Institucionales
En la institución paranaense, por intermedio del básquet, casi 40 personas con diferentes discapacidades practican, se integran y progresan día a día con el acompañamiento incondicional de sus familias y el apoyo de mucha gente.
Marcelo Tortul
redacción-er@miradorprovincial.com
Desde hace casi 10 años, cuando se nombra la Escuela de Amigos de Básquet, automáticamente se remite al Club Talleres de Paraná y a la práctica del deporte de la “naranja” de las personas con distintas discapacidades.
Al principio el sábado por la mañana era el día tradicional para entrenar, pero la demanda con el tiempo fue creciendo y se sumó el martes por la tarde.
Progresar, aprender, jugar, conocer amigos, participar y que se integren aún más las familias, son algunos de los objetivos conseguidos. Además de realizar torneos, viajar y participar de encuentros y actividades sociales.
El profesor Cristian “Pata” Gómez fue el principal precursor de un proyecto que se transformó en realidad. De cómo surgió la idea aseguró: “Es la novena temporada que estamos con la Escuela de Amigos. Fue un proyecto que presentamos con Natalia Grinóvero, amiga y jugadora de básquet. A partir del tercer año de funcionamiento Talleres nos aceptó como una disciplina más y pasamos a ser Escuela Amigos del Club Talleres. Fue un trabajo progresivo en cuanto a la cantidad de integrantes. Arrancamos, recuerdo, en abril de 2015 con solamente el amigo César, quien fue el primer integrante. Nos propusimos en el primer año llegar a 20 y superamos los 35. Tuvimos la máxima concurrencia antes de la Pandemia con un total de 50 entre chicos, jóvenes y adultos. Ahora estamos recuperando la asistencia y ya casi llegamos a los 40”.
Apoyo incondicional
El club, la familia, deportistas y la sociedad en general ha demostrado su apoyo desde los inicios. A esto “Pata” Gómez aseveró: “Talleres en todos los momentos apoyó la Escuela de Amigos y alcanzamos lo que queríamos que es pertenecer dentro de una institución y no en otro lado como por ejemplo un lugar privado. Y además siempre están las familias, la sociedad en general y mucha gente. Hemos hecho eventos donde participaron jugadores de Liga, de otros deportes y deportistas como por ejemplo Iván Furios, entre otros. La verdad que las voces de aliento y el acompañamiento siempre fue constante”.
Un progreso constante
“En la discapacidad en algunos casos el progreso es muy lento. Quizás comparados con otros, el progreso es mínimo pero muy importante. Existen chicos que tienen hemiplejia y no podían usar una mano y la terminaron usando con un pase. Otros que no sabían saltar y aprendieron. Los progresos pueden ser lentos, pero es importante que asistan a las prácticas para que se produzcan. Recibimos personas con discapacidad ya sea física, intelectual o motora. En un principio era para personas de 8 a 30 años. Después vimos que muchos con discapacidades y que no tenían esa edad querían sumarse y se extendió para todos. Las puertas están abiertas y pueden venir a averiguar conmigo o en los horarios de Secretaría. Los días de prácticas son los martes a las 16 y sábados a las 11 en Talleres”.
Mucha actividad y esfuerzo
La idea es que la Escuela de Amigos participe y organice torneos y tenga mucha actividad. Para ello es importante el trabajo, el esfuerzo y la planificación y organización de todas las partes. Y esto es lo que resalta el Gómez: “Realizamos viajes y participamos de varios Encuentros. Fuimos a Concepción del Uruguay, Buenos Aires, Gualeguay, entre otros lugares. Desde hace 4 años agregamos la temporada de verano como una especie de Colonia de Vacaciones. En diciembre, enero y febrero trabajamos en pileta y actividades recreativas. Además efectuamos actividades sociales, festejamos los cumpleaños, el Día del Amigo, cierre de temporada. Ahora trabajamos para poder viajar en tren y a Córdoba. Organizamos dos Torneos Internacionales que este año lo vamos a reeditar ya que no se pudo hacer antes por la Pandemia. El proyecto creció y mucho con el paso de los años y el apoyo de la familia. Es algo que también anhelábamos que la familia se acerque y apoye la actividad de su hijo. De ellos recibimos mucho afecto y agradecimiento y hasta a veces nos sentimos incómodos porque creemos que es demasiado. Las familias con personas con discapacidad no tienen muchas actividades en la ciudad y ojalá habría más. Siempre se brindan por entero y generan cosas para que los chicos participen y puedan seguir viajando”.




















