4 al 11 de febrero de 2023, y un niño entrerriano fue convocado para formar parte del plantel que representará a la Selección Argentina.
Juan Bogado es oriundo de Concordia y fue uno de los seleccionados para representar al país en la categoría 2011. El niño juega como defensor en el Club Estudiantes de La Plata y tiene un futuro prometedor en el deporte. Fue convocado por segunda vez y sueña con jugar la Copa América, pero no cuenta con los fondos necesarios para realizar el viaje. Es por ello, que su mamá inició una campaña solidaria para recaudar el dinero necesario y la respuesta de la gente la sorprendió.
Una adaptación con obstáculos
Tiene 11 años y juega al fútbol desde los 4. Su madre lo llevó a practicar el deporte porque para ella la base de la vida es ponerse en contacto con alguna disciplina, ya que entiende que además de la competencia hay formación en valores y eso le resulta fundamental.
Hace dos años dejaron su vida en Concordia y comenzaron una nueva en la ciudad de La Plata, lugar al que llegaron en días normales y que luego los cobijó durante la pandemia.
Vanesa, su mamá, dialogó con MIRADOR ENTRE RIOS y contó cómo fue el cambio para ella y su pequeño hijo. “Él vino a una prueba en Estudiantes y estuvo 3 días, luego me llamaron para avisar que quedó y lo tomé como algo positivo, pero no se me pasó por la mente mudarme. Después empecé a pensar en cómo ayudarlo a cumplir su sueño sin tener que mandarlo solo a una pensión y, entre una cosa y otra, en poco tiempo terminamos mudándonos. Al tiempo empezó la pandemia y creímos que todo se frustraría, fue muy duro para nosotros”, dijo.
Los tiempos fueron difíciles, sobre todo cuando el coronavirus llegó y dejó sin actividad a muchos, pero para Vanesa esos obstáculos fueron solo una parte del camino y fue el mismo deporte el que le dio la posibilidad de trabajar en la ciudad nueva. “Tomé la decisión de venir y todo lo que hicimos fue casi sin pensar. Me vine con trabajo a La Plata, pero todo fue incertidumbre por las restricciones, ya que estuvimos parados en toda actividad por la pandemia y recibiendo ayuda de nuestros familiares, pero creo que aprendimos mucho. Juan tenía un padrino deportivo que era pareja de mi mamá y lo bancó también. Ahora tenemos muchos más conocidos, yo juego al hockey y trabajo en un club. Siempre estamos haciendo todo de la mano del deporte porque mi filosofía es que el deporte siempre debe estar presente en la vida”, contó.
Juan viajó con familiares, ya que uno de sus primos también había pasado la prueba, y comenzaron a vivir juntos la nueva vida, pero ahora solamente vive con sus familiares más cercanos. “Cuando nos mudamos éramos 8, pero este año decidimos mudarnos solos los dos. Ahora también vino un hermano de él que estaba en el exterior y somos nosotros nomás. Es un sacrificio porque estamos lejos de Concordia, no vemos seguido a nuestros familiares y estamos en un lugar grande que sigue siendo nuevo”, aseguró la mamá.
Juega al fútbol desde muy pequeño. Según su mamá, empezó a los 4 años y tenía un carácter muy fuerte, pero los profesores lo fueron moldeando. Estuvo en Unión, en Estudiantes y también jugaba para Colegiales y Comunicaciones en Concordia. Después pasó por la escuela El Olimpo, y luego hizo la prueba y comenzó a jugar en “El Pincha”. La madre estuvo en cada uno de esos lugares alentándolo y asegura que “Es su sueño y lo voy a acompañar siempre que lo disfrute y cumpla con sus otras actividades”.
La solidaridad es fundamental
La Copa América infantil se hizo por primera vez este año en Montevideo y Juan estuvo citado, pero no pudo ir por el dinero que demandaba el viaje y porque, según Vanesa, les avisaron con poco tiempo y no pudieron hacer nada para recaudar el monto. Además, el niño empezaba la Liga con Estudiantes y no tenía permiso.
La segunda será en febrero en Camboriú y lo convocaron de nuevo, con tiempo y los requisitos claros. “Yo creo que él se lo merece, porque si lo llaman es porque algo está haciendo bien. Además, casi seguro no nos iremos de vacaciones así que este viaje será doblemente importante para él”, dijo su madre.
El viaje no sale barato, y Juan debe costearlo, por eso su mamá pensó en una alternativa para juntar el dinero. “Cuando me enteré de la convocatoria decidí pedir ayuda. Primero pensé en una rifa, pero luego me di cuenta de que la gente está cansada de eso y además no tengo mucho tiempo, ya que de martes a domingo él va a fútbol y también en la semana a la escuela y se hace difícil. Acudí a la solidaridad de la gente, pedí 30 pesos y calculé que me los dieran 10.000 personas. Eso tal vez sea un vuelto para muchos, pero para nosotros es re importante”, mencionó.
Para que todos conocieran la historia de Juan, Vanesa publicó en redes sociales una imagen explicando lo que necesitaba y, en minutos, la llenaron de notificaciones. “La gente lo comparte, nos llaman desde Concordia y medios de La Plata también, mucha gente empezó a enviar lo que tenía y eso me llena de emoción porque me sorprende que tantos quieran sumarse para cumplir el sueño de Juan, que no es otro que el vestir la camiseta de la Selección Nacional. No hablo de gente rica o grandes empresas, sino del ciudadano común, algunos que me mandan tal vez lo último que tienen. Creo que eso habla bien de todos nosotros y tienen que saber que Juan dejará todo en el torneo”, comentó.
Una cuenta
Vanesa no quiere que haya dudas, por eso abrió una cuenta con el alias vane.bogado.80 en la que pide que, “quienes quieran y sin obligación”, donen 30 pesos y dijo que mostrará cuando llegue al monto para que dejen de donar.
“Yo sé que es fútbol y seguramente hay cosas más importantes, pero para mi hijo esto es importante y la solidaridad me demuestra que en conjunto se hace todo más fácil”, concluyó, esperanzada, la mamá que acompaña a su hijo desde los 4 años mientras la pelota se echa a rodar.




















